
Este encuentro, que llega a su 36» edición, distingue a todo un pueblo del sudeste bonaerense que cada año se viste con sus mejores ropas para homenajear al fruto de la tierra
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TRES ARROYOS.- Al pensar en los rasgos característicos de una ciudad suele invocarse un monumento, una plaza, un equipo de fútbol o quizás algún viejo edificio, un personaje entrañable o una esquina cualquiera guardada en la memoria de los lugareños o de algún transeunte casual.
Y Tres Arroyos, la ciudad cabecera del partido que lleva su nombre, tiene mucho de aquello: el monumento a la Libertad; la céntrica plaza San Martín, rodeada de importantes construcciones, y el antiguo barrio del ferrocarril con una extraña calle sin salida. Pero hay algo que llega desde los alrededores del núcleo urbano y que le imprime un rasgo especial, escrito con los vestigios de la tierra, el trabajo incansable que no respeta amaneceres ni ocasos y el clima que a su antojo traza la obra final.
Por todo esto, lo que distingue a esta ciudad y la engalana con sus mejores ropas cada año es la Fiesta Provincial del Trigo, que rinde tributo al cultivo por excelencia de este rincón bonaerense. Desde el viernes 11 de marzo y hasta mañana la ciudad que le debe su nombre al cauce de los arroyos Orellano, Medio y Seco celebra la 36a edición de la Fiesta Provincial del Trigo, un acontecimiento que ya forma parte del folklore del lugar y cuyo antecedente más remoto data de 1968.
"La fiesta es un homenaje al productor agropecuario por el esfuerzo y por lo que hace para el engrandecimiento de Tres Arroyos, de la provincia, de la nación; es una fiesta del campo y de la ciudad", cuenta Pedro Alonso, once veces presidente de la Comisión Ejecutiva de la Fiesta Provincial del Trigo y memorioso de las fechas y los nombres que contribuyeron con su afianzamiento.
Irina Tabuyo, por su parte, tiene 13 años y cuando se aproxima marzo espera con ansias la llegada de la fiesta: "Es muy importante porque viene gente de otros lugares y es una forma de mostrar todo lo que Tres Arroyos hace".
Tres Arroyos es una típica ciudad de campo donde cada engranaje se pone en movimiento por los frutos de la cosecha. A lo largo del partido el horizonte es bastante monótono: lotes pintados con diferentes colores según estén sembrados de girasol, maíz, soja, trigo, cebada o alguna variedad forrajera donde pastan vacunos; maquinarias de todo tipo trabajando y cascos perdidos en la inmensidad de la llanura. Los chacareros del lugar, grandes o pequeños, aplican toda la tecnología a su alcance para que el 75 por ciento de las casi 600.000 hectáreas que componen el distrito den sus mejores rindes. Ellos saben que si el campo tiene una buena campaña la ciudad estará de pie.
La íntima relación de Tres Arroyos con los frutos de su tierra comienza en 1887, a tan sólo tres años de la fundación de la ciudad. Fue ahí cuando un grupo de inmigrantes pioneros decidieron sembrar las primeras semillas de trigo con la esperanza de que la tierra y el clima respondieran favorablemente.
Este fue el comienzo de una historia escrita sobre surcos que ha hecho de Tres Arroyos el principal productor de trigo del país y capital provincial de este cereal que nació en la mesopotamia del Tigris y el Eufrates 8000 años antes de la era cristiana.
Sobre finales de 1968, y como consecuencia del ímpetu de un grupo de lugareños dispuestos a rendirle tributo al campo y su principal cultivo, el gobierno de la provincia de Buenos Aires decretó que Tres Arroyos fuera la sede permanente de la Fiesta Provincial del Trigo. Desde entonces, cada año la ciudad se viste de gala para asistir a un encuentro del que participan alrededor de 80.000 personas.
Un nuevo encuentro
Por estos días, a 500 kilómetros de la Capital Federal, en la intersección de las rutas 3 y 228 se está realizando la gran fiesta del trigo, a lo largo de las 20 cuadras que componen el predio en la vieja estación de ferrocarril, un lugar abandonado que comenzó a recobrar vida cinco años atrás cuando se lo eligió como el nuevo escenario de los festejos, dejando atrás a la céntrica plaza San Martín. "La estación de Ferrocarril es ahora el predio permanente de la Fiesta que le llevó luz y vida a este sector de la ciudad que estaba un tanto abandonado", dice Alejandro Massa, un joven productor sobre el que recayó este año la organización del festejo.
