El Senasa busca reconstruir los detalles del embarque de Arrebeef frenado en ese país tras la detección de cloranfenicol en una sola caja; creen que se trata de un “falso positivo” o una “contaminación cruzada”
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Luego de que China suspendiera hacia su mercado las exportaciones de carne vacuna del frigorífico Arrebeef SA, el Senasa inició una investigación para determinar qué ocurrió con el contenedor en el que se detectaron residuos de cloranfenicol al arribar al país asiático. La semana pasada, la Administración General de Aduanas de China (GACC) inhabilitó a la firma bonaerense de Pérez Millán por la presunta detección de ese antibiótico de amplio espectro para diversas infecciones en la carne con destino al consumo.
Según reconstruyó LA NACION a partir de fuentes oficiales y del sector, el foco hoy está puesto en una situación que, hasta el momento, presenta inconsistencias: la detección se habría dado en una única caja dentro de un contenedor de carne con hueso, sin evidencia de otros casos similares dentro del mismo envío. El antibiotico está prohibido para bovinos en la Argentina y solo se usa en mascotas con receta de un veterinario.
Desde la empresa señalaron a este medio que el episodio resulta “extraño” y deslizaron que el producto “pudo haber sido plantado”, aunque admitieron dudas por la forma en que se desarrollaron los hechos. Desestimaron que se tratara de una movida contra la firma, ya que en el sistema chino los frigoríficos no se identifican por nombre, sino por número de establecimiento, lo que dificulta precisar públicamente el origen del embarque observado.
En tanto que las autoridades sanitarias argentinas sospechan de un “falso positivo” o una “contaminación cruzada”. Solicitaron a Beijing, a través del consejero agrícola en el gigante asiático, Hernán Viola, mediar para obtener la información detallada para poder rastrear el origen exacto del producto. De acuerdo con fuentes oficiales, la alerta se activó el pasado 19 del corriente cuando la GACC notificó la detección y comunicó la suspensión de exportaciones desde esa planta. A partir de ese momento, el organismo sanitario argentino comenzó a reunir información para reconstruir la trazabilidad del producto enviado dos meses atrás, el tiempo que está en altamar. “El mismo día se convocó a las áreas técnicas de inocuidad y sanidad, se notificó a la empresa y se elaboró una nota formal solicitando datos clave para determinar el origen”, confió la fuente.

El pedido, enviado durante el fin de semana, incluye información indispensable para avanzar sobre el número de caja, el lote específico y detalles del contenedor. Sin esos datos, explicaron, “no se puede activar completamente el sistema de trazabilidad”, que permite seguir el recorrido desde la planta hasta el campo de origen de los animales.
El Senasa también solicitó que la caja donde se detectó la supuesta contaminación del producto sea enviada a la Argentina para su análisis. En ese sentido, las fuentes oficiales también aclararon que se considera “prácticamente imposible” que el producto detectado haya sido utilizado en la cadena productiva. Recordaron que el cloranfenicol está prohibido desde hace años en la producción de alimentos y su ingreso al país está estrictamente controlado. Solo se permite bajo receta y para usos muy específicos en animales de compañía.
“Tenemos trazado todo el ingreso de ese producto y no está autorizado para uso en bovinos. Por eso se evalúan hipótesis como un falso positivo o algún tipo de contaminación cruzada”, explicaron.

Además, en el organismo recordaron que el país cuenta con sistemas de control de residuos a nivel nacional, con muestreos sistemáticos, que no han registrado resultados positivos para esa sustancia.
Mientras espera la respuesta de la GACC, el Senasa ya inició recorridas y muestreos en establecimientos proveedores vinculados para establecer la trazabilidad de los envíos al gigante asiático. Buscan esclarecer el origen de la contaminación. “La cantidad de campos y lotes posibles es muy grande”, señalaron las fuentes. “Estamos en plena etapa de relevamiento. Cuanto más datos nos envíen, más rápido podremos cerrar un informe completo”, afirmaron.
En Arrebeef insistieron en que la detección del cloranfenicol en una sola caja genera dudas sobre la consistencia del hallazgo. Por ese motivo, también solicitaron mayores precisiones sobre el contenedor y las muestras analizadas.

Un asesor farmaceutico recordó a este medio que la Argentina ya tiene antecedentes de situaciones similares, como en 2019 cuando se detectaron residuos de ractopamina en carne de cerdo, sustancia prohibida en más de 150 países. En algunos casos estos son atribuidos a reacciones cruzadas en los análisis o a diferencias en los criterios sanitarios.
El episodio con Arrebeef ocurre en un contexto de mayor rigor por parte de China en los controles sanitarios. En el sector interpretan estas medidas como parte de una “estrategia del gigante asiático para reforzar controles internos y, al mismo tiempo, ganar margen en la negociación comercial”.
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