Un título para que crezca la ilusión en la era Velasco

La selección de voleibol ofreció la muestra de carácter esperada; la influencia del técnico en la primera conquista de esta generación
La selección de voleibol ofreció la muestra de carácter esperada; la influencia del técnico en la primera conquista de esta generación
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28 de julio de 2015  

TORONTO (De nuestros enviados especiales).– Cerquita de la Villa Panamericano, en el Distillery District, entre restaurantes, galerías de arte y joyerías, la organización instaló varios lugares exclusivos para las personas acreditadas a los Juegos. Entre las distintas ofertas, un boliche que durante la madrugada recibió a algunos de los integrantes de la selección argentina de voleibol, que tras la enorme victoria en la final tuvieron todavía ganas de salir a bailar y prolongar los festejos.

La medalla de oro, la segunda de la historia y que llega tras 20 años, es uno de los triunfos más significativos en la historia de este deporte. Porque hay que hacer una salvedad. En Mar del Plata 1995, la última conquista, se jugó un torneo reducido que no tuvo entre sus participantes a Brasil (en la final se venció a EE.UU.). Esta vez, aunque con una formación alternativa, el vencido en el juego decisivo fue el clásico rival.

Entre las razones para explicar la victoria, seguro que Julio Velasco es una importante. El talento nunca faltó. No significa que antes no se contaba con la planificación o la organización suficiente. Pero por algún motivo u otro, siempre faltaba algo más para dar un gran golpe.

El primer título que obtiene esta generación llega de la mano de un entrenador especial. Un hombre de enorme prestigio internacional que llegó con una humildad inesperada: "Viajé por el mundo gracias a la selección argentina. Conocí el voleibol internacional y me entrené en un club como Ferro. Cuando empecé a ser alguien importante me fui y todo lo que sabía se lo di a Italia. Le debía algo al país", dice con la certeza de que poco a poco comienza a saldar una deuda… que nadie le reclamó.

El DT reconoció estar arraigado a la vida europea, pero no ocultó sus sentimientos: "Es distinto con mi país. Cuando se levantó la bandera era la mía. Me siento muy italiano y no lo voy a negar ahora. Y soy argentino, y ver a mi bandera, escuchar mi himno en una victoria es la primera vez que me ocurre".

En cuanto a la actuación argentina, nada lo ocupa más que la maduración y el carácter de este grupo. Según él mismo contó, notó un cambio en la mentalidad de los jugadores. "En la World League, perdíamos un partido y después ganábamos otro. Había reacción pero en un segundo partido. Acá, con Canadá y con Brasil, hubo reacción en el mismo partido. Eso es un paso más", dijo.

El calendario tiene por delante la World Cup en Japón, desde el 8 de septiembre próximo. Allí podrá evaluarse si el proceso de crecimiento está apuntalado. Aunque nada importa más que la clasificación para Río 2016, que se jugará en un duelo con Venezuela el año próximo.

Entre los logros más importantes de la historia del voleibol argentino están la medalla de bronce en los Juegos de Seúl 88 y el tercer puesto obtenido en el Mundial de 1982, en la Argentina. En este último equipo, el que sorprendió a todo un país en el Luna Park, Julio Velasco era ayudante del técnico principal, el coreano Young Wan Sohn. Allí vio la bandera albiceleste en lo alto pero el campeonato lo ganó la Unión Soviética. Esta vez pudo escuchar el himno argentino. Y Velasco tiene mucho que ver.

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