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TANDIL.- En el remanso que le provoca estar en el lugar del mundo que más quiere, Mariano Zabaleta le pone proa a otros doce meses de desafío. El ritmo de un circuito cada día más exigente lo tiene viviendo la pretemporada. No hay lugar para otra cosa. Ni para pensar que se acerca el 2000, un cambio de año especial que seguramente lo vivirá en Qatar, lejos de las sierras.
Por eso, disfruta intensamente de esta preparación entre amigos y familia. Siente intensamente cada minuto en su ciudad. "Tandil es el punto de tranquilidad en mi vida. Acá puedo entrenarme y relajarme al mismo tiempo. Estoy tranquilo, cómodo y feliz", dice.
Aquí es Mariano, el hijo de Carlos y Nidia, el hermano de Ramiro, Rosario y Martín. El nieto de Pochita. El amigo de Juan Pedro Rodríguez, Lucas Geden, Julio Paz y Bernardo Romeo, el otro tandilense ilustre de estos días. Es Mariano, el que se juntó con Franco Squillari para hacer una exhibición en Tandil con el fin de recaudar fondos para colaborar con la Universidad del Centro.
Ya dejó de ser esa promesa para convertirse en una realidad. Que nació en una tarde en París, cuando consiguió la victoria ante Petr Korda en la primera rueda de Roland Garros. Allí comenzó una escalada impresionante que lo dejó, sobre el fin de una nueva temporada, en el 28° lugar del ranking.
-Por rendimiento y triunfos fue un año especial para vos. El balance, seguramente, es más que positivo.
-Creo que superamos ampliamente los objetivos. Conseguí resultados muy buenos ante jugadores de importancia y disputé tres finales. El primer semestre fue muy bueno. Después sentí el cansancio de haber acumulado tantos partidos seguidos. A lo mejor el error fue no haber descansado entre las giras de polvo de ladrillo y de cemento, un corte que hace la mayoría de los jugadores. Sobre el final, la buena actuación en los torneos de indoor me sirvió para sacar una gran conclusión: el tenis es un deporte de motivación.
-Con lo cual todos los argentinos pueden jugar ese tipo de torneos.
-Cualquiera puede hacerlo.
-¿Y por qué no lo hacen?
-No fueron porque no entraban. Si estás entre los 30 primeros tenés que participar en esos torneos: son grandiosos. A veces, si el ranking no es bueno, es difícil tomar la decisión de jugar una clasificación en Europa teniendo un torneo chico más cerca de casa. Cañas optó por lo primero y yo creo que fue una decisión muy buena, pues lo que buscó fue crecer como jugador.
-Cañas tiene un juego ideal para ese tipo de superficies.
-Eso de los "juegos" no lo comparto mucho. Lapentti tiene un estilo distinto del de Cañas y ya ganó torneos en esas superficies. A Willy le va ir muy bien en muy poco tiempo. Cualquiera puede jugar sobre superficies rápidas. Lo repito: aparte de la capacidad de juego, este deporte es pura mentalidad.
-Un aspecto que en vos es bastante importante.
-Es una virtud que tengo. Soy muy competitivo y me doy cuenta de que a medida que participo en torneos grandes o juego cosas importantes me encanta formar parte de eso.
-¿Te das cuenta de que en otros países te ven como "el argentino distinto"?
-En algunos lugares valoran que yo viaje con un entrenador (Eduardo Infantino) y un preparador físico (Juan Carlos Menchón). No sé si soy distinto. De lo que estoy seguro es de que a ningún europeo le gusta cruzarse con un argentino en polvo de ladrillo o cemento. Saben que no regalamos nada.
-Hablabas del cansancio por las giras. ¿Es el real motivo? Se suman otras cosas como la distancia, el hecho de extrañar...
-Es una desventaja que tenemos con el resto. Los alemanes, los franceses, los españoles o los checos pierden el lunes y el martes ya están en sus casas descansando y comiendo sanamente. Nosotros perdemos un martes y tenemos que estar cinco días en el hotel del país que nos toque, con costumbres distintas, matando el tiempo y perdiendo dinero. Además, por cuestiones de presupuesto y de esfuerzo físico, no se pueder ir y venir a cada rato.
-¿Estás en condiciones de ser un top-ten? -Sí, siento que puedo llegar a serlo. Se necesitan mucho sacrificio y un poco de suerte. Si está Lapentti yo puedo estar ahí. Tengo la técnica y la capacidad de juego para lograrlo.
-¿Qué te falta para pegar el salto?
-Tiempo y madurez. Tengo 21 años. Quizá ya pude haberlo sido. Lamentablemente, los argentinos estamos atrasados un par de años en aspectos técnicos. Tommy Haas, por ejemplo, juega en indoor desde los 11 años, mientras que yo, hasta los 19, lo hice en polvo de ladrillo. Tuve que hacer un curso intensivo para jugar en cemento y en indoor.
