Argentina. El gráfico que muestra cómo está para superar la crisis en comparación con la región

Según Abeceb, la Argentina registrará la peor caída de la región, pero podría estar entre los primeros países en recuperarse
Según Abeceb, la Argentina registrará la peor caída de la región, pero podría estar entre los primeros países en recuperarse Fuente: LA NACION
Delfina Torres Cabreros
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19 de mayo de 2020  • 10:39

Si bien la crisis generada por la pandemia del coronavirus alcanzó a todos los países de la región, las diferencias en sus escenarios de base determinaron no solo la profundidad de los daños generados, sino que condicionaron -y condicionan- las medidas de alivio articuladas por los gobiernos y el horizonte de recuperación.

Según detalla un informe de la consultora Abeceb, la pandemia encontró a la Argentina con uno de los escenarios más frágiles de Latinoamérica desde el punto de vista macroeconómico, pero mucho mejor posicionado que sus vecinos en cuanto a recursos sanitarios, lo que le dio forma a la crisis que atraviesa el país por estos días. Si bien señala que los índices de contagio son los más bajos de la región, el estudio advierte que la Argentina sufrirá la peor caída en términos de porcentajes del PBI, aunque con la posibilidad de estar dentro del grupo de países de recuperación más rápida.

El shock pandémico sorprendió a Latinoamérica en un momento en que no estaba pasando por su mejor momento. Durante las últimas décadas la región registró una tasa de crecimiento promedio más de dos puntos por debajo de los países emergentes e incluso desde 2014 con una tendencia declinante.

Sobre eso, la Argentina mostraba algunas debilidades extra. "La historia de los últimos años es peor en la Argentina que en todos los países de la región, salvo por Venezuela y Ecuador", analiza Pablo Lavigne, experto en Latinoamérica de la consultora Abeceb y exsubsecretario de Facilitación de Comercio. "Estamos coqueteando con el default y tenemos un problema de inflación, inversiones pinchadas, un sesgo antiexportador y caída del salario real. Ante un debilitamiento, era esperable una caída fuerte", explica.

Sin embargo, en el plano sanitario la Argentina se encontraba con una situación mucho mejor que sus vecinos. De hecho, lidera por mucho los estándares de la región con más de 4 camas hospitalarias y 5 profesionales médicos por cada 100 habitantes, cuando el promedio de Sudamérica se encuentra en alrededor de 2 en ambos aspectos.

Una vez desatada la crisis, que se expandió en el mundo con efecto dominó, todos los países reaccionaron de la misma manera: con paquetes de estímulo. Pero la envergadura de estos paquetes estuvo atada a las posibilidades de cada país.

Perú, Brasil, Colombia, Paraguay o Chile, dieron estímulos de entre 7 y 12 puntos del PBI, mientras en la Argentina, Uruguay, México y Ecuador las medidas fueron más acotadas. Puntualmente, la Argentina volcó un equivalente a 4 puntos del PBI en medidas de alivio, pero con un "timing rápido" y "firmeza" en la ejecución de las decisiones, lo que faltó, por ejemplo en Brasil, que liberó un equivalente a alrededor del 8% de su producto.

La cantidad de camas y de profesionales médicos por cantidad de habitantes de la Argentina está muy por encima del promedio de la región
La cantidad de camas y de profesionales médicos por cantidad de habitantes de la Argentina está muy por encima del promedio de la región

"Lo que marcó la diferencia entre los paquetes de estímulo fue la historia de prudencia macroeconómica en los años buenos. La Argentina y Ecuador son los que poseen menos margen, mientras que Chile, Perú, Paraguay y Colombia son los de mayor holgura", apuntó Lavigne.

Para otorgar el paquete de ayuda la Argentina apeló a una mayor emisión, lo que amenaza con generar consecuencias en el mediano plazo. "Cuanto termine esto vas a tener el doble del dinero -la expansión de la base monetaria está en torno al 80%- circulando en una economía más chica que antes", sintetiza Lavigne, para quien hay riesgo de un "fogonazo" inflacionario cuando se restablezca la normalidad. Sin embargo, también considera que se puede aprovechar la ventana de baja inflación mundial otorgada por la situación excepcional para, con "prudencia" fiscal y monetaria postpandemia, domar el problema crónico de la Argentina.

Según las proyecciones de la consultora, la Argentina va a registrar la caída de PBI más fuerte de la región, de alrededor del 8,3% para lo que resta del 2020. "Son números que están en una revisión constante. Si la caída de Brasil (calculada en el informe en 5,1%) llega a los 6 o 7 puntos, la Argentina va a caer a niveles de dos dígitos", alerta Lavigne. Sin embargo, la recuperación de la Argentina muestra un rebote mucho más marcado que el de sus vecinos: para 2021 se espera una variación del PBI de 5,5%.

"La evolución de los precios de los commodities será determinante para el crecimiento luego de que haya pasado la pandemia", apunta el analista y señala que en el plano de la recuperación también se observan velocidades y agrupaciones diferentes de acuerdo al tipo de bienes que exporta cada país.

"La evolución de los precios de los commodities será determinante para el crecimiento luego de que haya pasado la pandemia", dice Lavigne
"La evolución de los precios de los commodities será determinante para el crecimiento luego de que haya pasado la pandemia", dice Lavigne Crédito: Shutterstock

Según detalla, el grupo más castigado será aquel centrado en energía: Ecuador, Colombia, México y, en mucha menor medida, Brasil y Argentina. El precio del petróleo ajustó más de 50% desde el inicio de la crisis y se estima que necesitará por lo menos tres años para que recupere su valor anterior. En segundo lugar, están aquellos países con exportaciones de metales : Chile y Perú. "Aquí el ajuste fue menor, pero la perspectiva es de una recuperación modesta", advierte Lavigne.

El grupo con mejor perspectiva es el de los exportadores de alimentos: Paraguay, Brasil, Uruguay y Argentina. Los precios de los alimentos sufrieron bajas leves en los últimos meses y se percibe una oportunidad en la búsqueda de mayor trazabilidad sanitaria nivel mundial, que podría empujar la demanda.

En el caso particular de la Argentina, Lavigne identifica otras tres oportunidades adicionales. Si, a partir de lo sucedido, los chinos "dejan de comer carne salvaje" como una medida preventiva, demandarán más proteínas y podría redundar en un aumento de demanda de exportaciones de soja y carne.

Entre los cambios de hábitos que podría dejar la pandemia, también aparece un mayor valoración de los servicios de salud y sus actividades asociadas, a lo que se podría volcar más recursos. "En eso la Argentina tiene una estructura productiva sofisticada y puede generar un impulso extra", dice el economista y cita como ejemplo que en el país hay fábricas de respiradores. Además, puede dejar hábitos asociados al comercio electrónico y las soluciones digitales, lo que potenciaría los servicios basados en el conocimiento, donde la Argentina también tiene un rol protagónico a nivel regional.

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