
Austria, el Japón europeo, pero con un sistema mixto
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VIENA, Austria.- Con sólo ocho millones de habitantes y una superficie que cabe dos veces en la provincia de Buenos Aires, Austria es un país que bien podría compararse con "el Japón" de la Europa Central:escaso tamaño, escaso en recursos naturales, pero con un potencial humano que le permitió convertirse en uno de los primeros países de Europa por su nivel de vida. Sus 28.000 dólares de ingreso per cápita son sólo superados, en el Viejo Mundo, por Alemania y Holanda.
Buena parte de este poderío económico se basa en la fortaleza del sector externo. El país exporta un cuarto de lo que produce e importa otro tanto.
Con un mercado interno muy limitado, Austria no tenía otra chance. Pero lo interesante es cómo supo aprovechar las ventajas de una posición de dudoso privilegio: sin salida al mar y conviviendo con Alemania, un vecino demasiado fuerte como para pensar en competir con éxito.
Pero, como les gusta decir a algunos expertos en marketing, toda amenaza representa también una oportunidad, y los austríacos aprovecharon bien la amenaza alemana. El país germano es hoy el principal socio comercial de los austríacos, hacia allí va un 38,4% de las ventas totales. La situación se parece bastante a lo que sucede entre la Argentina y Brasil.
Sin embargo aquí, lejos de hablar de la "Alemania-dependencia", se eligió otro camino: desde hace 20 años rige un sistema de convertibilidad con el marco alemán (otra coincidencia con la Argentina).
"De esta forma tenemos reglas de juego más previsibles, además, estamos atados a una moneda dura como el marco alemán, quizá perdamos algo de independencia en materia monetaria pero los beneficios son mucho mayores", dijo a La Nacion el presidente del Banco Central austríaco, Klaus Liebscher.
El sistema de convertibilidad fue uno de los primeros en instrumentarse, la relación es de siete chelines austríacos a un marco alemán. "Si hay oscilaciones salimos a comprar o a vender divisas, pero en general no se dan esas situaciones, todos confían en el sistema", agregó Liebscher.
Austria también supo aprovechar su ubicación de puerta de entrada a los países del ex bloque comunista, así como su posición de país neutral durante la guerra fría.
País neutral
Esto posibilitó que, además de vender mucho a los países que estaban del otro lado de la cortina de hierro (el 13,6% de las exportaciones), Austria se convirtiera en los últimos años en una excelente base de operaciones para las multinacionales que quieren conquistar esos mercados.
Actualmente ya hay 13.500 joint ventures entre empresas austríacas y de Europa del Este; además, unas 700 empresas extranjeras establecieron centros de apoyo para sus operaciones en Viena. Entre las oficinas que tienen organizaciones en Viena se encuentran Jetro (la cámara japonesa de comercio exterior) y el Hong Kong Trade-Development Council.
"Tenemos dos ventajas: numerosos especialistas en Europa del Este que conocen los idiomas de la región, y también, las relaciones históricas", señaló Markus Marterbauer, un economista que trabaja para el Instituto de Investigaciones Económicas. Una institución que, como otras en este país, tiene un sistema mixto financiado y gestionado en forma conjunta entre el Gobierno y el sector privado.
Sistema mixto
Es que toda la estructura económica de Austria se basa en un sistema mixto, con importantísimas regulaciones del Estado y con una gran injerencia del sector privado en las decisiones públicas. Esto se da mediante la Cámara Federal de Economía, una megacámara empresarial que no tiene comparación con ninguna de nuestro país.
"En la Cámara están afiliadas el 99,99% de las empresas, la inscripción es obligatoria, hay una ley que lo ordena", explica Johanes Mayer, del Departamento de Economía política.
La Cámara Federal participa directamente en todas leyes de regulación económica, prácticamente las discute en una mesa que completan el gobierno y la cámara que representa a los trabajadores.
"Tras este debate la sanción de la ley es casi un trámite formal", apuntó Alejandro Vejbeorny, encargado de las regulaciones al sector industrial.
Con un presupuesto que orilla los U$S 1000 millones, esta cámara tiene una red de representantes en más de 70 países.
Regulaciones cada vez más flexibles
Liberalización: con la entrada a la Unión Europea, el país centroeuropeo debió ceder una parte de su anterior esquema de reglamentaciones.
VIENA (Enviado especial).- Las regulaciones se notan en cuestiones cotidianas como el hecho de ir a comprar a cualquier comercio. Por ley todos los locales del país deben cerrar a las seis de la tarde. "Es la única forma, de otra manera los comerciantes chicos nunca podrían competir en igualdad con las grandes cadenas, los grandes pueden contratar gente para cubrir todos los horarios, y el pequeño comerciante en cambio tendría que vivir día y noche en su negocio", explicó un almacenero.
Pero Austria no vive en una isla, y tal cual está ocurriendo en otros países, el intervencionismo y las regulaciones del Estado en materia económica tienden a ceder ante el avance de la liberalización.
La entrada a la Unión Europea en 1995 obligó a una apertura comercial no tan controlada como antes.
El primer resultado negativo fue la caída del sector alimenticio, que estaba fuertemente subsidiado. El año pasado, este fue el único sector que se redujo, un 0,2%.
Otro de los problemas, que preocupa actualmente, el es debate por el futuro régimen de jubilaciones. Esto, por el momento, se traduce en impuestos cada vez más altos. Por un obrero que gana al mes 2.500 dólares mensuales, el patrón debe aportar la misma cantidad.
Los demás impuestos también son altos, el IVA es del 20% y el impuesto a las ganancias alcanza el 34%, aunque allá el nivel de evasión no alcanza al 2 por ciento.
Visita
El próximo martes arribará al país el ministro de economía austríaco, Hannes Farnleitner, quien lo hará acompañado de una nutrida delegación de empresarios. En su gira, de una semana, también visitará Chile y Brasil.
El funcionario se entrevistará con el presidente Menem y con su par argentino Roque Fernández. En Tanto los empresarios participarán de encuentros con hombres de negocios locales.
La visita es una clara señal de la repercusión que tiene el Mercosur del otro lado del océano atlántico.
El intercambio comercial entre Austria y nuestro país es muy bajo, no alcanza los 200 millones anuales sumando importaciones y exportaciones. De hecho las exportaciones austriacas a América Latina no superaron, durante 1996, el 5% del total de sus envíos.
"Cada vez estamos más interesados en el Mercosur, es después de Asia, uno de los mercados que más nos interesa", dijo a La Nación Roland Starnberger, ejecutivo de Voest Alpine, uno de los mayores conglomerados industriales de Austria.
Las empresas más interesadas en realizar negocios con la son las industriales. De estas compañías no hay ningún caso de inversiones directas en nuestro país.






