Según el especialista Eduardo Martínez Quiroga, de la tradicional tecnología de siembra a un metro se está avanzando en líneas a distancias de 17-38 o 52 centímetros; disminuye riesgos, baja costos y se logra mayor productividad
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"El cultivo de algodón en la Argentina está cambiando. De la tradicional tecnología de siembra a un metro se está avanzando con muy buenos resultados en la siembra del cultivo a surcos estrechos", dijo a LA NACION, Eduardo Martínez Quiroga, asesor privado con más de 15 años de trabajo en el Norte.
"El sistema es revolucionario. Es una nueva oportunidad para el cultivo porque disminuye riesgos de cosecha, baja costos y permite una mayor productividad", agregó con énfasis el especialista.
El método de surcos estrechos no es nuevo. En los Estados Unidos hay antecedentes de hace más de 30 años, donde se demuestra mayor eficiencia del uso de los recursos (agua y luz básicamente), pero no se difundió en forma importante.
"Nosotros lo ´descubrimos precisamente en ese país, donde se estaba evaluando en ambientes marginales y vimos en él una alternativa muy interesante para desarrollar en nuestro país. Además, la aparición de variedades transgénicas con el gen RR facilitó mucho su difusión en la Argentina, al permitir un buen control de malezas", agregó el especialista.
Acercamiento
El sistema consiste básicamente en acercar los surcos de siembra de 1 metro en el cultivo tradicional, a distancias de 17-38 o 52 centímetros. Este acercamiento de surcos tiene profundas consecuencias en el crecimiento y desarrollo del cultivo, y debe estar acompañado de manejos adecuados.
El objetivo de este manejo es lograr una planta más chica (16-17 nudos) con una altura de alrededor de 60-70 centímetros. El achicamiento de las plantas se compensa con mayor población de las mismas (más del doble) y un acortamiento en el ciclo del cultivo que, si se maneja bien, está en el orden de los 20-25 días por lo menos. Como ya se dijo, todo esto conduce a disminuir riesgos de cosecha, bajar costos y aumentar la productividad. Para Martínez Quiroga, este método es muy distinto al convencional y, por consiguiente, hay que adaptarlo y aprenderlo como si fuera un nuevo cultivo.
En la Argentina se comenzó a evaluar en pequeñas superficies y se empezó a ver que el sistema funcionaba y se lograba cosechar prácticamente todo lo que producía la planta, aspecto que era el principal problema del cultivo. Ahora se está aplicando en por lo menos 30.000 hectáreas o más en el país, de un total que se estima en 350.000 -400.000 hectáreas.
"El sistema se empezó a incrementar cada vez más prácticamente a partir de 2003 y no es sólo bueno para el productor grande, es buenísimo para el productor chico, que tiene los suelos muy gastados. Ahora lo que hacen es cubrir el surco y se dan cuenta que cosechan más", sostuvo el técnico.
Por ahora, esta técnica tiene un sólo problema que es la falta de plataformas, no hay muchas, ya que las empresas metalúrgicas no dan abasto "pero eso es coyuntural, en el mediano plazo se tiene que resolver", agregó Martínez Quiroga. Este nuevo método de siembra implicó la adaptación de las cosechadoras tradicionales de metro a cosechadoras con plataformas striper que literalmente "arrancan" toda la producción, sin pérdidas importantes por frutos mal abiertos, básicamente en otoños húmedos. Hoy, como se dijo, la disponibilidad de plataformas es la principal limitante para ampliar la superficie de cultivo, pero hay una industria metalúrgica que las está construyendo y adaptando a las necesidades locales. La nueva técnica tiene ventajas comprobadas en el ambiente del Chaco-Santiago del Estero y comenzó a instalarse desde 1997/98, cuando se hicieron las primeras evaluaciones a nivel de lote comercial.
Martínez Quiroga remarcó que este cultivo ´cierra si se piensa para la cosecha. Tiene que estar perfectamente limpio, con ninguna maleza y perfectamente defoliado ( sin una sola hoja); en estos aspectos es mucho más exigente que el cultivo tradicional. Además, requiere muchas plantas bien distribuidas, unas 200.000 por hectárea. "Tal vez en estos aspectos es donde hay más para crecer y mejorar, ya sea desde el punto de vista de la capacidad operativa de las cosechadoras, como en los sistemas de limpieza y la mayor capacidad de procesamiento de las desmotadoras de un algodón que llega con más impurezas a fábrica que uno tradicional", agregó.
Los datos que están surgiendo de lotes comerciales bajo este sistema de siembra, ya con 6 campañas de implantación, permiten detectar potencialidades de producción que bajo el sistema tradicional eran inimaginables en la zona, y una disminución de riesgo muy importante respecto al anterior sistema de metro. "El negocio del algodón está cambiando desde el punto de vista de la producción", aseguró Martínez Quiroga.
Malezas y plagas
Respecto del control de malezas y plagas, para el especialista, lamentablemente en el país no están aprobados los algodones con los genes BT y RR en una misma variedad (BR), ya que esto permitiría un manejo sumamente sencillo de ellas. Con estas variedades BR en el mercado, se tentaría de sembrar algodón a todos los ´sojeros que llegaron de la mano de las sojas RR y que podrían optar por un cultivo alternativo sumamente interesante.
Por lo tanto, hoy se debe optar por variedades convencionales (no OGM), por variedades BT, o por variedades RR. "Es una revolución para las zonas con otoños húmedos con potenciales problemas de cosecha y el que no lo vea así creo que se equivoca, porque le baja riesgos a un cultivo complicado como el algodón. Se disminuye mucho el riesgo porque se cosecha todo y es muchísimo más barata, porque la inversión es una plataforma y nada más", agregó el especialista.
En su opinión, además, este sistema compite perfectamente con un sistema sojero de arrendamiento. En el Chaco-Santiago del Estero el que arrienda, la cuenta que le queda con soja "es muy finita".
"Con el algodón se presenta una alternativa mucho más interesante para el que alquila. Con esto se gana plata y con la soja, solo en un campo muy bien rotado, se tienen márgenes. Es una manera interesante para reemplazar la soja", agregó.
Además -dijo-, en un campo bien rotado, el cultivo "explota". Tiene una potencialidad impresionante. Por otra parte, la plataforma se puede adosar a las viejas cosechadoras, pero también a un tractor con un tubo que tira a un carrito, esto favorece también muchísimo a los productores chicos.
"El esquema hay que ir armándolo de a poco y no solo hay que buscar kilos, sino también calidad. Hay que adecuar el cultivo para las dos cosas: para tener kilos y para tener calidad. Si no, no se vende. Hay que conjugar los dos aspectos", finalizó Martínez Quiroga.






