Se trata del grupo de Estancias de Patagonia y Faimalí; el Senasa buscará una zonificación, según anticipó a los productores, y que la Patagonia sea declarada libre de la enfermedad
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EL CALAFATE, Santa Cruz.- La barrera sanitaria podría salvar a los productores patagónicos de la alarma que generó la confirmación del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) del cambio de situación sanitaria en el país luego que se confirmaran tres casos de scrapie en ovinos. El país perdió la condición de libre de esta enfermedad neurodegenerativa. Autoridades del organismo confirmaron ayer en una reunión por Zoom con los principales productores y exportadores de la región que están planificando declarar a la Patagonia Zona Libre de Scrapie y, de esta forma, permitir la exportación con los mercados internacionales. La enfermedad no afecta el consumo humano.
“Todo va a depender de la velocidad con la que el Senasa avance en renegociar las nuevas certificaciones para aminorar el daño, los perjuicios para las empresas ya están hechos, dado que se nos acumuló gran cantidad de mercadería, mucha de la cual ya estaba en el puerto para embarcar al exterior”, afirmó a LA NACION Álvaro Sánchez Noya, presidente del directorio de Estancias de Patagonia, la primera empresa procesadora y exportadora de carne ovina del país.
Cuando el Senasa confirmó oficialmente la existencia de tres casos de scrapie en ovinos del litoral argentino, una fuerte señal de alarma se encendió en toda la cadena productiva del país y los encontró con mercadería en puerto, listas para partir que no pudieron embarcar.
En el caso del frigorífico Estancias de Patagonia y Faimalí, también del mismo grupo, 1200 toneladas de cordero de la producción actual están afectadas por la medida y esperan la decisión del Senasa que solicite la aprobación de los países de destino de la nueva certificación sanitaria que reemplace el país libre de scrapie, por “zona libre de scrapie”, en referencia a la Patagonia.
Cuando se conoció la presencia de la enfermedad en el país, tres contenedores que estaban destinados a Brasil y Túnez fueron frenados y debieron ser redireccionados a Japón y Europa, que no requieren la certificación de libre scrapie. Según fuentes de la empresa, las 1200 toneladas representan el 40% de la producción de la zafra de este año.
En el informe presentado durante el Zoom, el Senasa graficó en un mapa cómo están planificando demarcar cuatro zonas con respecto al scrapie: habrá tres zonas libres en la Argentina: Patagonia Norte A, Patagonia (Norte B y Sur) y Valle de Calingasta (San Juan), en tanto que el resto del país no tendrá esa condición sanitaria.

El sábado pasado, el Senasa confirmó los resultados positivos a la enfermedad en tres ejemplares ubicados en establecimientos de Santa Fe y Entre Ríos que luego fueron ratificados ante la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA). A partir de ese momento, comenzaron a conocerse detalles que profundizan la inquietud en el sector.
Se trata de tres casos ocurridos en las localidades de Avellaneda y Tucural en Santa Fe y Herrera en la provincia de Entre Ríos; en los tres casos ingresaron animales al país entre 2021 y 2022 desde Paraguay y eran de raza Dorper y Santa Inés, la fecha de muerte de los animales fue el 20 y 28 de febrero de 2025 y el tercer caso el 13 de mayo del mismo año.
“A los patagónicos nos salvó la barrera sanitaria; al no poder ingresar animales en pie, ayudó a que no vinieran animales para la Patagonia. Entró semen, embriones, pero aparentemente no serían de las cabañas en cuestión; no deja de ser un respiro de alivio para lo que es Patagonia”, detalló a LA NACION Enrique Jamieson, presidente de la Federación de Instituciones Agrarias de Santa Cruz (FIAS), que estuvo en la reunión con el Senasa.
Escenario
Jamieson explicó que lo más complejo del caso es la diseminación de las crías de los infectados y por eso destacó la importancia de la trazabilidad dentro de la actividad ovina. Comentó que durante la reunión las autoridades detallaron cómo buscarán implementar zonas libres de scrapie y certificarlas oficialmente ante la OMSA.
“Ya sabemos que es un trámite complejo y burocrático; todos los trámites anteriores volvieron a cero, y ahora debe volver a realizarse la certificación. El Senasa hace los trámites, pero se requiere que los mismos sean reconocidos por el país importador”, explicó Sánchez Noya, que asegura que toda la situación entorpeció la operatividad del negocio ovino.
“Estamos reacomodando los frigoríficos que ahora los tenemos con mercadería frenada, hoy estamos ante la disyuntiva de seguir faenando y confiar que las certificaciones para la Patagonia se destraben pronto, o no producir”, indicó Sánchez Noya.

Por su parte, el productor Jamieson destacó que el Senasa les aseguró que trabajan contrarreloj para destrabar las certificaciones aunque es cauto acerca del tiempo que puede llevar reactivar la exportación: “En el caso de los mercados europeos, no habría problemas, pero sí Brasil o Túnez y otros países más que hay que salir a renegociar y recuperar los mercados. Cuando pactas un certificado, y ese certificado no sirve más, hay que hacer todo de vuelta”.
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