
Dentro de su proyecto de intensificación de la invernada, el INTA Balcarce desarrolló sistemas empleando como base el silaje de maíz.
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Entre las alternativas de intensificación de la producción de carne surgió la producción basada en el feedlot o engorde a corral. Estos sistemas se armaron al mejor estilo americano, con un gran uso de concentrados que si bien les permitió evolucionar por algunos años, antes del cambio de los precios agrícolas, se hicieron rápidamente no rentables.
Ante la realidad de los altos costos de alimentación de estos feedlot, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Balcarce, dentro de su proyecto de intensificación de la invernada, desarrolló sistemas de alimentación a corral utilizando como base de la alimentación el silaje de maíz.
Según un trabajo preparado por los ingenieros agrónomos F. J. Santini, E. Payán y A. Fernández Mayer, del Grupo de Nutrición y Metabolismo de la citada estación, esos sistemas permiten a los productores pequeños y medianos introducirse en la alimentación a corral con objeto de simplificar el manejo de la invernada en momentos de baja producción de forraje (invierno) para el mantenimiento de altas cargas para una mejor utilización de la producción de forraje de primavera o, simplemente, para ser utilizado como tal.
Producción de carne
Para evaluar la eficiencia del sistema, se trabajó con dos lotes de terneros con un peso inicial de 188 kilogramos que se alimentaron con una dieta sobre la base de silaje de maíz y con el mismo nivel de proteína bruta, 16 por ciento (harina de girasol). En el denominado Lote 2, se incorporó un 12 por ciento de grano de maíz base materia seca. Durante todo el período de invernada el Lote llamado 1 consumió 6,54 kilogramos por día y el Lote 2, 6,78 kg/día con una ganancia de peso de 1,06 y 1,19 kg/día para el Lote 1 y Lote 2, respectivamente. Esto significa una eficiencia de conversión sumamente interesante de unos 7,7 kilogramos de alimento (base materia seca) por cada kilogramo de ganancia de peso, incluyéndose en esta conversión el desperdicio.
Esta alimentación permitió contar, al momento de la venta, con un espesor de grasa dorsal de 7,1 milímetros y 8,2 milímetros, para los Lotes 1 y 2, respectivamente. Es importante destacar que en la Argentina se buscan animales terminados con aproximadamente 6 mm de grasa dorsal.
Este sistema de alimentación disminuye notoriamente los costos, ya que el alimento se entrega una sola vez por día, sin ocasionar ningún inconveniente, como ocurriría en los feedlot tradicional sobre la base de concentrados. Los animales se terminaron con un peso promedio de 370 kilogramos en aproximadamente 169 días.
Terneras Holando
Otra experiencia incluyó terneras Holando Argentina de 140 kilogramos de peso vivo inicial, divididas en tres lotes. Se compararon tres dietas formuladas con proporciones variables de silaje de maíz y harina de girasol, de manera que se lograron dietas con 12, 15 y 18 por ciento de proteína bruta.
El promedio de consumo para los 104 días de duración del engorde fueron de 6,88, 7,61 y 8,60 kilogramos por día con una ganancia diaria de 1,01, 1,11 y 1,18 kilogramos; para los Lotes 1, 2 y 3, respectivamente. Claramente se observa un aumento mayor de peso cuando se incrementan los niveles de proteína bruta y en la dieta, conseguido mediante un aumento en el consumo. Sin embargo, esto no significa mayor consumo, hubo una caída en la eficiencia. La conversión del alimento a producto (ganancia de peso) fue 6,81, 6,9 y 7,3 kilogramos consumidos de la dieta por cada kilogramo ganado para los Lotes 1, 2 y 3, respectivamente. Si bien esto encarece el producto obtenido por menor conversión, factor de gran importancia en un feedlot, permite acelerar la terminación de los animales para ser entregados en una fecha dada.
Razas británicas y sus cruzas
En un tercer ensayo se trabajó con un total de 120 animales de razas británicas y sus cruzas divididos en 6 tratamientos. Los animales de los tratamientos 1, 2 y 3 fueron alimentados con una dieta base de ensilaje de maíz, complementada con harina de girasol para lograr 12, 15 y 18 por ciento de proteína bruta (PB). En los tratamientos 4, 5 y 6 los animales consumieron una dieta base de ensilaje de maíz, con un agregado de 15 por ciento de grano de maíz molido sobre base materia seca y con 12, 15 y 18 por ciento de PB.
Altas ganancias diarias
De los trabajos realizados con silaje de maíz como dieta base, surge claramente la factibilidad de obtener altas ganancias diarias de peso (superiores a un kilogramo y una excelente terminación, suplementado con proteína, ya que el mismo es deficiente en este nutriente. Lógicamente, para obtener buenas ganancias de peso es necesario contar con un silaje de buena calidad, caracterizado con un valor de digestibilidad superior al 65 por ciento y un bajo contenido de fibra en detergente neutro y un contenido mínimo de grano de 30% de la materia seca (MS).
Bajo estas condiciones, el costo de alimentación con silaje de maíz es muy inferior al de un feedlot tradicional, sumándose a esto la facilidad del manejo nutricional de los animales.
Ventajas del silaje
Muchas son las ventajas que presenta el uso del silaje de maíz.
Altos niveles de producción por hectárea. A medida que se optimiza el uso de la tecnología disponible, se pueden obtener rendimientos de 50 a 60 toneladas materia verde por hectárea (MV/ha) en secano y de 100 toneladas MV/ha bajo riego. Esto significa producciones de materia seca de 15, 18 y 27 toneladas.
Bajo costo por tonelada de materia seca, ya que a medida que aumenta la producción por hectárea disminuye marcadamente el costo.
Si el silaje se realiza en el momento adecuado, será de elevada concentración de energía, aportada por el almidón de los granos y la fibra de buena digestibilidad. Sin embargo, como desventaja, el silaje es un alimento muy deficiente en proteína (6 a 9% de PB), lo cual implica que debe ser suplementado con una fuente proteica para cubrir los requerimientos del animal.






