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SYDNEY (De nuestros enviados especiales).- "Demostremos que somos unas leonas. Sintamos la camiseta y disfrutémoslo, porque cuesta mucho llegar hasta acá".
Magdalena Aicega alzó la voz y les habló a las otras 15 chicas. Arengó y la escucharon. Estaban todas reunidas a un costado del campo, justo antes del que, hasta hoy al menos, era el partido de sus vidas. Un triunfo significaba asegurarse una medalla y llegar a una final olímpica por primera vez en la historia del hockey sobre césped argentino.
Y el resto del equipo la escuchó con atención. Porque se encontraban ante un choque de película. Pero, sobre todo, porque Magui es una de las más queridas del plantel.
De un plantel que, tras la experiencia de Atlanta 96, aprendió que la convivencia resultaba fundamental para conseguir los logros.
Y se unió. Se toleró todo. Así, de hecho, nació el sobrenombre que ellas se impusieron: Las Leonas. La psicóloga Nelly Giscafré les había contado que las leonas simbolizan la garra, cuidan a sus crías y protegen a sus familias. Y así se sintieron ellas. Porque se defienden en la cancha y no se dan por vencidas ni aun en momentos de máxima incertidumbre.
Como sucedió tras la derrota con España, en la primera rueda. Allí, muertas anímicamente, apareció la figura del conductor, Sergio Vigil. Cachito les habló durante cinco minutos. Y se incluyó en el discurso.
"Podemos. Si nos matamos para llegar hasta acá, no lo vamos a tirar a la basura así nomás. Los cálculos nos dan, así que no quiero que ninguno baje los brazos". Igual, las Leonas también se reunieron solas. En el living del chalet que ocupan en la Villa Olímpica, el plantel se juntó para no dejarse caer.
Así las cosas, al rato volvieron las bromas. Con Magui Aicega, Paola Vukojicic, Cecilia Rognoni e Inés Arrondo como principales instigadoras. Con Vanina Oneto y su enorme simpatía. Con Jorgelina Rimoldi y sus imitaciones (suele copiar a las demás). Con todas.
Y a la onda de las chicas se les sumó desde el principio Serena Amato, quien comparte la habitación con la jefa de equipo, Claudia Medici. Serena es la única habitante del chalet que no tiene nada que ver con el hockey. Pero igual está bien integrada. Tanto, que ayer, incluso, las fue a ver en la histórica clasificación.
Las Leonas conforman un plantel en el que no faltan los famosos más y menos. Por ejemplo: dentro de un grupo que no suele fallar con los horarios, Aicega es a quien generalmente hay que esperar. Pero no porque duerma mucho ni porque se disperse. Simplemente, porque se queda hablando con todo el mundo. El título de la más tranquila es compartido: va por partes iguales para Mechi Margalot, Mariela Antoniska y Karina Masotta. La más movediza es... sí, Aicega.
Anabel Gambero es la más callada. Y la de carácter más fuerte, también. A veces la cargan, como se cargan entre todas. Pero ella pone los límites. De todas maneras, ni por asomo es la que más ingresa en la sección bromas. Allí, Pao Vukojicic y Magui Aicega son las número uno. Luciana Aymar y Ayelén Stepnik son dos de las más inseparables. Lucha y Aye, rosarinas, se la pasan todo el tiempo juntas.
De todas maneras, en general se trata de un grupo bastante tolerante. Lógicamente, no todas son amigas. Alguna vez hubo algunas discusiones fuertes, incluso. Pero las hablaron y las superaron.
Por eso, justamente, es que llegaron hasta aquí. Porque saber conformar un grupo fuerte es una de las partes más importantes que cualquier objetivo de conjunto debe tener. Y las Leonas lo consiguieron.


