Súper cepo: el BCRA volvió a comprar reservas, pero le sugieren no cantar victoria

Para los analistas, como planteó Pesce, la capacidad de comprar dólares del BCRA estará atada a lo que defina el ministro Guzmán con la deuda externa, entre otras cosas.
Para los analistas, como planteó Pesce, la capacidad de comprar dólares del BCRA estará atada a lo que defina el ministro Guzmán con la deuda externa, entre otras cosas. Fuente: LA NACION
Javier Blanco
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1 de junio de 2020  • 19:34

La nueva vuelta de torniquete que aplicó en los últimos días al cepo cambiario le permite al Banco Central (BCRA) recuperar la posibilidad de comprar reservas en el muy corto plazo, pero esa capacidad podría volver a esfumarse en breve si la economía no recupera un horizonte en las próximas semanas, advierten los analistas.

La entidad, que venía de alzarse con US$280 millones el viernes pasado (73,5% de los dólares operados en la plaza oficial ese día), adquirió ayer otros US$63 millones, cifra que representa el 23% de los US$273,7 millones negociados en total.

La merma en su capacidad compradora en relación al día que debutaron las nuevas restricciones derivó de una disminución en la oferta que redujo el volumen operado un 28% respecto del viernes (aunque creció en igual proporción respecto de la primera rueda de la semana anterior), y de una recomposición de la demanda al quedar desbloqueada la compra de "dólar solidario" -en los bancos admitieron que hubo fuerte demanda, al quedar reabierto el cupo mensual y aunque hubo que sumar una nueva declaración jurada para estar en condiciones de comprar- y destrabarse algunas operaciones vinculadas con el pago de importaciones.

De este modo, el BCRA cortó una sequía de 14 ruedas consecutivas o, mejor vista, de 30 (descontando tres jornadas favorables a comienzos de mayo), en las que vendió más de US$1700 millones sólo para no resignar el control del precio oficial del dólar, que indexa a un promedio de 9 centavos por día desde hace dos meses.

Pero para que esa posibilidad no se esfume, como ya lo hizo a comienzos del mes pasado tras aplicar otros retoques al cepo, necesitará que el Gobierno cierre en el transcurso del mes en términos convincentes la renegociación de la deuda externa (prorrogó por 10 días el plazo) y plantee una agenda poscuarentena en relación a la economía, aconsejan los economistas.

Parches de limitado efecto

"Las mayores restricciones tienen efectividad en el muy corto plazo. Pero la van perdiendo en el mediano plazo, cuando por estas medidas se comienza a verificar un impacto sobre el nivel de actividad o en la tasa de inflación. En este caso, ese riesgo existe en especial si se empiezan a ver filtraciones a precios derivadas de aquellas importaciones que, no pudiéndose cursar por el mercado oficial, migren a tomar como referencia los tipos de cambio alternativos", advierte el economista Martín Vouthier, director de la consultora Eco/Go.

"Las últimas medidas prácticamente dejaron el mercado de cambios oficial sólo abierto a los exportadores, ya que los dólares para importar quedaron muy restringidos. Esto implicará que seguramente mejore el balance cambiario por bienes en junio, ya que los exportadores están obligados a liquidar por normativa. Sin embargo, las distorsiones que generan este tipo de decisiones (en vez de directamente desdoblar el mercado) repercuten en el tiempo y generan menos incentivos a exportar mientras prácticamente se indexaron las importaciones al tipo de cambio libre, ya que el costo de reposición de los dólares existentes ya no es 68/69. En resumidas cuentas, sólo se ganó algo de tiempo", coincide su colega Mariela Díaz Romero, de Econviews.

Vouthier recuerda que la presión sobre las reservas se reactivó por la incertidumbre que se generó en torno a la renegociación de la deuda, en un contexto en el que estaba "el combustible que genera la emisión de pesos para compensar los efectos de la cuarentena en la economía y las tasas en pesos habían caído mucho. Nada de eso cambió, ya que si bien las expectativas ahora están puestas en un arreglo de la deuda, es algo que aún debe materializarse", advierte.

De allí que se cree que el espacio para que el BCRA pueda seguir comprando reservas tenderá a achicarse con el correr de las semanas si, en un plazo prundencial, nada cambia. "Lo del jueves fueron parches de efectos en el muy corto plazo. Ojalá lo tengan presente", recomienda Díaz Romero.

El presidente del BCRA, Miguel Pesce, parece tenerlo en claro. El viernes aseguró que podría dar marcha atrás con algunas de las últimas restricciones luego de que el Gobierno finalice el proceso de reestructuración de la deuda . "Tendremos que ver cómo responde el mercado al estímulo si la negociación es exitosa. Espero que podamos liberar el mercado una vez que se resuelva esta negociación", dijo en una entrevista telefónica con la agencia Bloomberg.

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