El plan de la ONU por US$150 millones que une a productores hortícolas con Subway

Pequeños agricultores visitan un local de comidas rápidas para saber de qué manera deben entregar los vegetales
Pequeños agricultores visitan un local de comidas rápidas para saber de qué manera deben entregar los vegetales
Mariana Reinke
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28 de septiembre de 2019  • 01:36

Hace unos días, Marco Camagni tomó un vuelo desde Lima, Perú , rumbo a la Argentina. Ese día, Alfredo Villalta, desde Miami , también se subió a un avión para llegar al mismo destino.

Camagni es romano , vive en Perú y trabaja en una agencia de la ONU hace más de 20 años. Villalta es hondureño, se crió en Belice , luego partió a Estados Unidos a estudiar y hoy es gerente de Inocuidad de Alimentos de una empresa de comidas rápidas para América Latina y el Caribe: Subway.

Nada pareciera unirlos. Sin embargo, el europeo y el sudamericano tienen un proyecto en común en la Argentina: poner en valor el trabajo de la Cooperativa Moto Méndez de horticultores platenses, que nuclea a 32 familias de productores. Cada familia que conforma la cooperativa posee entre una y una hectárea y media, donde producen a pequeña escala. La iniciativa apunta a que sean proveedores de Subway y están en marcha fondos por US$150 millones.

El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), donde trabaja Camagni, es una agencia de Naciones Unidas cuyo objetivo específico es proporcionar fondos y movilizar recursos adicionales para promover el progreso económico de los habitantes pobres de zonas rurales, mejorando la productividad agrícola.

El plan, como se mencionó de US$150 millones, apunta a que los agricultores cambien su manera de trabajar. "Si bien ellos tenían solucionado el tema de la venta de sus productos a través de un intermediario, lo hacían a un precio bajo. Nosotros les damos a entender que si bien se los está sacando de su confortzone, les enseñamos a trabajar de manera profesional para mejorar su forma de producir a futuro", indicó.

Los productores deberán abastecer de verduras y hortalizas tales como tomates, cebollas moradas, zanahorias, lechugas capuchinas, morrones y pepinos a seis locales de Subway distribuidos en las ciudades de La Plata, Avellaneda, Bernal y Quilmes.

Un sábado por la mañana, hace ya un tiempo, Camagni recibió un correo de Villalta, quien googleando proyectos de instituciones internacionales que tengan que ver con pequeños agricultores lo encontró. El objetivo del gerente de Subway era contar en los locales comerciales de la empresa con alimentos con "historia", es decir saber quiénes eran los agricultores y cómo se producían esos vegetales, "porque es lo que buscan hoy los clientes".

La contestación del director de FIDA fue de inmediato. Y allí comenzó la historia, pero había que sumar y contar con la anuencia de "la pata local", el Gobierno. Para Camagni, así como el sector privado es fundamental para el desarrollo de los proyectos, la articulación con los gobiernos es crucial para llevar a cabo sus objetivos.

Marco Camagni (de sweater de colorado) junto a Jorge Srodek, jefe de Gabinete del Ministerio de Agroindustria de Buenos Aires, que invertirá más de $4,8 millones, con agricultores del proyecto
Marco Camagni (de sweater de colorado) junto a Jorge Srodek, jefe de Gabinete del Ministerio de Agroindustria de Buenos Aires, que invertirá más de $4,8 millones, con agricultores del proyecto

"La manera de trabajar es en grupos u organizaciones, con un enfoque de incentivo de trabajo colectivo. La idea es fortalecer las cooperativas de trabajo para mejorar su condición de vida, donde a través de un plan de negocios, se logra producir en escala", explicó.

"Pero, sobre todo, enseñarles a tener una visión de cuáles son los productos que tienen oportunidad de mercado, qué busca el consumidor y eso lo aportan las empresas privadas", agregó.

Alfredo Villalta, durante la visita a los pequeños agricultores de La Plata
Alfredo Villalta, durante la visita a los pequeños agricultores de La Plata

En diálogo con LA NACION, Villalta contó que el proyecto financia un lugar de acopio que permite contar con los estándares de inocuidad exigidos por la empresa alimentaria y que, si bien en el presente no tienen el nivel adecuado de calidad, les dan un tiempo para que alcancen una categoría superior.

"Un problema importante a solucionar que hoy tienen es la logística. Debemos ayudarlos para que cuenten con un sistema de distribución porque los alimentos deben llegar frescos a los restaurantes dos veces por semana", señaló.

Según contaron los creadores del plan, si la prueba piloto funciona, se podrá replicar no solo en otras cooperativas de agricultores, sino que la experiencia puede servir como puntapié inicial para otros actores del mercado agroalimentario y exportar a otros países. Para FIDA, "invertir en la población rural es invertir en un futuro mejor para todos".

Camagni remarcó que es importante el cambio de enfoque que tiene hoy el organismo: "Cada actor tiene su rol en la cadena productiva, donde cada uno tiene un papel importante y donde todos pueden ganar".

Villalta aún recuerda su infancia en Belice. "Mis padres son pequeños agricultores rurales de toda la vida. Siempre producían y producían pero nunca había mejoría en sus ingresos", indicó. La iniciativa en marcha busca que los productores mejoren justamente sus ingresos.

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