
Es la historia de La Niña, en 9 de Julio
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Lo que comenzó como un proyecto complementario para el agroturismo hoy se transformó en una forma genuina de recaudar un fondo solidario que ayude a una comunidad castigada por la historia y las inundaciones.
Se trata del almanaque de La Niña, una comunidad de unos 800 habitantes rurales y urbanos, ubicada a 40 kilómetros -25 son de tierra- de la ciudad de 9 de Julio, en el noroeste bonaerense y a 260 kilómetros de la Capital Federal.
Fundada en 1911, La Niña forma parte de la realidad de muchos pueblos que nacieron bajo el impulso de un modelo agroexportador con la expansión de los ferrocarriles.
En las décadas del 40 y 50 llegó a ser la segunda localidad del partido, pero el cierre del ramal ferroviario, en 1961, inició su marginación y decadencia económica, ya que las vías no se reemplazaron por otra alternativa.
En 1987, una gran inundación provocó el cierre y traslado de la planta láctea, que daba trabajo directamente a 80 familias e indirectamente a muchas más, motor económico de la localidad, que generó una gran migración y recesión.
Por estos días, a la profunda crisis que vive el país La Niña suma la propia, producto de las inundaciones que volvieron a afectarla el año pasado.
"Las dificultades y la necesidad de encontrar nuevas alternativas motivaron a las instituciones del pueblo a trabajar en conjunto con un objetivo común: la edición del almanaque La Niña 2003", dijo el médico Ricardo Gallo Llorente, uno de sus impulsores.
¿De qué se trata? Es un almanaque que comenzó a editarse en 2001, surgido de la actividad de agroturismo desarrollada en la estancia La Catita, vecina a la localidad.
Sus huéspedes recorrían La Niña, visitaban la cuadra de la panadería, el boliche, la capilla, y los contingentes educativos compartian actividades con alumnos de la escuela N° 18. De una conversación con Marcelo Bonardi, el panadero, nació la idea de hacer algo para que se llevaran de recuerdo.
Luis Rocca, de la estación de servicio, apoyó la realización de un almanaque entre todos los comercios que se sumaron a la propuesta. Al mismo tiempo, la estada en La Catita de la fotógrafa Tuti Maglio cerró el proyecto cuando decidió sumarse donando su trabajo.
El primer almanaque fue presentado en el Centro de Cultura Municipal y distribuido por los comerciantes entre sus clientes, amigos, ex residentes y visitantes.La repercusión que tuvo hizo que el proyecto tuviera continuidad en 2002, cuando se retrataron los oficios rurales: el fumigador, el molinero, el alambrador, la maestra y la enfermera, entre otros.
Para 2003 la propuesta se la transformó en un proyecto comunitario. "La venta del almanaque nos permite recaudar fondos para las instituciones y para constituir un fondo solidario que permita encarar nuevos proyectos", concluyó Gallo Llorente.
Estarán representadas todas las instituciones, entre ellas, el club, la escuela primaria y secundaria, el jardín, la escuelita de fútbol, el centro tradicionalista, la cooperativa eléctrica, la unidad sanitaria, la delegación municipal, la capilla, el centro de jubilados y la sociedad de fomento.
Para su presentación se organizó una gran fiesta que se realizó la semana pasada en La Niña, a la que se sumó la gente aportando lo suyo. Informes: (02317) 493013.





