CEO de otras ligas: psicólogos, comunicadores, politólogos y docentes que desarrollan sus habilidades al mando de una empresa

Lejos de las profesiones habituales de quienes ejercen los más altos cargos corporativos, hay quienes llegan a partir de sus conocimientos en otras materias; uno de los desafíos es formarse en temas financieros
Ana Falbo
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13 de julio de 2015  

El desafío de hacer algo diferente a lo planeado se conjugó con el de romper prejuicios, propios y ajenos. Hoy se diferencian de los gerentes generales "tradicionales" por venir de carreras universitarias con un bagaje fuera de lo habitual. Ellos no son contadores, abogados, licenciados en administración de empresas ni ingenieros. Estos "CEO de otro pozo" son una comunicadora al frente de una firma automotriz, un psicólogo que gerencia un banco, un profesor de educación física al mando del negocio de una tarjeta de crédito y un diplomático a cargo de una red inmobiliaria.

Fue su facilidad para escribir y su creatividad para vender ideas lo que hizo que Isela Costantini, CEO de General Motors para la Argentina, Uruguay y Paraguay, supiera, desde los 15 años, que iba a estudiar Comunicación. Sus primeras experiencias laborales en agencias de publicidad le permitieron descubrir que su verdadera pasión estaba en el marketing, y su curiosidad por aprender y desafiarse lo que marcaron su rumbo.

De la agencia pasó al mundo corporativo. Primero estuvo en una compañía de cosméticos y perfumes como planificadora de marketing y luego en una refinería de azúcar. "Ahí terminé de constatar que las herramientas que tenía como base no eran suficientes y decidí hacer un MBA en Estados Unidos", cuenta. Luego recibió una oferta de GM de Brasil para ser coordinadora de Marketing. La idea de ser parte de la transformación de los vehículos la atrapó, aunque pensó que no duraría más de dos años en la compañía. "Una vez que aprendiera las actividades, me aburriría", pensó, sin imaginar lo que GM tenía preparado para ella.

Pasó del área de ventas de autos online al sector de estadística. Antes de los dos años ya era gerenta de una unidad de negocio. "La empresa me veía como una especialista en marketing y yo quería aprender otras funciones", dice Costantini, quien terminó en la fábrica de GM en Texas. Allí, durante dos años, se capacitó en manufactura hasta ser gerenta de Producción en el área de chasis.

La experiencia le confirmó que su interés estaba en qué pasaba con el cliente y el mercado, y entonces regresó a Brasil como project manager. Luego fue líder del área de Investigación para identificar oportunidades comerciales, directora de Planificación de Producto y, más tarde, estuvo a cargo del área de posventa para Brasil y América del Sur. Ya con una mirada global de toda la compañía, se convirtió en su CEO. "Me encontré con una posición más amplia de lo que alguna vez pude imaginar", dice Costantini, quien sostiene que fue su pasión por entender a la gente y crear oportunidades de negocio lo que le permitió llegar donde está hoy.

"Personas con formaciones universitarias no tradicionales llegan al cargo de gerentes generales porque a lo largo de su carrera fueron probando que tienen la capacidad para liderar una empresa", indica Eduardo Suárez Battán, director de Suárez Battán & Asociados. Según el director, cuando el profesional muestra tener un equilibrio entre su manejo de números, de lo comercial y de lo humano, entonces está listo para asumir como gerente general sin importar qué carrera estudió.

Fernando Rubín, CEO del Banco Hipotecario, escribe "psicólogo", cuando el formulario de migraciones que le dan en el avión le pregunta por su profesión. Él sabe que ejerce como gerente, pero reconoce a su formación universitaria como una fortaleza. Tras estudiar psicología, Rubín comenzó a trabajar con chicos psicóticos y adolescentes en un centro de salud mental y en un hospital, y además atendía en su consultorio privado. Al tiempo ingresó a la consultora Roland Berger como consultor de Recursos Humanos para empresas y descubrió que le gustaba más la psicología aplicada a la organización y a los grupos que al individuo. Eso bastó para que trabajara en empresas.

