El trigo recupera la proteína con el nitrógeno como aliado

Fuente: Archivo - Crédito: Mauro V. Rizzi / LA NACION
La fertilización ayuda a corregir la falta de calidad; el 75% de la cosecha 2016 no calificó como trigo pan
Jorge Bassi
Guillermo Pugliese
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21 de mayo de 2016  • 00:00

El contenido de proteína en trigo es el resultado de una combinación de la genética, la disponibilidad de nitrógeno y las condiciones de llenado del grano. En los planteos de alta producción, la fertilización nitrogenada se convierte en la principal herramienta de manejo, que debe ser corregida si queremos evitar la mala experiencia de la campaña anterior.

La campaña 2015/16 ha sido catalogada como la de peor calidad de trigo de la historia, con un 75% de la cosecha que no clasifica como trigo pan. Fertilizar Asociación Civil, a fines de agosto de 2015, ya había anticipado que este evento era altamente probable, ya que los despachos de fertilizantes fueron muy bajos en los meses de fertilización de los cultivos de fina.

Nitrógeno y proteína

La dosis utilizada en la anterior campaña 15/16 fue en promedio un 35% menor a la utilizada en la 11/12 y explica buena parte de la caída del contenido de proteína. La proteína se construye con nitrógeno, y este nutriente debe ser suplementado con el fertilizante para cubrir las necesidades de un cultivo de alto rendimiento y calidad.

Factor genético

Las variedades de trigo de rendimiento tienen alta capacidad de fijar un gran número de granos por metro cuadrado y, si se dan las condiciones climáticas, de llenar los mismos. La combinación entre el número de granos y el peso de los mismos explica el rendimiento que puede llegar con estas variedades a los 8000 kg/ha en las mejores zonas agroecológicas de nuestro país. Estos cultivares son muy eficientes en el uso del nitrógeno, pero una de las estrategias para lograr esta eficiencia es generar granos con muy poco contenido de proteína, aún por debajo de los estándares de comercialización. En los ensayos de fertilización, por ejemplo, los testigos sin nitrógeno pueden dar rendimientos de 4.000 kg/ha, pero la proteína cae por debajo de 8%. Las variedades de alta calidad panadera pueden restringir la producción de granos para no ir en desmedro de la calidad.

Deficiencias parciales de Nitrógeno

En las variedades de alto rendimiento una deficiencia de nitrógeno va a generar antes que una caída de rendimiento, una grave caída del nivel de proteína. De esta forma en un suelo deficiente en nitrógeno, dosis bajas de fertilización redundan en una alta eficiencia del fertilizante pero una alta probabilidad de obtener bajas proteínas en grano. Las opciones de tener alta proteína en estos casos suceden solo cuando el rendimiento es relativamente bajo, por lo que tampoco se obtendrá un gran éxito.

Alta producción y calidad

La salida de este aparente dilema es la fertilización. En una regla práctica un cultivo de trigo requiere 30 kg de N absorbidos para hacer una tonelada de grano con proteína al 11% y la experiencia señala que para absorber esta cantidad, el cultivo debe tener 45 kg de N disponibles en el suelo. Por ejemplo, un objetivo de rinde de 4.000 kg/ha presupone que el cultivo va a estar en situación de absorber 120 kg/ha de nitrógeno y para esto la disponibilidad del suelo + fertilizante debe ser de 180 kg/ha. El objetivo de rendimiento no debe ser muy conservador ya que cualquier subestimación del mismo va a generar caídas en el contenido final de proteína. En cultivares de alta calidad panadera los requerimientos por tonelada ascienden a 40 kg.

Recomendaciones

Conocer la disponibilidad inicial de nitrógeno hasta los 60 cm de profundidad es fundamental para decidir la dosis de fertilización. Con este dato, que surge del análisis de suelos, se pueden utilizar distintos modelos que ayudan a decidir la dosis de fertilización y definir un objetivo de rendimiento. Cuando las dosis de N a aplicar con fertilizantes son elevadas, es recomendable desdoblar la aplicación del mismo entre siembra y macollaje ya que aumenta la eficiencia de uso y disminuye la posibilidad de que se lixivie el nutriente. Las correcciones foliares, que apuntan principalmente a corregir calidad y pueden realizarse desde hoja bandera en adelante, se destaca que tienen buenos resultados, pero no reemplazan sino que complementan una buena fertilización de base. Además, la fertilización nitrogenada debe ser balanceada con fósforo y azufre, de forma tal que estos no sean limitantes para el cultivo de trigo. Estos dos nutrientes, tienen adicionalmente un efecto importante en los rendimientos de la soja de segunda, con gran impacto en el margen bruto.

Efecto de la fertilización nitrogenada en el rendimiento y calidad

Los autores son presidente e integrante del comité técnico de Fertilizar

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