
A falta de crédito, desempolvan los círculos cerrados de ahorro e inversión
El Bapro lanza dos por $ 2000 y $ 5000; el capital aportado se ajusta al 2,5% mensual
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Una de las víctimas que dejó la Argentina posdevaluación y pesificación fue el crédito.
Ese producto bancario, que se había masificado luego de que el plan de convertibilidad superara en 1995 la crisis del tequila hasta alcanzar a más de 11 millones de beneficiarios, se convirtió de golpe en un bien prohibitivo.
Y la situación que emergió y aún perdura es tal que ahora, si usted quiere obtener un crédito, tendrá que ayudar a los bancos a fabricarlo. Al menos ése es el mensaje que parece transmitir la puesta en marcha de los círculos cerrados para fines diversos y de valor creciente que el Banco Provincia de Buenos Aires (Bapro) comenzará a ofrecer al público desde este lunes en cualquiera de sus sucursales.
La receta no es nueva. Por el contrario, en la entidad admiten que abrevaron en las experiencias de los años 80 y de 1996 antes de decidirse a ponerla en marcha. "El círculo es un instrumento muy útil en momentos en que no hay crédito y permite satisfacer la necesidad de un ahorro previo", dijo a LA NACION Mario Malatini, subgerente general del Bapro.
Su puesta en marcha saca a la luz que, pese a que los bancos han logrado recomponer fuertemente su liquidez en los últimos meses (los depósitos del Bapro subieron casi $ 400 millones de septiembre a la fecha), eso no quiere decir aún que estén en condiciones de reabrir líneas de crédito.
"En la medida en que no podamos estructurar un calendario de pagos cierto es imposible. Si no podés prever cuándo te va a caer un oficial de Justicia con un amparo y, menos aún, si la Corte redolariza o no, de qué te sirve tener el tesoro lleno si no podés saber con qué disponibilidad podés manejarte", explicó días atrás un banquero, con referencia a los concretos límites que encuentran para volver a intermediar dinero.
A ello hay que agregar el menor plazo que tienen los nuevos depósitos, afectados por el cortoplacismo que trae consigo cualquier crisis, una realidad que apenas deja resquicio para que el financiamiento en oferta sólo sea operativo y, básicamente, a través de descubiertos de cuenta corriente.
Cómo funciona
A sabiendas de todas estas restricciones, el Bapro exhumó una vieja receta, aunque más estrecha que sus antecesoras. De hecho, mientras en la experiencia de los círculos de ahorro y préstamo para la vivienda de los años 80 del propio Bapro (que suplía a los créditos hipotecarios) una vez que el suscriptor ahorraba el 25% del crédito el banco le prestaba el 75% restante, ahora la entidad no pone un céntimo.
Ocurre que esta vez, aunque el ahorro de un individuo puede transformarse en pasaporte para un crédito (siempre que resulte adjudicatario en un principio, por lo que recibe el total y va devolviéndolo en cuotas), el financiamiento lo obtiene en realidad de los restantes 47 suscriptores que dieron forma a su círculo.
El sistema permitirá acceder a montos de $ 2000 y 5000 (que por el ajuste del 2,5% mensual que reciben crecen hasta $ 3150 y 7875, respectivamente) en un máximo de 24 meses. Y consiste en la integración de grupos de 48 suscriptores, de los que dos por mes accederán por sorteo al monto adherido hasta que se cancele el total.
El banco informó que para el módulo de $ 2000, la cuota inicial será de $ 93,33 que, ajustada por el 2,5% antes mencionado, se convierte en $ 141,25 en el momento de cancelarse la última cuota. En el caso del plan por $ 5000 iniciales, la primera cuota será de $ 218,33 y la última de $ 338,13. En todos los casos, se trata de cuotas fijas que incluyen un cargo de $ 10 mensuales en concepto de cargo administrativo.
"Así si va por $ 2000 y sale sorteado, al sexto mes se lleva $ 2250 y tiene por delante 18 cuotas fijas para devolver lo que se convirtió -para este caso- en un crédito", dijo Malatini, para quien lo mejor del sistema es que permitirá "conocer desde el inicio la cuota y el capital correspondiente a cada mes".






