
Hoy quedan 12.000 tambos; hace 20 años había 40.000
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Que muchos intendentes de localidades de la cuenca lechera de Santa Fe y Córdoba hayan asistido a la asamblea de productores en San Francisco demuestra la preocupación en el interior por el impacto más temido que las medidas oficiales sobre el precio de la leche puedan provocar: el cierre de más tambos y la pérdida de puestos de trabajo.
La lechería es una de las actividades que más mano de obra generan en el país. Según los últimos datos recabados por la Asociación Criadores de Holando Argentina (ACHA) la actividad ocupa 90.000 personas, 55.000 de ellas en forma directa, entre ellos 2500 profesionales y 5000 técnicos.
"El tambero trabaja y vive en el campo", dijo a LA NACION Máximo Russ, ex presidente de la entidad y pequeño tambero de la zona de Junín.
Según el trabajo de la entidad de criadores de la raza lechera más numerosa en el país, en la Argentina 55.000 personas trabajan en forma directa en el tambo: el propietario y el tambero y sus respectivas familias; peones, veterinarios, ingenieros agrónomos y contratistas (fumigadores, sembradores), entre otros.
En los pueblos de todo el país se encuentra la mano de obra indirecta (unas 45.000 personas) que se reparten en los comercios de agroquímicos y semillas, las veterinarias, las entidades de control lechero, talleres, transportistas, fabricantes de maquinaria e implementos agrícolas, industrias lácteas, fabricantes de envases, laboratorios, centros de inseminación artificial, consignatarios de hacienda y servicios, entre otros.
La actividad implica además 600.000 kilómetros de recorrido diario para transportar la leche de los tambos a las usinas y 50 millones de dólares mensuales entre insumos, servicios y salarios y factura entre leche y carne 800 millones de dólares anuales.
El mapa de la lechería argentina muestra que aproximadamente dos millones de vacas en 12.000 tambos que ocupan tres millones de hectáreas. La principal cuenca lechera es la que abarca las localidades de Rafaela, en Santa Fe, y Morteros y Villa María, Córdoba y la zona de influencia. Pero también son importantes los partidos de Lincoln y Trenque Lauquen, en el oeste bonaerense. También existen cuencas menores en las provincias de Salta, Tucumán, Formosa, Catamarca y San Luis.
Según un relevamiento de la Estación Rafaela del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de la cantidad de tambos citada, el 44 por ciento de los tamberos tiene menos de 150 vacas; el 48 por ciento tiene entre 150 y 250 animales. "Y sólo el 8 por ciento tiene más de 250 vacas, con lo cual se da por tierra el argumento de que la mayoría somos grandes productores", apuntó Russ.
La caída
Hace 20 años, había en el país 40.000 establecimientos. Actualmente, y por efecto de políticas equivocadas hacia el sector, quedan -como se expresa antes- 12.000, según dijo, por su parte, Guillermo Giannassi, de la Comisión de Lechería de la Federación Agraria Argentina (FAA).
"Este es un hecho contradictorio. La demanda mundial de lácteos crece al 2,5 por ciento anual, mientras que la oferta es del 1,5 por ciento. La falta de leche en el mundo hizo que los países productores crecieran este año en volumen, excepto la Argentina que cayó en un 10 por ciento. Con suerte, llegaremos a los 9000 millones de litros que tampoco alcanzará para la demanda interna que evoluciona entre el 6 y el 9 por ciento, lo que indefectiblemente nos llevará a importar leche", agregó Giannassi.
Un ejemplo del achicamiento lo expresó el mismo Russ: "Las medidas adoptadas por el Gobierno son una mala señal: nos están poniendo el pie encima del precio y eso alejará al tambero de la actividad".
En su caso particular, Russ dijo que tuvo que sacar de producción un 15 por ciento del rodeo que será destinado a faena y las zonas de menor aptitud forrajera la sembró con soja. "Ahora me quedan en producción unas 200 vacas", concluyó.






