Según datos oficiales, el año pasado ingresaron 24.798,89 toneladas por 112,50 millones de dólares
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Las importaciones de carne vacuna y subproductos, con Brasil como principal proveedor, crecieron un 313,9% en volumen y casi un 193% en valor en 2025, según se desprende de datos oficiales de la Secretaría de Agricultura. Si bien los porcentuales son importantes, el ingreso del exterior “no mueve la aguja”, según destacaron en la actividad para restarle dramatismo. Sin embargo, parte del sector ha encontrado en la importación una estrategia ya sea por precios o por motivos comerciales.
Según los datos oficiales, el año pasado llegaron por la importación 24.798,89 toneladas, un salto del 313,9%. En valor fue por 112,50 millones de dólares, un crecimiento de casi el 193% respecto del año previo. Entraron desde carne bovina, subproductos y cueros y pieles, entre otros rubros. Como se dijo, en volumen es mínimo, considerando que el año pasado en todo el país se consumieron más de 2,2 millones de toneladas.
En este contexto, en un informe del sector privado se puede observar el desempeño de las importaciones, dominadas por grandes frigoríficos de capitales extranjeros. En 2025 el liderazgo absoluto correspondió a Swift Argentina SA, que dominó tanto el segmento de cortes enfriados como el de congelados. La compañía, controlada por el gigante brasileño Minerva Foods, concentró en 2025 el 91,47% de las importaciones de carne enfriada con 1.520.284 kilos, por US$8.175.105. Además de ser uno de los principales exportadores del país, el grupo utiliza la importación como herramienta para sostener el abastecimiento interno. En el caso de los cortes congelados, el año pasado importó 10.487.842 kilos por US$37.392.588, que representaron el 57,85% de la incidencia.
Detrás apareció Quickfood SA, otra firma de origen brasileño, perteneciente al grupo Marfrig Global Foods. El año pasado importó 31.447 kilos por US$392.252 de cortes enfriados, con una participación del 4,39% en el total. Al igual que su competidor, el grupo empresario combina su perfil exportador con compras externas para cubrir el mercado local. En el caso de los cortes congelados, trajo al país 5.140.689 kilos por US$19.146.006, con una incidencia del 29,62% en el negocio.
También figura Fast Food Sudamericana SA, orientada al suministro del canal gastronómico e industrial. Importó cortes congelados por US$5.538.484 con 1.485.456 kilos, el 8,57% del total en ese segmento en 2025.
En congelados también aparece Frigorífico Bermejo SA con 28.322 kilos por US$172.663 con una incidencia del 1,93% en productos enfriados. En tanto que el Frigorífico Río Platense importó 6862 kilos por US$150.850, cuya incidencia fue del 1,69%. Además, el frigorífico Abuelo Julio SA trajo 2763 kilos por US$46.776.
En 2025, si bien Swift y Quickfood lideraron el ranking, el universo de importadores fue mucho más amplio e incluyó a más de una docena de empresas, entre ellas frigoríficos regionales y operadores medianos.

En términos generales, entre lo que se importó 2025 y en lo que va de 2026 las importaciones de cortes congelados alcanzaron los US$77 millones y más de 20,8 millones de kilos, con un claro predominio del primer año. Solo en 2025 se superaron los 17,3 millones de kilos, mientras que en lo que va de 2026 se observa una fuerte caída tanto en montos como en volumen. En 2025 ingresaron a la Argentina 1.589.678 kilos por US$8.937.646 por los cortes enfriados, mientras que en el caso de los cortes congelados ingresaron en total 17.584.153 kilos por US$66.629.255.
No mueve la aguja
En este contexto, el consultor ganadero Víctor Tonelli relativizó el impacto de las importaciones dentro del mercado local y puso el foco en la escala del consumo interno. “La Argentina consumió el año pasado un poco más de 2.200.000 toneladas anuales y lo que se está importando en total no supera las 15.000 [según el dato del sector privado en 2025 fueron 24.798,89 toneladas]. Estamos hablando de la nada misma”, afirmó. En ese sentido, subrayó que el fenómeno “no afecta ni mueve la aguja”, más allá de las interpretaciones que puedan surgir.

En la misma línea, Tonelli consideró que el ingreso de carne del exterior debe leerse como un factor complementario ante un escenario de menor oferta. “Hoy mirar a la importación de carne como un problema, más que un problema es una solución o una mitigación del problema, toda vez que aporta más oferta, una oferta absolutamente insuficiente”, explicó.
El especialista advirtió, además, sobre un cambio de ciclo en la disponibilidad de hacienda. “En la medida que baje la oferta, vamos a tener un ciclo de retención muy largo. Este año vamos a tener como mínimo 200.000 toneladas menos disponibles”, señaló. Según su análisis, ese faltante impactará directamente en el mercado interno, ya que “la exportación, con los valores internacionales y el empuje que hay hoy, probablemente mantenga volúmenes similares a los del año pasado”.
Tonelli vinculó la reciente suba de precios y la caída en el consumo con un problema estructural de oferta. “Los datos de febrero y marzo ya están mostrando una caída de entre 5 y 6 kilos por habitante por año de consumo”, indicó, y aclaró que no responde principalmente a una cuestión de poder adquisitivo. “La razón por la cual aumenta el precio del ganado y de la carne al consumidor es que la oferta es insuficiente. Si la oferta fuera suficiente, el precio no sube. Hoy ver la importación de carne es una solución o mitigación del problema toda vez que aporte más oferta”, concluyó.
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