Busca en remates, restaura televisores y los convierte en minibares vintage
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Técnicamente, parafernalia es un conjunto de instrumentos o aparatos que se necesitan para un fin determinado. Ante este concepto, Tomás Barón redefinió el término y lo adaptó a la idea de convertir un hito antiguo en un elemento vintage y le dio una nueva función.
Hace aproximadamente cuatro años, mientras Barón recorría vidrieras por Palermo, vio un televisor viejo dentro de un local de ropa y eso captó su atención por completo. "No compré ropa, pero sí el televisor", contó a LA NACION. A ese artefacto lo restauró y lo convirtió en un minibar. Ese fue el puntapié inicial de su negocio, Parafernalia.
Barón tiene 32 años y es abogado -profesión a la que aún se dedica-, aunque reconoció tener un gran afán por el diseño. "Empecé a recorrer remates y subastas, compré televisores, pero después no los quería vender", explicó, aunque finalmente la comercialización comenzó en el 2016.
Los televisores tienen entre 60 y 70 años de antigüedad. Una vez que se consiguen, se vacían y se coloca dentro una estructura de madera escalonada –generalmente ébano o roble-, luego se agregan tres o cuatro metros de luces LED con un control remoto para regular la iluminación y por último se agregan cuatro o cinco capas de laca.
Este es el trabajo general que se realiza sobre el electrodoméstico, pero también puede requerir revisar otros detalles detalles. "Muchas veces el mueble no está bien y hay que buscar también perillas de época. La idea es que sea 100% vintage", dijo Barón.
El tamaño de los televisores varía porque cada uno es distinto. De hecho, según el creador de Parafernalia, no hay dos artefactos iguales y en promedio se pueden colocar dentro entre 20 o 30 botellas. "Hace cuatro años estoy comprando televisores y debo haber encontrado solo cinco o seis parecidos. Tengo un modelo de televisor que viene con una llave que se usaba para uso exclusivo, otros modelos con parlantes", expresó.
El precio de cada BarTv varía entre los $25.000 y $40.000 y se vende de forma online, en ferias de diseño y showrooms. Las ventas van de uno o dos productos por mes. Además, Barón planea para el 2019 realizar tablas de corte, un sillón hecho con alambre tejido y una silla mecedora.
"Me gusta el concepto de algo que iba a terminar en la basura, darles una nueva identidad para que vuelvan a ser los protagonistas del living que supieron ser, pero ahora con otra función", reflexionó Barón y agregó: "Ese televisor viene con historia y el que lo compra lo hace parte de la suya, pero con un rol diferente".







