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El verano enciende sus motores, el sol calienta y el tiempo se transforma en un aliado para descubrir nuevas pasiones al aire libre.
El wakeboard se inscribe entre los deportes no convencionales, que no son masivos, pero que convocan a tribus de hombres y mujeres que se dejan llevar por el espíritu renovador de buscar siempre lo novedoso.
El Ballantine´s South American Open 2000 realizado recientemente -el 8 y 9 del actual- en el Dique 2 de Puerto Madero, lugar que por primera vez le puso su marco espectacular a una competencia que transpira espectacularidad. Allí, los mejores especialistas locales y sudamericanos, más alguna estrella mundial, se dieron cita para el deleite del público que colmó las tribunas bajo un sol radiante.
Para una rápida noción, el wakeboard tiene cierto parentesco con el surf y el esquí acuático. Nació hace aproximadamente 12 años en las aguas de la costa californiana y la escasez de olas no permitía enredarse en los rulos acuáticos sobre la tabla de surf. Entonces, lo que hicieron los primeros cultores del wakeboard fue ponerle a la tabla straps de windsurf y salir a andar detrás de una embarcación, unidos por una cuerda para hacer las primeras piruetas aprovechando la estela de agua dejada por la lancha.
Justamente de esto último proviene el nombre del deporte. En inglés, wake es algo así como estela (la que deja la embarcación), y board equivale a tabla (lo que usan los riders para sostenerse sobre el agua). Así, Tony Finn y Jimmy Redmon -hoy titular de la World Wakeboard Asociation iniciaron una actividad que fue progresando con el paso de los años.
La competencia concretada en nuestro país cambió por primera vez de sede, ya que el lugar acostumbrado era la costa de Punta del Este y contó con la fiscalización de la Asociación Mundial y de la Asociación Argentina de Wakeboard.
"No es un deporte difícil. A cualquiera que se ponga a practicarlo no le llevará mucho tiempo empezar sentirse cómodo con la tabla. Claro que sí resulta más complicada la competencia y el perfeccionamiento", cuenta Federico Bruland, uno de los que comenzó hace más o menos seis años con el wakeboard en la Argentina.
Tras el Ballantine´s Wakeboard South American Open 2000 (primera fecha del Campeonato Argentino y válido para el Circuito Sudamericano), los campeones resultaron dos hermanos argentinos. En Freeride se impuso Juan Martín, mientras que en el espectacular Double Up ganó Edgardo Cutún Martín. En ambos casos superaron a los mejores exponentes del continente (el gran rival, como en tantos otros deportes, es Brasil) y a un reconocido especialista europeo, como el suizo Oliver Lawson.
"Lo ideal para practicar este deporte son los espejos de agua", explica Bruland, segundo en Freeride y cuarto en Double Up. Para entusiasmarse con el wakeboard hay dos opciones muy válidas.
Una, cerca de Buenos Aires, en el lago de Escobar. La otra queda un poco más lejos, pero promete una belleza sin par: en Los Reyunos (San Rafael, Mendoza), a 150 kilómetros de Las Leñas. Habrá que disfrutarlo.
