El acuerdo comercial con EE.UU., la puesta en marcha del tratado Mercosur-UE y la relación comercial con China pronostican un horizonte previsible y esperanzador para la producción y el comercio de carnes
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El año 2026 comienza con una nueva oportunidad para el sector pecuario argentino. Los avances para el establecimiento de un acuerdo comercial con EE.UU., la puesta en marcha de un prolongado y discutido acuerdo Mercosur-UE y el mantenimiento de la relación comercial con China, además de otros aspectos, pronostican un horizonte previsible y esperanzador para la producción y el comercio de carnes.
En lo sanitario, la sanidad animal mundial, lejos de avanzar en la prevención y el control de enfermedades animales que afectan la producción y el comercio, se ha visto significativamente afectada.
Factores ambientales y antropogénicos han contribuido a la difusión de enfermedades transfronterizas y transcontinentales como la fiebre aftosa (FA) de los tipos SAT 1, SAT 2, O, A y Asia 1, la Influenza Aviar Altamente Patógena (HPAI), la Peste Porcina Africana, el gusano barrenador, el “lumpy skin” y otras enfermedades animales de importancia productiva y comercial que atentan contra la sostenibilidad del sistema sanitario y alimentario mundial y donde la mayoría de los países demuestran una gran vulnerabilidad para evitar su ingreso y lograr un efectivo control.
Las recientes (2025) incursiones del virus de la FA en Europa central y la expansión de los virus de fiebre aftosa SAT 1 y 2 (Sudáfrica acaba de perder su estatus de país libre de fiebre aftosa y enfrenta un endemismo muy difícil de controlar) son una prueba evidente de ello.

Resultaría conveniente que durante este periodo de perspectivas productivas y comerciales favorables, el sistema sanitario argentino (público y público/privado) fortalezca sus estructuras y actividades a fin de proyectarse hacia el mediano-largo plazo, mitigando sus vulnerabilidades y garantizando una certificación sanitaria para sus animales y productos en el más alto nivel y en forma sostenida.
La vacunación antiaftosa y la reciente incorporación de la trazabilidad individual son medidas que posibilitarían el acompañamiento de otras acciones y sin duda fortalecerían la relación público/privada, eje fundamental y de probada eficacia en la Argentina y la región.
Al mismo tiempo y frente a las amenazas sanitarias fundamentalmente de naturaleza transfronteriza, resulta necesario fortalecer el sistema de vigilancia epidemiológica y “alerta temprana” como componentes esenciales para la “inteligencia” epidemiológica, prevención y control de enfermedades.

Esto incluye el refuerzo de la vigilancia en las fronteras (control cuarentenario) y la bioseguridad/biocontención a nivel de establecimiento, el refuerzo de los laboratorios de diagnósticos de primer nivel (referencia nacional e internacional -OMSA), la capacitación de los recursos técnicos, la ejecución de ejercicios de simulacro, la elaboración y puesta en práctica de Planes de Contingencia, la disponibilidad de Bancos de vacunas y la constitución de un Fondo específico para contingencias.
En este contexto y para competir a nivel internacional, el respaldo de una certificación sanitaria transparente y sostenible constituye una garantía de calidad indiscutida para los productos de exportación de origen pecuario.
El autor es miembro de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria y de la Fundación de promoción, investigación y educación para la seguridad alimentaria (Prosaia)
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