Autorizaron el uso del gas de garrafa como combustible para automóviles
Afirman que se puede recorrer más distancia que con GNC y usa tanques más chicos
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El Gobierno intentará desde diciembre próximo introducir en el mercado de combustibles para automóviles un nuevo producto: el gas licuado de petróleo (GLP), insumo que se vende hoy en garrafas para consumo doméstico e industrial.
Mediante la resolución 131, la Secretaría de Energía permitirá, desde el 1° de diciembre, que el GLP se venda en las estaciones de servicio al igual que la nafta, el gasoil y el gas natural comprimido (GNC). Aún no fue especificado el precio, pero se estima que para promover el uso se necesitará un nivel tarifario bastante menor que el GNC, que reúne en la Argentina a casi 1,2 millón de automóviles.
En el Gobierno hacen en estos momentos los cálculos para empezar a vender el producto más barato que el GNC, que hoy se comercializa a $ 0,54 el metro cúbico. Para hacerlo, sin embargo, se deberá aplicar un subsidio, porque el gas de garrafa se vende en estos momentos en la Argentina al precio que cotiza en dólares, con excepción de los puntos de venta destinados a la gente de menores recursos.
Quienes intentan convertir al GLP en el cuarto combustible afirman que permite recorrer más kilómetros con un tanque más pequeño y es menos riesgoso que el GNC, porque su menor compresión lo aleja de las explosiones. Sostienen, además, que se podrá utilizar tanques de entre 50 y 90 litros, y que los más grandes son capaces de recorrer 400 kilómetros. Uno promedio de GNC tiene una autonomía de 160 kilómetros.
Por ahora la cuestión no entusiasma a las automotrices, que atraviesan su peor nivel de ventas de las últimas tres décadas y sólo empiezan a incorporar motores con GNC de fábrica. Pero también es cierto que la idea no es absurda y ya se utiliza en muchos países, como Italia, Francia, Paraguay o Perú. "Habría que hacer una fuerte inversión, porque habría que cambiar las motorizaciones. Y traerlos de Francia es imposible en este momento", dijeron en Renault, que vende en Francia sus modelos Twingo, Clio y Kangoo con gas licuado. "No es descabellado, pero va a llevar su tiempo", dijo un ejecutivo de la industria automotriz.
Esperanzas en el surtidor
Los que sí están eufóricos son los dueños de las estaciones de servicio, que observan en el GLP la oportunidad de vender un combustible barato con una inversión menor. Instalar un compresor de GNC supone unos US$ 250.000 iniciales, más un costo adicional muy elevado de consumo de electricidad, y que el GLP requiere sólo de un surtidor con un tanque, al igual que la nafta y el gasoil.
"Para nosotros es una esperanza -dijo Manuel García, de la Asociación de Estaciones de Servicio Independientes-. Hay dos millones de coches parados en el país, por los costos."
Hasta el momento, la única experiencia en el país se concretó en Misiones, en el Parque Nacional Iguazú: La firma Iguazú Jungle Explorer adaptó al GLP, por recomendación de las autoridades del parque, sus vehículos Unimog, que trasladan a turistas.
En la petroleras ven la iniciativa con frialdad, porque consideran que, si la idea es vender barato, el esfuerzo deberá ser hecho por el Gobierno. "El GLP no está pesificado. En la Argentina no hay desarrollo. Puede ser que el Gobierno lo quiera para un proyecto específico, como el transporte", afirmaron en una compañía.
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