La comercialización de la cosecha récord muestra la diversidad de mercados del cereal; se destaca la demanda de los países del sudeste asiático
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A veces incomprendido, otras vapuleado, a veces odiado y otras adorado, el trigo en la Argentina parece un camaleón. Y es que 27 millones de toneladas, además de esgrimirse como la cosecha más grande de toda la historia (luego de un arranque muy auspicioso que para mediados del año pasado rondaba los 21/22 millones), muchos eran los interrogantes. ¿Dónde lo vamos a meter? ¿A quién se lo vamos a exportar? ¿A qué precio vamos a tener que venderlo?, preguntas que se hicieron mucho más complejas luego de conocer -y como consecuencia de los buenos resultados productivos- la muy baja calidad del cereal que se iba cosechando.
Pero la respuesta vino relativamente rápida. El “cómo lo guardamos”, se resuelve fácilmente con el almacenaje en chacra, más allá del aumento en la capacidad de guardado en plantas y silos. En definitiva, siempre se puede hacer de espacio, si el negocio lo amerita. Pero tener que salir a exportar 12/13 millones de toneladas, no es “moco e pavo”. Quizá, la baja calidad y la enorme cantidad de trigo forrajero ayudó, en tal sentido. Con valores FOB (precios de exportación) entre 20 y 50 dólares por tonelada más barato que nuestros principales competidores a escala global, Brasil no fue el destaque.
Al momento de redactarse la presente columna, Bangladesh, Indonesia y Vietnam habían adquirido casi el doble que nuestro vecino país, y esto no es en la sumatoria de todos, sino cada uno. Para ser más claros y precisos, mientras que Brasil había embarcado desde la Argentina (más lo programado que va a embarcar en las próximas semanas) unas 700.000 toneladas del cereal, los tres países del sudeste asiático habían metido dentro de los buques la friolera de 1,4 millones cada uno en promedio. Y esto no implica que Brasil no haya comprado trigo. Según muestran las ventas durante el mes de diciembre de 2025, el ritmo de compras de nuestro vecino ascendió al récord. Es en este contexto, que el cereal podría mostrar un escenario diferente a futuro, en la medida que continúe siendo competitivo con los precios y que, como consecuencia de ello, el ritmo de colocaciones externas siga como lo viene haciendo hasta ahora. Además, está China comprando trigo argentino por primera vez, y si bien todavía se muestra “tímido”, sabemos del potencial del Gigante Asiático, pero entendiendo que es a la vez el principal productor mundial de este cereal.

En el plano local, la situación también muestra diferencias. Las zonas trigueras más al norte de la Pampa Húmeda evidencian los mayores problemas de calidad y, por ende, el ritmo de ventas en relación a la producción, que siempre es más acelerado, este año lo fue aún más. Si se toma como referencia la ruta 7 hacia al norte, de una producción que resultó cercana a los 14 millones de toneladas, ya hay comercializadas algo más del 70% a sólo un mes de la trilla. En cambio, tomando como referencia la ruta 5 hacia el sur, los valores se ubican cercanos al 20%.
Nuevamente, el trigo argentino nos vuelve a sorprender y si bien no está nada dicho en materia de precios aún, resulta importante interpretar hacia donde tenemos que apuntar en cuanto a demanda se refiere. El mundo está cambiando rápidamente y, nuestro sector, no es la excepción. Manténgase informado…
El autor es socio de Nóvitas SA.
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