Este fin de semana, las avenidas del Trabajador e Ituzaingó desplegarán todo su brillo con más de 300 expositores que ya colman las carpas y edificios destinados al paseo de compras, la muestra comercial y la cultural. Sobre el asfalto, se posan las ferias improvisadas por vendedores ambulantes y el esplendor de la muestra industrial, con más de 25 firmas de maquinarias agrícolas y nueve concesionarios de automóviles.
Los fogones elevaron sus llamas el viernes 11 para clavar una larga fila de asadores que invitan a recrear un alto en las labores del campo, donde los gauchos con el facón en mano trozan la carne y la degustan junto con el pan. Ese día se inauguró también el escenario mayor por donde pasaron las voces de destacados artistas, luego de que la zamba Trigales de Tres Arroyos, compuesta por el profesor local Mateo Flecha, abriera una nueva jornada.
Mañana la familia de Tres Arroyos y sus pagos se despedirá de los festejos y comenzará un nuevo ciclo donde el trigo regresará a la tierra para levantarse con todas sus fuerzas. Y por la ciudad habrá pasado "otra gran Fiesta Provincial del Trigo, con trascendencia nacional", el Norte que desde siempre tuvieron los luchadores de la talla de Pedro Alonso.
Si bien este encuentro fue considerado provincial sólo en 1970, del 23 al 31 de marzo de 1968 se realizó la Fiesta Regional del Trigo que, aunque olvidada, es la precursora indudable del homenaje que se le rinde al rey de los cereales. Actos más o menos, los programas de una y otra no difieren demasiado: exposición agrícola, comercial, industrial y artística; concursos de muestras de trigo y vidrieras alegóricas; espectáculos artísticos de primer nivel; la Mesa Redonda donde productores y representantes de entidades agrícolas y entes oficiales discuten sobre algún tema de interés para el sector; desfile de coloridas carrozas y la elección de la reina del trigo.
El impulsor
El impulsor fue Juan Santiago Pinardi, que llegó a Tres Arroyos como jefe de Correos y pronto descubrió el potencial de la ciudad para realizar una fiesta triguera. La idea ya se había discutido en las reuniones de las Juventudes Agrarias Cooperativistas, pero el consejo de los mayores y la falta de experiencia conspiraron contra la empresa que el nuevo jefe de Correos y un par de seguidores pusieron en marcha. "Pinardi anduvo por distintas instituciones y no encontraba eco, inclusive habló con el intendente", recuerda José Angel Menna, entonces presidente del Centro Juvenil de Capacitación Agrario Independencia. Y agrega: "Edgar Pedro Cimatti era coordinador y animador de las tertulias del Club Costa Sud y fue el que interpretó a Pinardi". Ambos comenzaron a idear los festejos, pero necesitaban el respaldo de una institución para concretarlos.
Pedro Alonso formaba parte de la Juventud Agraria de Tres Arroyos y desde su agrupación fueron categóricos: "Rechazamos la propuesta porque no nos habíamos animado a hacer una fiesta solos". Pero el Centro de Menna accedió: "Después de deliberar bastante dentro del grupo, aceptamos el desafío y lo llevamos adelante", cuenta.
La fiesta materializó el sueño latente en las entrañas de la ciudad, ávida por rendirle homenaje al trabajo del campo y sus frutos, pero dejó un sabor amargo en los organizadores, que tardaron varios años en saldar las deudas contraídas por su realización. "La falta de experiencia nos jugó una mala pasada, y si bien popularmente la fiesta fue extraordinaria, en lo económico fue un fracaso", reconoce José Angel Menna.
A pesar de ello, las actuaciones de Atahualpa Yupanqui, Luis Landriscina y Roberto Goyeneche, entre otros tantos, fueron inolvidables; al igual que la presencia de las radios de Bahía Blanca y Necochea, que transmitieron en directo los pormenores del encuentro. "Como después se hizo provincial nadie recuerda la primera fiesta, pero fue hermosísima; hubo artistas muy conocidos y la gente colmó el predio", cuenta Lía Duca, desde entonces fiel asistente a cada nueva edición.
A raíz de esto, comenzaron las gestiones del intendente Anuncio Diez Balbuena para hacer del principal centro triguero su capital, y un decreto del gobierno bonaerense reconoció a Tres Arroyos como la sede de la Fiesta Provincial del Trigo. Leones, en Córdoba, ya era la anfitriona nacional del festejo donde ese año Angel Pedone, productor de Tres Arroyos, recibió el primer premio por la muestra de la variedad Vilela Mar, desarrollada por un semillero de su ciudad.