Una oferta de Bodega Chandon lo llevó a ser director de Recursos Humanos. "Ese trabajo me cambió la vida. Fue conocer el mundo corporativo en su máxima expresión", comenta. Luego repitió ese cargo en IRSA hasta llegar al Banco Hipotecario. "Desde Roland Berger había tenido experiencia asesorando bancos y entonces el mundo de las finanzas no me parecía del todo ajeno", dice, aunque reconoce que tenía falencias técnicas. De director de Desarrollo Organizacional (el tradicional Recursos Humanos) pasó a Servicios Corporativos y en 2009 ocupó la gerencia general. "Cuando acepté ser gerente, pensé: «¿Cómo llegué acá?» Sabía que asumía un riesgo y debía capacitarme en finanzas, porque mi especialidad estaba en la mejora de procesos y el desarrollo organizacional. Estudié dos horas todos los días en los tres primeros meses y me apoyé en la gente que más sabía", explica Rubín. Hoy cree que ese riesgo le permitió crecer y, si bien aprendió mucho de finanzas, el psicólogo se apoya más en su habilidad de observar diferente y diagnosticar lo que ocurre en la organización.

"Los profesionales con formación de psicólogos, por ejemplo, se diferencian de los contadores o ingenieros porque tienen habilidades interpersonales o de gestión de personas. Estas competencias blandas son muy difíciles de aprender y adquirir", describe Edgar Medinaceli, director de Russell Reynolds.

Como Rubín, también David Ruda tuvo que transformarse en un hombre de negocios. Este profesor de educación física es fundador y presidente de Tarjeta Naranja, una de las principales emisoras de tarjetas de crédito de la Argentina. "En una época, en Córdoba, no existía material para practicar educación física. Fue la creciente necesidad de alumnos y profesores de la carrera lo que hizo que viajáramos a Buenos Aires en busca de elementos como colchonetas, bastones y pelotas, y comenzáramos a comercializarlos", cuenta Ruda.

Sus viajes a la "gran ciudad" derivaron en la casa de deportes Salto 96. Con el tiempo, los clientes comenzaron a tener una cuenta corriente en el local, que identificaban con un cartoncito. Más tarde, ese cartoncito se convertiría en una tarjeta de compra para financiar, en una o dos cuotas, cualquier consumo en Salto 96 y en otros comercios cercanos. La bautizada Tarjeta Naranja se expandió, primero en Córdoba y luego por el país, transformándose en un instrumento de compra para 250.000 "comercios amigos". Más de 30 años después, Ruda se reconoce como "un bicho raro" entre los empresarios y siente que es hacia dentro de la organización donde puede canalizar mejor su formación docente y cree que su empresa debe ser como una "gran escuela".

"Cuando daba clases y le ofrecía el silbato a un niño para dirigir a sus compañeros, se volvía loco de felicidad y asumía el rol con una responsabilidad increíble", recuerda. Es esta filosofía de participación y escucha la que quiere difundir al interior de la empresa para descubrir talentos, contagiar el aprendizaje y crear oportunidades para que sus 4000 empleados crezcan. "Ruda demostró ser un hombre comercial con facilidad para relacionarse con personas. Por eso logró hacer un imperio. Tuvo que formarse en números, que es lo que les suele ocurrir a estas personas con perfiles más blandos", señala Suárez Battán.

"¿Qué tiene que ver lo que estudié con mi puesto y profesión actual? Todo y nada a la vez", afirma otro CEO "no tradicional". Sebastián Sosa, presidente de RE/MAX Argentina, estudió Ciencias Políticas e hizo una maestría en Relaciones Internacionales, ambas en los Estados Unidos. Soñaba con ser diplomático. "Te pagan por viajar, representás al país y hacés algo positivo por la gente", pensaba. La realidad lo enfrentó con otro escenario.

Una pasantía en la embajada argentina de Washington le hizo ver que era demasiado inquieto para lidiar con la burocracia. Sabía que encontraría otra forma de hacer algo positivo, pero ¿qué sería? "Vivía en Estados Unidos y veía como alternativa trabajar para un think tank [laboratorio de ideas] de análisis político y relaciones internacionales, hasta que una amiga de mi esposa me propuso vender casas en la empresa donde trabajaba", recuerda.

A Sosa le costó ver cómo el mundo del real estate se complementaba con su preparación, pero se convenció y se convirtió en agente inmobiliario. Descubrió que podía ayudar a otros y que le iba muy bien haciéndolo. Y decidió, junto con su esposa, traer a RE/MAX a la Argentina. "Siento que todo lo que aprendí en mi carrera me hace la persona que soy. En su momento, viví como una frustración ver cómo mi desarrollo laboral no estaba directamente ligado a lo estudiado, pero hoy veo como todo el camino me preparó para estar hoy acá", concluye.

Con alcance global

  • A nivel global, hay gerentes generales con formaciones no habituales. Algunos casos son el del CEO de American Express, Kenneth Chenault, que estudió Historia, o el de Christopher Connor, al frente de la empresa de pinturas Sherwin-Williams, que estudió Sociología. Otros casos son el de CEO de Walt Disney, Robert Iger, comunicador de profesión.

Por: Ana Falbo
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