-La Copa Davis y los Grand Slam son dos asignaturas pendientes.
-La verdad es que me hinchó bastante no haber jugado bien en los Grand Slam. Estoy en deuda. El paso por Ecuador, por la Copa Davis, no fue una experiencia buena. Pero de lo que pasó en Ecuador -abandonó ante Lapentti y luego se lesionó un dedo frente a Morejón- aprendí mucho. De esos golpes se madura más que con las victorias. Haciendo las cosas bien podemos subir al Grupo Mundial.
-Desde que empezaste a jugar seguramente cumpliste con muchos objetivos. ¿Cuál es la meta para lo que vendrá?
-Quiero tener una gran actuación en un torneo grande o conseguir cosas importantes en la Copa Davis. No me alcanza con llegar a primera. Quiero una semifinal, una final... Siempre sueño a lo grande. Ojo, no deliro. Sé que lo puedo hacer. Quería jugar bien un Súper 9 y el de Hamburgo se me escapó por un punto. Las cosas están cerca. Sólo hay que trabajar.
TANDIL (De un enviado especial).- Después de más de 20 años sin una exhibición, esta tierra que nutrió con varios nombres al tenis argentino, se dio el gusto de disfrutar a Mariano Zabaleta a pleno por una noche. El partido con Franco Squillari, que con la victoria por 7-5 y 7-5 para el tandilense fue la excusa en la que se escondió un gauchada para los chicos de la Universidad del Centro (Unicén).
Desde hace varios meses, la gente de esa universidad estaba en la búsqueda de fondos para comprar un equipo de calefacción para el gimnasio. Por medio de Juan Carlos Menchón, preparador físico de Zabaleta, le propusieron a éste la realización de un partido. Inmediatamente, Mariano invitó a Squillari, que, al igual que su adversario, no cobró un centavo por jugar en el estadio de Club Unión y Progreso.
Más de 1300 personas compraron las tarjetas, que oscilaban entre los 10 y los 50 pesos. Azul, Olavarría y Tandil se prendieron al desafío por TV. Al final, tras los sorteos de raquetas, remeras y cuerdas, y la correspondiente entrega de diplomas, Zabaleta y Squillari, fiel al estilo de los grandes torneos, le entregaron a Carlos Nicolini, rector de la universidad, un cheque simbólico por 20.000 pesos. El objetivo estaba cumplido.
Nuevo ranking. "Va a ser difícil, pero para todos. Me parece bien que nos obliguen a jugar todos los torneos. Muchos pueden pensar que nos mataron porque tenemos que jugar sí o sí los torneos de cemento y de indoor. Pero para Rusedski, Henman y Krajicek también es una complicación: ellos tienen que jugar en Roma, Montecarlo, Hamburgo y Roland Garros. El ranking es parejo para todos. El que juegue bien va estar arriba. Es así de fácil." Agassi y Sampras. "La diferencia con ellos es mucha. Es más, dependés de ellos. De cómo se encuentren en el día que se cruzan con vos. Agassi estuvo en el pozo y cualquiera le ganaba. Volvió y ahora nadie le puede sacar un set. Creo que los dos demostraron que son lo más grande que dio el tenis de estos tiempos."
Carisma. "Me lo dicen y a veces me doy cuenta. Uno nace con esas cosas, eso no se inventa. Y creo que a la gente le gusta." Los argentinos. "Es muy buena la relación entre nosotros. Hay mucho respeto y diálogo. Nos escuchamos y eso es bueno. Es una ventaja porque, por ejemplo, en otros países están todos peleados. No hay un líder. Gumy y Squillari son los que más experiencia tienen en el circuito, después venimos Cañas, Puerta, Gaudio y yo. Escuchamos un poco más, pero tenemos libertad para opinar y decir lo que pensamos."
Kafelnikov. "Fueron dos triunfos muy buenos. En St. Polten no tenía idea que un argentino no le ganaba a un Nº 1 del mundo desde 1980; disfruté mucho más cuando le gané en Stuttgart. Era en indoor, una cancha en la que él tiene una mayor experiencia que yo." River. "Una pasión que me acompaña a todos lados. Cuando estoy en los torneos, me conecto a Radio Mitre por Internet. No me pierdo un partido." Kuerten, Ríos y Lapentti. "Ellos juegan en un nivel muy alto. Que Brasil, Chile o Ecuador tengan un jugador de punta no significa que la Argentina no pueda tenerlo. Es una cuestión de maduración y tiempo. Alguno ya se va a meter. Ya va a llegar..."
Wimbledon. "Después de lo bien que me fue en indoor, me tengo una fe enorme para el césped. Quiero sentir lo que significa jugar allí. Es más, voy a disputar los dos torneos previos. Hay que intentarlo."
Viajar con coach. "Es una inversión. Aposté a eso y a viajar con preparador físico. Me dio resultados. El equipo sigue firme y es casi seguro que seguiremos viajando juntos en el 2000."

