Bodegas Trapiche cumple 120 años exportando los vinos argentinos y su objetivo de hoy es competir con el Nuevo Mundo
La firma proyecta ganar participación internacional entre los productores de Australia, Sudáfrica, Chile y California
1 minuto de lectura'
Como los buenos vinos que ganan en calidad con el paso de los años, en Bodegas Trapiche aseguran que su cumpleaños número 120 los encuentra en uno de los mejores momentos de su historia, encabezando el negocio de exportación de vinos finos desde la Argentina y peleando el liderazgo en varios segmentos del mercado interno.
Fundada en 1883 por el empresario mendocino Tiburcio Benegas, Trapiche es la bodega mendocina con mayor trayectoria y una de los contadas compañías locales que puede mostrar una presencia activa en tres siglos diferentes.
Su historia se remonta a un pequeño viñedo llamado El Trapiche, en la localidad de Godoy Cruz, provincia de Mendoza, donde se inició la elaboración de vinos finos a partir de algunos cepajes que habían importado de Chile.
En la empresa sostienen que prácticamente desde el primer momento la bodega buscó elaborar vinos con proyección internacional y fue la pionera en la apertura de mercados en el exterior en el país. En 1889, apenas seis años después de su inicio de operaciones, Trapiche obtuvo su primer premio internacional en un concurso celebrado en París y a principios del siglo XX tenía una imagen consolidada en el país y en algunos mercados extranjeros con marcas como Fond de Cave y Broquel, que sobreviven hasta el día de hoy.
"La empresa siempre tuvo una visión exportadora y en la década del 20 ya tenía marcas registradas en más de veinte países", explica Eduardo Fernández Lasnier, gerente general de la bodega.
En la actualidad, Bodegas Trapiche está exportando sus vinos a más de 40 países en el mercado y como producto de la devaluación las ventas en el exterior representa casi el 60% del total de sus ingresos. Sin embargo, Fernández Lasnier remarca que la intención de la empresa es mantener un balance equilibrado entre las ventas en el mercado interno y las exportaciones.
"Más allá del caso circunstancial del último año, tener bien equilibrado el balance entre exportaciones y mercado interno siempre fue nuestro objetivo y de hecho somos la única bodega que tiene buena participación en el mercado local y es muy fuerte como exportadora", explicó el actual número uno de la empresa, que cerró 2002 con una facturación de $ 54 millones y para este año proyecta llegar a los $ 64 millones.
En la actualidad, la bodega está exportando sus vinos a los principales mercados internacionales del vino, como los Estados Unidos, Canadá y Japón, aunque Fernández Lasnier sostiene que todavía tienen margen para crecer. "El incremento de las exportaciones de la empresa no va a pasar por la incorporación de nuevos destinos, ya que tenemos cubiertos los mercados más fuertes, sino por ganar participación en los países donde ya estamos llegando con nuestras marcas", explica.
A la hora de conquistar clientes en el exterior, Trapiche compite contra con otras bodegas locales de las consideradas grandes como Norton, Chandon y el grupo Catena (dueño de Esmeralda, La Rural y Escorihuela). Sin embargo, Fernández Lasnier remarca que los verdaderos rivales de sus vinos no son otros productos argentinos, sino los demás países y regiones productoras de los llamados Vinos del Nuevo Mundo, como Australia, Sudáfrica, Chile y California.
"La Argentina tiene que ser reconocida como un productor de vinos de alta gama, para lo cual es clave construir la imagen del país en el exterior", explicó el director ejecutivo de Trapiche.
La intención de la bodega es incrementar su participación, especialmente en los Estados Unidos, aunque sin descuidar el mercado interno. A nivel local sus principales proyectos pasan por los lanzamientos de la marca Astica -que inicialmente fue desarrollada para el mercado norteamericano y ahora comenzará a venderse en la Argentina- y de la línea Ciento Veinte Años, un pentavarietal (que combina cepas de cabernet sauvignon, merlot, malbec, pinot noir y cabernet franc) con el que celebrarán su aniversario.
Cambio de manos
Si el paso del tiempo no logró modificar el perfil exportador de Trapiche no se puede decir lo mismo de la composición de sus accionistas. La bodega que había sido fundado por Tiburcio Benegas, en la década del 70, pasó a manos del grupo Pulenta, que conservó el control de la empresa hasta que a fines de 1997 uno de los más de 20 primos de la familia, Luis Alfredo Pulenta, decidió recomprarles las acciones a sus parientes.
En ese momento, la única que no quiso vender fue Lilia Pulenta de Muñoz, que aún hoy conserva el 7,5% de Trapiche. En cambio, Luis Alfredo Pulenta, en 2002, le cedió todas sus accciones al fondo de inversión norteamericano DonaldsonLufking & Jenrette Merchant Banking (DLJ), que inicialmente se había incorporado como socio minoritario en la empresa y hoy controla 92,5% del paquete accionario.
DLJ es uno de los fondos de inversión más importantes de los Estados Unidos. Fundado en 1959 y con sede en Nueva York, emplea 8700 personas en todo el mundo y tiene oficinas en 14 ciudades de los Estados Unidos, y 11 en Europa, América latina y Asia. En la Argentina, además de controlar Trapiche, también es dueño de las bodegas Santa Ana, Michel Torino y Peñaflor, y al menos por el momento parece haber finalizado su proceso de adquisiciones en el mercado local.
1Real hoy: a cuánto cotiza la moneda brasilera oficial y blue este viernes 16 de enero
- 2
PNC: cuál es el monto de las pensiones en febrero de 2026
3Mientras se habla de un récord nacional con el maíz, en el sur cordobés falta agua y el cereal pierde rinde
4“Es la punta del iceberg”: apostaron a un cultivo en boom a nivel mundial y hoy impulsan un nuevo polo productivo en La Pampa






