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El 70% de los cultivos de citrus de Entre Ríos está golpeado por la sequía. La estimación es de la Federación del Citrus de esa provincia, que destaca que de cumplirse los pronósticos de heladas tempranas, el panorama será "más complicado".
Fernando Borgo, presidente de la entidad, explicó a LA NACION que en el 70% de la producción afectada "habrá también pérdidas totales, pero todavía no están cuantificadas". Describió que los daños implican retraso de la cosecha, frutas más chica y de menor calidad.
Planteó que las pérdidas también dependen de las prácticas que se vienen realizando en las quintas: "Hay productores que por más que llueva ya no recuperarán la producción".
En este contexto, el gobierno de Entre Ríos podría declara la emergencia agropecuaria por la falta de lluvias el próximo martes.
Entre Ríos representa el 45% de la citricultura del país (mandarinas y naranjas), con unas 36.800 hectáreas destinadas al cultivo. El sector ya viene afectado por la crisis más allá de la sequía. Desde la federación estiman que en la provincia, en la última década, se perdió entre el 15% y el 20% de las hectáreas con el consecuente impacto en puestos de trabajo.
"El panorama climático no es alentador y se suma a los problemas que el sector ya traía; no se están haciendo inversiones necesarias. Hace falta un plan productivo consensuado entre todos los actores para que tenga éxito", sostuvo Borgo.
Respecto del mercado interno, apuntó que ya hay atraso en la presentación de las variedades tempranas de los citrus y esa demora se extenderá a las de media estación. "Con fruta más chica y jugo de calidad no óptima obviamente habrá un impacto en el precio interno y afectará el stock para las exportaciones", señaló.
Admitió que hay "oportunidades" para vender cítricos al mundo -en Filipinas, los países árabes y Brasil, por ejemplo- pero las discusiones se traban ante el precio argentino. "Somos muy caros, no les convenimos", afirmó.
El 60% de la producción de naranjas va al mercado interno, el 32% a la industria y el 8% se exporta. En el caso de las mandarinas, el 29% lo absorbió la industria; el 55% el consumo interno y el 16% se colocó en el exterior.
Mariano Caprarulo, vicepresidente de Federación Argentina del Citrus (Federcitrus) planteó que los productores del noreste del país están entre los más afectados por la caída de la competitividad debido a los altos costos laborales e impositivos. De 130.000 toneladas de naranjas exportadas se cayó a unas 35.000 en los últimos años.
"En la Mesa de Competitividad estamos tratando de resolver por qué llegamos en esas condiciones a los mercados y la coincidencia es que los costos laborales y tributarios implican una fuerte pérdida –agregó-. Hay que trabajar en mejorar la eficiencia puertas adentro; pero nuestros competidores ganan también por menores costos relacionados con la macro", expresó.
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