Con 6643 unidades patentadas, el mercado mostró una leve recuperación, aunque diciembre dejó una fuerte contracción y reavivó la preocupación de la industria nacional por el ingreso de productos desde el exterior
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El mercado de maquinaria agrícola en la Argentina cerró el 2025 con un balance agridulce para la industria local, por un crecimiento interanual del 2% en patentamientos y una caída registrada durante diciembre. Según el último informe de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara) el año finalizó con un total de 6643 unidades patentadas, lo que representa un leve crecimiento, con respecto de las 6515 unidades de 2024. No obstante, se encendieron las alarmas en el sector por el aumento en el ingreso de maquinaria importada. Vale recordar que en abril del año pasado, el gobierno de Javier Milei también habilitó la entrada al país de la maquinaria agrícola usada.
Pese al saldo anual positivo, el último mes del año encendió luces amarillas, ya que en diciembre 2025 se patentaron solo 456 unidades, lo que significa una caída del 8,4% respecto a noviembre y un desplome del 16,2% en la comparación interanual contra diciembre del año pasado.
El segmento de las cosechadoras fue el gran protagonista de la recuperación. Con 734 unidades acumuladas en el año, registró un salto del 19,2% frente al 2024. El mercado se concentró fuertemente en equipos de alta capacidad (clases PG7 y PG6).
En cuanto a marcas, John Deere lideró el segmento con un 40,9% de participación, seguida por Case IH (26,6%) y New Holland (21,8%). No obstante, CNH Industrial (Case y New Holland combinados) superó a la marca del ciervo con un 48,4% del mercado.
El rubro de tractores terminó el año prácticamente estancado, con 5259 unidades, apenas un 0,3% por encima del 2024. No obstante, Acara destacó un dato poco usual que altera la percepción real del mercado: una creciente informalidad en equipos de baja potencia.
Durante 2025 ingresaron al país casi 4000 tractores de marcas chinas, que no pasan por el circuito de patentamiento tradicional, según mencionaron. Si se sumaran estas unidades, el mercado total real de tractores se ubicaría cerca de las 9000 unidades. “Esto plantea un desafío doble: para las marcas con red (defender propuesta de valor más allá del precio) y para el sistema en general (control, seguridad de producto, servicio y reventa)”, señalaron.
Las pulverizadoras fueron el único segmento que cerró en terreno negativo, con una leve caída anual del 0,8% (650 unidades contra 655 de 2024). Este rubro sufrió un diciembre particularmente malo, con una baja del 39,6% interanual.
Desde Acara señalaron que el 2025 cierra como un año de “crecimiento moderado”, con fuerte protagonismo de las cosechadoras y un mercado de tractores que logra sostener volumen, aunque sin expandirse. Por otra parte, destacaron que las pulverizadoras muestran un escenario competitivo intenso, donde “la elección del cliente está muy influida por servicio, tecnología de aplicación y condiciones de financiación", destacaron.

En ese sentido, añadieron que si bien 2025 fue claramente un año de recuperación en cosechadoras, y es el mejor de los últimos 3 años, el volumen sigue por debajo del promedio de los últimos 15 años y de las necesidades tecnológicas del sector y del país en un rubro preponderante a la hora de mejorar la productividad.
Esto sugiere que, aun con mejores condiciones coyunturales, al productor y al contratista les sigue costando mucho acceder a la última tecnología. “La inversión en equipos de alta gama se posterga y la renovación del parque avanza más lenta de lo deseable. No obstante, es también esperable un volumen de unidades en baja debido a las máquinas de mayor capacidad y productividad”, afirmó el trabajo.
Con respecto de los tractores, indicaron que los patentamientos muestran un mercado de tractores prácticamente plano versus 2024, pero la foto está incompleta: en los segmentos por debajo de 100 HP la informalidad es muy alta. “El ingreso masivo de marcas asiáticas, sin redes comerciales consolidadas ni servicios asociados, empuja ventas por precio y por fuera de los canales tradicionales”, analizaron.
La apertura de importaciones permitió el retorno de líneas de productos de las marcas globales, que durante años estuvieron casi ausentes, según dijeron, esto atomiza aún más el mercado y presiona a las marcas nacionales. “Los fabricantes locales pierden parte del espacio que habían ganado en los años de mayor cierre, en un contexto donde la competencia ya no es sólo de precio, sino también de tecnología, financiación y respaldo internacional”, observaron.
Voces
Leandro Brito, presidente de Asociación de Fábricas Argentinas de Tractores y otros equipamientos Agrícolas e Industriales (AFAT) señaló que la problemática de los tractores chinos es a nivel mundial. “Tienen una política muy agresiva, fundamentalmente por precio, con lo cual estamos muy atentos y preparándonos para ese tipo de competencia”, dijo.

Resaltó que en la actividad se está observando que hay un ingreso importante de este tipo de maquinaria. Hay 12 plantas fabricando en el país y la cadena de valor involucra alrededor de 15.000 familias, con lo cual todo lo que afecta a la fabricación los pone en alerta. “Estamos dispuestos a competir con quien quiera venir acá; lo único que pedimos es que las condiciones sean tales que la cancha esté equilibrada. No es lo mismo competir con la estructura fiscal, costos laborales y costos de financiamiento que tenemos en la Argentina, contra países que tienen estructuras fiscales, costos laborales o costos de financiamiento, muy por debajo de los nuestros", subrayó.
En este caso, sostuvo que alertan a los contratistas que comprar una máquina no es lo mismo que comprar una bicicleta. “Una máquina es un bien de capital que se compra para generar riqueza, valor, y ese bien de capital no puede estar parado cuando tiene un desperfecto. Hacemos hincapié no solamente en la calidad y la durabilidad de las marcas que representa AFAT, que representan los fabricantes nacionales, sino en el servicio y la calidad del servicio que se presta en torno a estas máquinas", aclaró.
Contó que los fabricantes agrupados en AFAT tienen una red de servicios que abarca todo el país, con una provisión de repuestos, programas de capacitación para los usuarios de estas máquinas, con los centros de monitoreo correspondientes que tienen todas estas máquinas para que “no generen mayores problemas al momento de tener algún desperfecto y asegurar la mayor urgencia a la hora de resolverlos”, dijo.
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