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SOFIA, Bulgaria.- En Azul, se desvivía por el fútbol. Como no podía ser de otra manera en un niño argentino ¿El voleibol? Sí, claro, le gustaba, y también lo practicaba. Después de todo, su padre, Jon Uriarte, perteneció a aquella generación dorada que fue tercera en el Mundial de Argentina 82, y medalla de bronce en los Juegos de Seúl 88. Pero la n°5 es lo que más lo atraía. Quienes lo conocen, aseguran que es un jugador exquisito. Sin embargo, como ocurrió con tantos que hoy integran la selección argentina de voleibol (Iván Castellani, Rodrigo Quiroga, Hugo Conte), los genes dictaminaron sentencia. También un poco ayudó el destino.
A los 11 años, Nicolás Uriarte, viajó junto a su familia a Canberra, Australia. Su padre, era el nuevo entrenador de la selección oceánica. En aquellas tierras poco se hablaba de fútbol, y menos se jugaba. La carrera que empezó a construir en las inferiores de Azul sufrió una pausa. En cambio, empezó a practicar el deporte de su viejo. Y pronto, casi sin quererlo, a los 13 años, era el líbero titular del equipo de Canberra.
"En Australia, no le dan tanta bola al voley. Además, los chicos empiezan a jugar tarde. Yo era chico y no había nada. Fui a entrenar con el equipo de primera de la ciudad. Es medio amateur allá. Era el jugador número 12 ó 13. Lo que faltaba lo hacía. Si tenía que armar, armaba. Hacía lo que venga", relata Nicolás, quien a los 22 años es el armador suplente del seleccionado argentino.
-¿Y cómo estabas de altura en relación al resto?
-Yo era un pony. No lo podían creer. Los otros eran mayores, tenían hasta treinta años. Había jugadores de selección retirados. Era la Liga 1 de ellos. Un día, en un amistoso, el líbero no fue, y jugué uno o dos partidos en esa posición. Jugué bien. El líbero no era muy bueno, claramente, y el nivel tampoco. Estuve un año en el equipo y después nos volvimos.
-¿Cómo son tus expectativas para los Juegos?
-Todos queremos estar. La decisión será del técnico. No hay mucha diferencia entre jugadores. Las ganas son absolutas.
Después de su paso por Italia (Roma y Bologna), el armador volvió al país a Boca Río Uruguay Seguros. Consiguió mayor rodaje y llegaron a la final de la Liga, donde perdieron ante UPCN. Además, Nicolás es hincha de Boca, con lo cual, poco le cuesta vestir la camiseta del club. La semana que viene, Javier Weber terminará definir el plantel que llevará a los Juegos. Uriarte puede ser uno de esos cinco nombres que faltan, ya que los siete titulares tiene un lugar asegurado.
-Si finalmente estás en lista de Londres, podrías jugar ante tu viejo, que es el entrenador de Australia, ¿ya hablaron del tema?
-Mi viejo me mandó un mensaje y se moría de risa. La otra vez que estuvo en la selección de Australia, en el Mundial de 2002, ya le había tocado el debut con la Argentina.
-¿Hablan de voleibol con él?
-Si hay algún partido, se charla. Normal. No es que en casa se está todo el tiempo hablando de voley. Obviamente, como mi hermano (Ezequiel, 19 años, armador del Club Ciudad de Buenos Aires) juega, y mi hermanita (Delfina, 15) también lo está haciendo, es algo común.
- ¿Te da consejos?
-Obviamente, él tiene su opinión, y ahí se discute, se escucha. Se nota que sabe. Está bueno.
-¿Cuáles son tus sueños como jugador?
-Lo que más tengo en la cabeza ahora es llegar a Londres, y tener la chance de jugar en la selección. Y jugar finales donde toque. Ojalá algún día toque colgarse medallas por todos lados.
<b> El capitán Quiroga, con el equipo. </b> Anteayer, llegó a Sofía el capitán Rodrigo Quiroga para jugar el último weekend, previo al Final Six, fase en la que las chances para que la Argentina clasifique son muy pocas. El punta receptor, que estaba con los titulares en Buenos Aires haciendo un trabajo especial, arribó para tener un poco más rodaje, según palabras de Javier Weber. La selección jugará hoy ante Alemania (11.30, hora argentina), mañana ante Bulgaria (14.45), y el domingo ante Portugal (9.30).