Así fue como la fiesta recibió el impulso necesario para galardonar cada año a Tres Arroyos y sus tierras. En 1970 se estrenó la Espiga de Oro, el tradicional reconocimiento a personalidades o instituciones que brindan su apoyo al campo o al mejoramiento del trigo. Entre los homenajeados, se cuentan Enrique Klein, del criadero que lleva su nombre, y LA NACION, que por ese entonces había cumplido cien años junto al productor del país.
"En los años duros para el agro, la gente ha criticado la realización de esta fiesta, pero nosotros siempre sostuvimos que había que seguir haciéndola porque es el reconocimiento al trabajo del hombre de campo y un foro adecuado para hacer oír sus reclamos y planteos a las autoridades nacionales o provinciales en la Mesa Redonda, por eso se siguió y ahora reúne una cantidad de gente impresionante", destaca Alfredo Orfanó, antiguo colaborador que alguna vez fue ministro de Asuntos Agrarios.
Alonso no titubea al recordar cada una de las ediciones. Para él, la número 15, cuando se le entregó la Espiga de Oro al Instituto Fitotécnico Santa Catalina de La Plata y Elina Teresita Barceló de Arrecifes se coronó reina, merece un párrafo aparte. "Con el retorno de la democracia había cifradas esperanzas. De la Mesa Redonda participaron el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, un representante del gobernador y estaban todos los presidentes de las entidades. La exposición industrial fue la mejor, comenzaba arriba de los canteros de la plaza San Martín y llegaba hasta cerca de la estatua a la Libertad, a lo largo de diez cuadras". Y agrega: "El productor había tomado conciencia, utilizar fertilizantes y a mecanizarse lo más posible. Además existían buenos créditos para comprar maquinarias".
La Fiesta del Trigo enorgullece a los tresarroyenses tanto como la labor incansable de sus pioneros que desde las tierras fértiles del partido le dieron vida a la región. Organizada en comisiones y subcomisiones que bregan por cuidar cada aspecto de la fiesta y bajo la tutela del intendente municipal como presidente honorario, cada año la ciudad vive diez días intensos, que alcanzan la cumbre el último domingo con el desfile de carrozas vestidas de espigas, la elección de la reina y toda la familia triguera reunida para la ocasión.
Un fin de semana agitado
Entre hoy y mañana se completará el programa de actividades; en el cierre actuarán Estela Raval y Los Cinco Latinos
TRES ARROYOS.- Este fin de semana continúa la Fiesta Provincial del Trigo, que inaugurará las jornadas de hoy y mañana, a las 8, con el toque de campanas. Sobre el mástil principal de la Plaza San Martín flameará la bandera desde las 9 hasta las 19, cuando tendrán lugar dos sencillas ceremonias. Mientras tanto, en el predio de la vieja estación de ferrocarril, durante todo el día podrán visitarse las muestras industrial, comercial y cultural, al igual que el paseo de compras, los puestos de vendedores ambulantes y los fogones.
A las 16 se realizará la Mesa Redonda en el Cine Tortoni, en la que se debatirá el tema "Retenciones, fletes marítimos y nacionales y la influencia en el agro de los impuestos provinciales y nacionales".
Asimismo, desde las 18, se correrá la Maratón Fiesta del Trigo, cuyo recorrido incluye las inmediaciones de la estación. Desde las 19, cuando en el escenario mayor se escuche la zamba "Trigales de Tres Arroyos" quedando así inaugurado, pasarán instituciones y personajes locales a los que se les reconocerá su labor en pos de la ciudad. A partir de las 20, la música invadirá el predio con la actuación de artistas locales y el Grupo Aborigen que darán pie, a las 22, a la primera pasada de las postulantes a reinas. Luego actuarán Valeria López Vila, Beto Moya y La Mosca, que cerrará la jornada a la 1.30 de la madrugada.
Mañana, a las 10, se reunirán las autoridades en el Palacio Municipal y una hora más tarde se celebrará la misa en la parroquia del Carmen, donde se realizará la bendición de espigas. A las 15.30, en el Palco Oficial de la calle Ituzaingó, tendrá lugar la ceremonia central con la entrega de la Espiga de Oro a Juan Gerardo Annone, de la Estación Experimental de Pergamino, y el desfile de carrozas presentadas por diferentes instituciones.
A las 19, nuevamente el escenario mayor se abrirá con la ya tradicional zamba y actuarán artistas locales y Juan Carlos Monsalvo. A las 20.15 se entregarán los premios al desfile y la muestra industrial para continuar con los espectáculos a las 21, con la presentación de Duo Deno. A las 22 se hará una pasada con las reinas invitadas y las postulantes al trono, que se definirá a la medianoche, luego de la actuación de Los Amigos. La despedida será a la 1 de la madrugada con las voces de Estela Raval y Los Cinco Latinos.
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