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Alexander Zverev Sr. nació en 1960, en Sochi. Fue tenista, su mejor ranking ATP alcanzó el 175º en 1985 y representó a la Unión Soviética en la Copa Davis. Su esposa, Irina Zvereva, es entrenadora de tenis. El hijo mayor de la pareja, Mischa Zverev, nació en Moscú hace 32 años; nacionalizado alemán, actual 32º del tour, es profesional desde 2005 y luce una estrategia algo vintage de saque y volea. Con semejantes vínculos de sangre, al pequeño Alexander Jr., nacido en Hamburgo el 20 de abril de 1997, prácticamente no le quedaba otra alternativa que empuñar una raqueta. Claro que, muchas veces, los genes no son suficiente razón para heredar el talento. En el caso de Sasha -el apodo Alexander-, los fueron. En un domingo soleado y ventoso en Roma, el germano logró su primer trofeo grande, el primero de muchos que seguramente llegarán muy pronto. Zverev conquistó su primer Masters 1000 al derrotar a Novak Djokovic (2º) por 6-4 y 6-3, convirtiéndose, a los 20 años y 31 días, en el único tenista nacido en los ?90 que logra un título de esa categoría, en el más joven en hacerlo desde el serbio en Miami 2007 (19 años y 314 días) e ingresó en el top 10, siendo el miembro más precoz en conseguirlo desde que Juan Martín del Potro desembarcara en la elite en 2008.
"Tiene todos los golpes y mucho camino para recorrer. Lo tiene todo para ser número 1 y ganador de Grand Slam", sentenció una leyenda como Rafael Nadal, tras vencerlo el año pasado, en Indian Wells, en un partido de más de dos horas y media. Claro que Zverev sorprende al mundillo tenístico mucho antes de haber puesto en aprietos al español. Alexander tuvo una campaña muy valiosa como junior: fue número 1 en 2013, alcanzó la final de Roland Garros esa misma temporada (perdió la definición con el chileno Christian Garín) y ganó el Abierto de Australia en 2014. Desde muy joven fue un imán para las empresas; hace unos años, la marca de raquetas que lo auspicia hizo un documental sobre su vida.
El padre de Zverev actuó en el Buenos Aires Lawn Tennis Club, en 1985, en una serie de Copa Davis entre la Argentina y la Unión Soviética (triunfo visitante por 3-2; los argentinos descendieron a la Zona Americana). En aquel choque, Zverev perdió con José Luis Clerc y con Martín Jaite. Hoy, es el entrenador de su hijo, quien se destacó como uno de los pocos jugadores que pudieron encumbrar su primera corona de challenger antes de los 18 años (en 2014, en Brunswick). Su temporada de verdadera explosión en el circuito fue la pasada: después de perder las finales de Niza (sobre polvo de ladrillo) y Halle (en césped), ganó su primer título en San Petersburgo (bajo techo y en cancha dura) tras vencer en la final al suizo Stan Wawrinka, por entonces 3º del mundo. El año pasado, también, cumplió el sueño de jugar ante su ídolo, Roger Federer, y vencerlo: por 7-6 (7-4), 5-7 y 6-3 en las semifinales de Halle. En los cinco meses de la actual temporada, Zverev ya logró tres títulos: además de Roma, los ATP 250 de Montpellier y Munich.
"Sasha es una combinación entre Del Potro y Djokovic", fue la descripción tenística que Mischa Zverev hizo sobre su hermano. De 1,98 metro y 86 kilos, Alexander encandila con un juego explosivo y moderno. Tiene un poderoso revés de dos manos y también castiga la pelota de drive. Más allá de sus casi dos metros de altura, luce movimientos ágiles y coordinados. Radicado en Montecarlo, sumó a su grupo de trabajo a un preparador físico con experiencia como Jez Green, de la Federación británica de Tenis y ex profe de Andy y Jamie Murray. Alexander tiene un andar cansino y es difícil verlo elevar la voz o perder la compostura; la experiencia tenística de su familia lo ayuda a estar preparado para la exposición y las reglas del juego del exigente circuito ATP.
Zverev no olvidará su gran domingo en el Abierto de Italia. "Jugué uno de los mejores partidos de mi vida", reconoció. Su adversario, Djokovic, es uno de los tenistas con los que mejor relación tiene. "Mi hermano y Novak tienen casi la misma edad y jugaron juntos de pequeños. He sido sparring muchas veces de Nole. Es una de las mejores personas del circuito, me deseó suerte para París (Roland Garros comenzará el domingo próximo) y yo hice lo mismo", explicó el joven maravilla, que recibió el trofeo romano de manos de Rod Laver. Tantas veces se señaló a Alexander Zverev como el mejor talento de la nueva generación. Pues bien, no se hizo esperar. El futuro ya está aquí.


