Forma parte del entendimiento de reciprocidad entre ambas naciones; la industria vitivinícola y láctea enfrentan un cambio de paradigma en la protección de nombres comerciales y denominaciones de origen; la propiedad intelectual en semillas, con un nuevo enfoque
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En las últimas horas, el Gobierno selló un acuerdo de reciprocidad comercial con los Estados Unidos que introduce un esquema de reducción y eliminación de aranceles, cupos específicos y compromisos regulatorios que impactan de lleno en el agro. Este nuevo pacto redefine las reglas de juego en varios sectores que podrían verse beneficiados a partir de ahora, entre ellos están: la carne vacuna, la propiedad intelectual en alimentos y semillas (Upov91), ganado en pie, quesos y productos avícolas.
Las disposiciones se estructuran sobre la Nomenclatura Común del Mercosur (NCM 2025) y toman como base las alícuotas de Más Favorecida (NMF). Se definieron las condiciones de acceso para los productos al mercado estadounidense y viceversa. Este entendimiento funciona en la práctica como un esquema de acceso preferencial con reglas mayormente definidas por Estados Unidos, según explicaron.
El punto más fuerte del acuerdo está en la carne vacuna. Estados Unidos tendrá un cupo a su disposición de 80.000 toneladas anuales libre de aranceles. Se administrará bajo el sistema “primero en llegar, primero en ser servido” en cuatro tramos trimestrales de 20.000 toneladas cada uno. Según señaló el canciller, Pablo Quirno, en conferencia de prensa “no es competitivo para la carne de USA el ingreso a la Argentina”. En tanto, la Argentina hará lo mismo con 80.000 toneladas adicionales a las 20.000 toneladas de cuota con la que cuenta.
Fuentes oficiales aclararon que no se espera que la cuota habilitada a Estados Unidos genere un aumento de las importaciones, ya que el objetivo es cumplir con el cupo asignado. Recordaron que Estados Unidos atraviesa un faltante de carne.
En el sector exportador minimizaron el riesgo de una “invasión” de carne estadounidense debido a la brecha de competitividad. Recordaron que es reciprocidad arancelaria, lo que significa que lo que puede ir de acá para allá, también puede venir. "Nuestro novillo cotiza a US$5,60 el kilo, mientras que el de ellos está a US$9. Lo más probable es que la Argentina envíe el producto porque ellos no tendrán posibilidades por precio en el mercado local”, explicaron fuentes de la industria.
Se especificó que la Argentina aplicará una tasa de derecho de aduana a los bienes de los Estados Unidos según lo previsto en este Programa: “Se aplican la desgravación para la eliminación o reducción de derechos de aduana por parte de Argentina. Los derechos de aduana se eliminarán por completo y estos bienes estarán libres de aranceles en la fecha de entrada en vigor de este Acuerdo. Se reducirán al 2% ad valorem en la fecha de entrada en vigor. Permanecerán sujetos a la tasa de derecho de importación NMF aplicada y vigente en la Argentina.
El tratado garantiza explícitamente el acceso al mercado argentino para quesos de EE.UU. que utilicen términos genéricos (como parmesano o mozzarella), que impide que se protejan componentes individuales de nombres compuestos si son de uso común. Además, se abre un cupo anual inicial de 1000 toneladas para quesos importados.
Referentes del sector lácteo calificaron de “insignificante” el nuevo cupo de exportación de quesos, advirtiendo que el volumen acordado no tendrá un impacto real en la industria nacional. Con una cuota fijada, los analistas señalaron que la cifra resulta marginal frente a las 400.000 toneladas que la Argentina, entre distintos lácteos, exporta cada año. Incluso destacaron que existen acuerdos previos con décadas de vigencia —como los destinados a quesos duros— que contemplan volúmenes superiores, por lo que esta nueva concesión, en palabras de los exportadores, “no llega a mover la aguja” de la balanza comercial. Entre otras categorías, los pistachos tendrán 40 toneladas, por categoría. En el caso de papas (congeladas) tendrán 690 toneladas, preparadas o preservadas. Las papas no congeladas tendrán 1100.
El sector vitivinícola queda alcanzado por el Artículo 2.4, que exige probar un vínculo “esencialmente atribuible” al origen geográfico para proteger un nombre. La Argentina tendrá un cupo de 80.000 litros, libre de aranceles.
Sobre las medidas sanitarias y fitocuarentenarias en carne, aves y productos derivados, se conoció que la Argentina reconoce al FSIS (Servicio de Seguridad e Inspección Alimentaria) del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) como la autoridad competente de EE.UU. En ese sentido, la Argentina aceptará el directorio del FSIS como la lista certificada de establecimientos elegibles para exportar.

La Argentina aceptará los certificados del FSIS (USDA) y aplicará un criterio de regionalización ante brotes de gripe aviar, limitando las restricciones a un radio de 10 km en lugar de cerrar todo el país. El plan de acción establece un plazo de 250 días hábiles para completar la apertura del mercado avícola, con auditorías cruzadas de los sistemas de inocuidad.
“Si existe reciprocidad sí es funcional, eso nos dará alternativa de ubicar nuestros productos allá. Es esencial que sea recíproco. Ellos son grandes consumidores de pechugas, y ellos pueden enviar cuarto trasero, pero sería una cuestión de competencia entre ambas producciones. Los aranceles del sector avícola se establecieron en 9%. Ambos mercados están cerrados. Es decir, se tienen que hacer los acuerdos sanitarios para avanzar", dijo Carlos Sinesi, gerente de Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA).
El acuerdo incluye cláusulas “no comerciales” de alto impacto. La Argentina deberá implementar un plan de acción de seis meses para erradicar cualquier trabajo infantil en sectores sensibles como yerba mate, tabaco, frutilla y ladrillos, además de combatir la pesca ilegal y el comercio de madera de tala ilegal.

En el caso del biodiésel, donde había expectativa, se confirmó que quedó fuera del acuerdo. Luis Zubizarreta, presidente de la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio), explicó que era previsible por la complejidad de las negociaciones. No obstante, subrayó la necesidad de que la Cancillería continúe impulsando gestiones para lograr la apertura del mercado estadounidense, en un contexto de nuevas amenazas en la Unión Europea, donde se evalúa incluir en una “lista negra” al biodiésel elaborado a partir de aceite de soja.
En ese escenario, Zubizarreta también destacó la relevancia de ”avanzar en la apertura del mercado peruano como una alternativa estratégica para el sector". Señaló que actualmente se encuentra en marcha un proceso de revisión de las medidas adoptadas por Perú y consideró clave que la Argentina intente alcanzar un acuerdo con el gobierno de ese país para recomponer el acceso comercial.
Propiedad intelectual en semillas
Respecto de la propiedad intelectual en semillas, en un resumen de Amcham sobre lo que se incluye en el acuerdo se menciona, entre otros puntos, este tema. La entidad recordó que el entendimiento abarca el “envío al Congreso Nacional de la adhesión al Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales (UPOV – Acta de 1991) antes de fines de 2027″.
Allí se remarca que es fundamental que la adhesión del Congreso avance junto con la reglamentación del Poder Ejecutivo. “Aunque el convenio contempla la excepción del ‘uso propio’ [esto es la potestad de un agricultor para guardar parte de su cosecha de soja, por ejemplo, para utilizar al año siguiente como semilla], delega en cada país la definición de sus límites, por lo que, sin tal reglamentación, la Argentina podría quedar sujeta a una adhesión abstracta, generando incertidumbre sobre los mecanismos para proteger la propiedad intelectual”, se lee en una referencia aclaratoria.
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