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La ruidosa resolución del título, que quedó en manos del italiano Loris Capirossi y el inesperado abandono del local Sebastián Porto, cuando había recuperado ocho lugares en el pelotón tras una mala salida, fueron las notas salientes del Gran Premio de motociclismo de 250cc de la República Argentina, con el que el Continental Circus cerró el año en el autódromo Oscar Alfredo Gálvez y que fue ganado por el italiano Valentino Rossi, con una Aprilia.
En 500cc, el triunfo fue para el australiano Michael Doohan (Honda-Repsol), en una competencia que el campeón definió cuando lo creyó conveniente. Massimiliano Biaggi (Honda-Kanemoto) se consagró subcampeón ante el abandono del español Alex Crivillé (Honda-Repsol).
El duelo que se preveía entre las dos Aprilia oficiales en 250cc se cumplió con creces. Tanto Capirossi como el japonés Tetsuya Harada se distanciaron muy pronto del francés Olivier Jacque (Honda) y empezaron a estudiarse. A medir fuerzas. A buscar las flaquezas del oponente.
Lejos de ellos, otra Aprilia, la de Porto (una deficiente largada lo llevó al 20º puesto) lidiaba contra un pelotón que le impedía avanzar en forma limpia y también contra su máquina. Que, como durante todo el año, le presentó insalvables problemas que no aparecieron en la clasificación. Todo derivó en un abandono más para cerrar un año plagado de inconvenientes.
Mientras Capirossi y Harada se alternaban la vanguardia, Rossi apuraba el ritmo desde atrás, dejaba en el camino a Jacque y se iba sobre sus dos compañeros. A dos giros del final pasó a Harada y faltaba uno cuando también se adelantó a Capirossi.
Mientras Rossi alzaba los brazos festejando un triunfo impecable, a su espalda se generaba el caos. En la horquilla, Harada dejó un resquicio, Capirossi lo vio y se tiró por adentro, aún sabiendo que jamás podría doblar a esa velocidad en condiciones normales. Pero su moto dio de lleno contra la de su compañero. ¿Resultado? El japonés y su máquina fueron a parar a la leca, el italiano dobló dificultosamente y siguió. Llegó segundo y fue desclasificado. Poco le importó:aún sin esos 20 puntos, sumó 204, tres más que Rossi y cuatro más que Harada. Mientras el nipón hablaba de "maniobra desleal", Capirossi le repetía a la prensa de todo el mundo:"Siento mucho lo ocurrido, pero el campeón soy yo". Sin más protocolos.
En 500cc, Doohan ganó de punta a punta. Al principio, el prolijo brasileño Alex Barros (Honda) trató de seguirle el ritmo, pero cuando el campeón decidió despegarse, lo hizo sin dificultades. Al final, lo escoltó su compañero, Tadayuki Okada.
Mucho después llegó Biaggi y celebró un subcampeonato conseguido por descarte ante la caída de Crivillé. A esa altura, poco importaba.
No me puedo reprochar nada. Si me hubiese caído o cometido algún error, a lo mejor sí. Pero fue un problema exclusivamente mecánico. El neumático trasero quedó practicamente destruido a las pocas vueltas y el motor se paró dos o tres veces. Después, siguió fallando hasta que abandoné". Tras presenciar la victoria de Doohan en la última carrera del día, Sebastián Porto explicó así su padecimeinto en el GP de 250cc, que le significó el duodécimo abandono sobre 14 carreras. "Estoy conforme con lo que hice esta temporada porque casi siempre rendí al ciento por ciento, pero, obviamente, para nada satisfecho con los resultados, porque la idea era estar entre los primeros siete del campeonato y ese objetivo no se cumplió", comentó el rafaelino.


