Caro Cuore busca ganar mercado en Europa

Por Juan Aznarez De la Redacción de La Nación
Por Juan Aznarez De la Redacción de La Nación
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24 de marzo de 2000  

En el diccionario de Caro Cuore parece no existir la palabra "crisis": la marca de ropa interior femenina del grupo Bemberg acaba de inaugurar cuatro locales en España y cinco en Portugal, como parte de un programa de expansión en Europa que le demandará una inversión anual de cinco millones de dólares.

Los nuevas bocas están ubicadas en Madrid, Cádiz, Gijón y La Coruña (España), y en Lisboa, Caldas da Rainha, Carcavelos, Oporto y Cascais (Portugal).

A contramano de la tendencia general, que muestra a la mayoría de las grandes marcas de indumentaria argentina afectadas por una pronunciada retracción en las ventas, la firma creada 20 años atrás por Adolfo y Rosa Drescha (que todavía conservan el 40 por ciento de la propiedad), ya suma 29 bocas internacionales y espera avanzar sobre Francia e Italia, a partir del segundo semestre del 2000.

Líder en la plaza local, Caro Cuore decidió abrirse al mundo en 1995, cuando la crisis de México achicó el mercado interno. A tal punto lo logró que hoy hasta tiene tiendas en Africa y Asia. La primera apertura "exótica", en Zimbabwe, se produjo en 1996. La segunda, en Jeddah, Arabia Saudita, fue en noviembre último, de un modo bastante curioso.

"Un empresario de ese país vio nuestra página en Internet y se comunicó con nosotros para solicitarnos una franquicia", explicó Adolfo Drescha, titular de la compañía.

Como las costumbres religiosas de Arabia vedan la exhibición pública de mujeres en ropa interior, y todas las gráficas de la firma, justamente, hacen foco en ese tipo de imágenes, Caro Cuore tuvo que proveer a su licenciatario en Medio Oriente afiches y gigantografías en la que sólo se ven rostros.

Más allá de la anécdota, la compañía también planea consolidar en el exterior la diversificación de su familia de productos con Minicuore (una línea para nenas de entre 2 y 12 años), Caro Cuore Sport (indumentaria deportiva) y Ragazza (una etiqueta de corsetería básica, con menor rango de precio).

Las bocas internacionales le aportan a la empresa el 15 por ciento de su facturación, que en 1999 cerró en 30 millones de dólares, cinco más que las ventas totales obtenidas en 1998.

Antes de septiembre, abrirán otros cuatro locales en Portugal y tres en España.

El frente interno

En la Argentina, Caro Cuore ya tiene una cadena integrada por 23 puntos de venta y aspira a que sean 28 antes de la llegada del 2001.

La marca de corsetería se benefició durante 1999 con la caída de algunas de las firmas más fuertes dentro de su "nicho" de negocios, e incluso con un drástico descenso de las importaciones de ropa interior para mujer. Mientras que en 1998 ingresaron en el país cuatro millones de prendas, durante el último año apenas entró un millón.

La marca capitalizó esa situación con diez inauguraciones en todo el país.

Controlada por BISA, el fondo de inversión del grupo Bemberg (que incluye en su portafolios a Colorín, Burger King y Barujel Azulay, entre otras firmas), Caro Cuore también se dispone a iniciarse en el comercio electrónico con su propio portal. En seis meses, las consumidoras podrán comprar sus prendas por Internet.

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