
Bloques regionales, pero abiertos al mundo
El presidente de la Generalitat de Catalunya, Jordi Pujol, defendió la integración comercial; pidió mejor Justicia
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"Somos partidarios de bloques regionales, pero abiertos al mundo y a sus desafíos", resume Jordi Pujol, presidente del gobierno catalán, al comienzo de su segundo día en la Argentina, donde se encuentra en gira de negocios y manifestando su apoyo explícito a los empresarios de su región que tienen intereses en la Argentina.
A los 67 años, Pujol se presenta con la veteranía de un político consumado, muestra buena memoria para recordar fechas y nombres de la última etapa política y económica de la Argentina, hace uso de los tiempos y los silencios, pero no elude ninguna respuesta, aun las más comprometidas.
Seguridad jurídica
"¿Los empresarios catalanes están conformes con la seguridad jurídica que les brinda la Argentina?", pregunta La Nación .
"Ellos comentan la lentitud judicial argentina, que a veces trae aparejada una sensación de inseguridad, pero ése es un fenómeno que hoy en día está presente en todo el mundo", explica contemporizador.
"¿Piensa que la crisis bursátil generalizada puede provocarle problemas a este país?", se señala.
"Esta es la cuarta vez que vengo al país y, en los últimos ocho años, he visto cambios muy positivos. No me da la sensación que una turbulencia financiera pudiera quebrar esa tendencia", responde.
El jefe del gobierno catalán despliega con orgullo el avance de los negocios de los empresarios de su región aquí y menciona, además de la participación de grandes empresas en las compañías Aguas Argentinas, Edenor, Gas Natural y Cementos Avellaneda, otras 50 Pyme que actualmente invierten y se desarrollan en el país.
Socios y desafíos
Compenetrado con los avances de España hacia la integración económica de Europa, el visitante reconoce cierta "inferioridad dialéctica" con la Argentina y sus socios del Mercosur, a la hora de hablar de relaciones comerciales, "porque nosotros somos proteccionistas agrarios y eso a ustedes mucho no les gusta".
La creciente consolidación de bloques regionales en todo el mundo no lo asusta. Cree que hay mucho para ganar y poco para perder.
Según su opinión, la inserción de un país en un contexto regional interdependiente no tiene que significar un perjuicio para su desarrollo económico.
"En definitiva, se crece si un país es o no es competitivo", explica el mandatario.
"Hemos tenido que cambiar mucho nuestra mentalidad, pero si España puede competir en Alemania con los alemanes, puede competir en cualquier parte del mundo. El mercado externo español ahora es europeo", sintetiza.
Un mar desconocido
La consolidación del Mercosur, que reconoce y elogia, es definida como una ventaja comparativa para el desarrollo del comercio mundial.
"Somos entusiastas y grandes impulsores en Europa del Mercado Común del Sur, y lo somos también aquí de la Unión Europea."
Al formular una suerte de balance inicial de la primera crisis bursátil global desatada hace poco más de treinta días, Pujol se manifiesta optimista, pero reconoce que "entramos en un mar desconocido que espero que entre todos podamos controlar, las grandes potencias y naciones como las nuestras que actuamos de soldados de infantería".
Para su visión, esta crisis vino a interrumpir un fenómeno "poco frecuente, como lo era un crecimiento económico generalizado, incluso hasta en el Africa".
Piensa que se va a superar. "Las economías europea y americana son muy sólidas -dice-, y la sudamericana si bien no es tan sólida, se viene consolidando. La crisis se va a superar."
Utiliza un ejemplo para cerrar el tema. El de un buque de granos que transporta su mercadería en compartimientos estancos, para evitar que la avería de un sector hunda a la embarcación y haga perder el cargamento.
"Si cada uno de nosotros tiene una conformación regional que lo mantiene firme, aunque el buque se desestabilice, no se hunde", remata.
Alternancias
Pujol es ampliamente conocido como ganador de muchas batallas electorales y como árbitro de la política española.
En las últimas cinco elecciones que participó en Cataluña ganó cuatro por mayoría absoluta y la última hace dos años con mayoría relativa.
Esa veteranía pesa a la hora de opinar sobre la política argentina.
"¿Afectaría a la Argentina un cambio político en las presidenciales de 1999?", pregunta La Nación .
"Las alternancias siempre vienen bien en una democracia. Claro que pueden sobrevenir cada cuatro años o cada veintitantos", responde con picardía, mientras recuerda al pasar sus más de 17 años de gobernante.





