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MELBOURNE (ANSA).- Jacques Villeneuve (BAR) y Ralf Schumacher (Williams) intercambiaron acusaciones por el terrible accidente que costó la vida a un auxiliar de pista y provocó heridas leves en siete espectadores y que enlutó el Gran Premio de Australia, de F.1.
"Yo no soy de tirarme contra un auto que está delante, pero en ese punto no se debía frenar", dijo Villeneuve antes de saber que una persona había muerto, y afirmando que atropelló a Schumacher porque éste disminuyó su velocidad.
"Si uno tiene delante suyo una curva está claro que debe frenar. Pero hace tres días que en esa curva freno en el mismo lugar", replicó Schumacher, tras lo cual Villeneuve, después de enterarse de la muerte del auxiliar de pista, y por recomendación del equipo BAR, optó por permanecer en silencio.
El accidente se registró cuando los participantes, con el campeón mundial al frente, recorrían por quinta oportunidad el trazado de Albert Park; Villeneuve, quien era séptimo, intentaba superar por el sector izquierdo externo a Ralf Schumacher en el tramo previo a la curva de La Piscina, pero lo hizo con tanta mala fortuna que impactó la rueda trasera izquierda del auto del alemán.
Como sucede en este tipo de colisiones (los autos iban a 290 kilómetros por hora), el coche de Schumacher actuó como trampolín, provocando el vuelo enloquecido del BAR que, transformado en un misil, se estrelló contra las barreras de protección externas, desintegrándose, mientras tres de sus cuatro ruedas se transformaban en proyectiles.
La robusta barrera de protección, detrás de la cual se encontraban los auxiliares de pista, fotógrafos y público, resistió a la terrible colisión, devolviendo sobre la pista los restos del BAR, con Villeneuve indemne dentro del habitáculo.
Una rueda, colándose por una abertura, fue a impactar frontalmente contra un auxiliar de pista, desfondándole la caja toráxica y provocando su muerte, mientras otras siete personas quedaban heridas levemente, tras ser alcanzadas por elementos que habían sido catapultados sobre ellas.
La víctima, cuyo nombre no fue divulgado, era un hombre de unos 50 años, casado y padre de una hija, quien desempeñaba sus funciones simplemente por pasión y era residente en Queensland.
El accidente pudo haber sido una catástrofe si la marcha enloquecida del BAR de Villeneuve no hubiese sido contenida por las barreras de protección. La magistratura australiana, que secuestró los dos autos, investiga ahora si en la dinámica del accidente hubo un error humano del piloto canadiense o si el Williams de Schumacher tuvo un desperfecto mecánico que hizo disminuir drásticamente su velocidad.
Invariablemente, accidentes de este tipo suelen tener consecuencias trágicas, ya que cuando las ruedas traseras de un auto juegan el rol de trampolín para otro que lo choca de atrás se desencadenan vuelos incontrolables, como el que, en un accidente muy parecido, costó la vida a Gilles Villeneuve, padre de Jacques, en Zolder, en 1982, cuya Ferrari despegó literalmente tras impactar contra el auto de Jochen Mass.
La tragedia enlutó nuevamente a la F 1 sólo cuatro carreras después del GP de Italia, disputado en septiembre último en Monza, donde otro comisario de pista, Paolo Gislimberti, falleció al ser alcanzado por una goma desprendida del Jordan de Heinz-Harald Frentzen.
Villeneuve ya había sufrido un accidente espectacular en el GP de Bélgica de 1998, también a 290km/h, del cual salió ileso y, dos años después, en Canadá, también cuando intentó pasar al Williams de Ralf Schumacher.


