Un informe de la Fundación Producir Conservando estima una cosecha de 177 millones de toneladas de granos en la próxima década, con ingresos por más de US$52.000 millones; lo condiciona a la eliminación de retenciones y otros avances
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La agroindustria argentina podría dar un salto histórico en producción y generación de divisas en la próxima década si se concretan una serie de cambios estructurales, entre ellos la eliminación total de los Derechos de Exportación (DEX). Esa fue una de las principales conclusiones que dejó el seminario 2026 de la Fundación Producir Conservando (FPC), realizado bajo el lema “Una nueva oportunidad para el desarrollo de toda la Argentina”.
Según las proyecciones presentadas por la entidad, hacia el ciclo 2034/35 la Argentina podría alcanzar una producción de más de 177 millones de toneladas de granos y elevar las exportaciones agrícolas en hasta US$52.415 millones, un 58% más que en la actualidad. El escenario contempla una expansión cercana a los 50 millones de hectáreas sembradas, lo que representaría un crecimiento del 21% en la década.
La estimación está vinculada a un supuesto central: la eliminación total de las retenciones en todos los cultivos. En ese contexto, la Fundación apuesta a una mejora sensible en la competitividad de la soja frente al maíz y a los cereales de invierno, como trigo y cebada, lo que impulsaría una mayor expansión del área sembrada.

“Esta proyección vinculada a la eliminación total de los DEX en todos los cultivos permitiría alcanzar prácticamente las 50 millones de hectáreas. Ello representa un alza para la década del orden del 21%”, señalaron en la presentación.
El trabajo prevé que el total de producción esperado hacia 2034/35 “oscilaría en torno a 177 millones de toneladas”, con un avance relativo del 26% respecto de una década atrás. De ese total, el 74% estaría explicado únicamente por soja y maíz.
Ese porcentaje subiría al 87% si se incorpora el trigo, mientras que el resto de los cultivos aportaría unas 22 millones de toneladas. Según el USDA, las proyecciones de comercio argentino de granos hacia 2035 permiten inferir un volumen cercano a los 181,5 millones de toneladas.

La Fundación también proyectó el impacto potencial en divisas. Para ello, tomó como referencia el valor FOB promedio del complejo granario de los últimos 24 años, equivalente a US$341 por tonelada.
“De allí surge que el valor de la producción mejoraría entre US$15.600 y US$24.800 millones y los ingresos totales por comercio externo del complejo podrían verse incrementados entre US$12.500 y US$19.500 millones hacia el 2034/35”, indicaron.
Gustavo López, consultor de Agritrend, recordó que el agro argentino viene atravesando una etapa de estancamiento productivo. “Desde mediados de la primera década del 2000 hay un crecimiento bastante lento de la superficie sembrada y desde finales de la década anterior en adelante estamos en una suerte de claro estancamiento”, afirmó.

Según explicó, en los últimos cinco años la producción promedio se ubicó entre 125 y 130 millones de toneladas, aunque el último ciclo mostró una fuerte recuperación. “Con una cosecha de casi 160 millones de toneladas se marca una tendencia totalmente diferente”, destacó.
El analista señaló que hoy el complejo granario argentino genera exportaciones cercanas a los US$33.000 millones y que el desafío de alcanzar los 177 millones de toneladas no luce tan lejano como años atrás.
“Para 2030 estamos pensando en un nivel de 170 millones de toneladas que, si lo pensamos en función a lo que pasó en este ciclo, estamos solamente a 10 millones de toneladas; no estamos lejos de alcanzarlo”, dijo.
López remarcó además que la mayor parte del crecimiento seguiría concentrándose en soja y maíz. “El 75% de toda la producción lo explica nada más que el maíz y la soja, los dos cultivos por excelencia”, sostuvo.
En relación con las exportaciones, el especialista indicó que, si se mantiene la actual estructura comercial, la Argentina podría alcanzar hacia 2035 unas 133 millones de toneladas exportadas equivalentes grano, lo cual marca un casi 30% más respecto de las cifras actuales.
Otro de los puntos analizados fue el impacto del precio internacional sobre el ingreso de divisas. López recordó que en el ciclo 2024/25 el precio FOB promedio del complejo granario fue de US$319 por tonelada, muy por debajo de los picos históricos. “En 2011/12 alcanzamos un promedio de US$464 dólares, o sea estamos a US$150 dólares de diferencia respecto a esa máxima”, señaló.
En ese contexto, explicó que una mejora moderada en los precios internacionales podría potenciar aún más el ingreso de dólares. “Si hubiera una demanda más sostenida en el mundo y una mejora solamente del 15% del precio promedio, nos vamos casi a los US$400 dólares que no es tampoco un precio tan exorbitante y nos permitiría un ingreso adicional de casi US$20.000 millones”, sostuvo.
Sin embargo, en la Fundación advirtieron que alcanzar esos niveles productivos requerirá resolver limitantes técnicas y estructurales que hoy condicionan al sistema agroindustrial.
“Existen hoy limitantes técnicas para poder alcanzar los niveles de producción propuestos al 2034-2035”, remarcaron.
Limitantes y desafíos
Entre los principales desafíos mencionaron el control de la erosión de los suelos, la recuperación del área bajo siembra directa, la mejora en la reposición de nutrientes y el reconocimiento de la propiedad intelectual en semillas.
Gustavo Oliverio, directivo de la FPC, alertó especialmente sobre el deterioro en la nutrición de los cultivos, entre otras restricciones. “Las previsiones que hizo la Fundación se fueron cumpliendo pese a que las limitantes continuaron y muchas de ellas siguen plenamente vigentes hoy. Para alcanzar los niveles de producción proyectados al 2034/35 necesitamos aumentar la productividad con mejores rendimientos en todos los cultivos de la rotación, controlar la erosión de los suelos y recuperar área bajo siembra directa, que en los últimos años retrocedió por el aumento de costos y los problemas de malezas resistentes”, señaló.

Para el directivo, además, el sistema productivo no es sustentable con los actuales niveles de reposición de nutrientes: “Hoy la reposición de N, P, S y K mediante fertilizantes está apenas en el 50% al 60% de lo que extraen los cultivos y los análisis de suelo lo muestran claramente. Deberíamos pasar de 4,8 millones de toneladas a cerca de 10 millones de toneladas de fertilizantes para sostener el crecimiento”.
También remarcó la necesidad de avanzar en propiedad intelectual para semillas: “El mejoramiento genético en soja, trigo, cebada y otros cultivos está condicionado por la falta de reconocimiento al trabajo de criaderos y semilleros. Necesitamos una legislación moderna que promueva inversiones y acelere las mejoras genéticas para elevar el potencial de rendimiento de los cultivos”.
En esa línea, López puso el foco en los problemas logísticos y de infraestructura que enfrenta el país. “Sin duda, el transporte es el cuello de botella más importante del sistema”, señaló.
Hoy, el camión concentra más del 90% de las cargas argentinas y cerca del 80% del total de granos transportados, mientras que el ferrocarril y la Hidrovía avanzan lentamente.
El informe también alertó sobre el deterioro vial. Según datos de Fepevina citados en la presentación, más del 65% de las rutas nacionales presenta un estado regular o malo.
“La Argentina no está limitada por su capacidad de producir, procesar y exportar granos y subproductos, sino por su capacidad de moverlos eficientemente”, detalló el analista.
Pese a esas restricciones, en la Fundación consideraron que la Argentina aún tiene margen para protagonizar una nueva expansión agroindustrial si logra generar condiciones de previsibilidad, competitividad e inversión de largo plazo.
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