Cómo comunicar ideas complejas de manera simple

Andrea Churba
Andrea Churba PARA LA NACION
Cómo comunicar ideas complejas de manera simple
Cómo comunicar ideas complejas de manera simple
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13 de noviembre de 2018  • 00:01

Una imagen vale más que mil palabras. Aunque no nos demos cuenta, nuestro lenguaje cotidiano está impregnado de metáforas y analogías. Nadie se para a pensar que está usando una figura retórica cuando dice que necesita bajar tres cambios, que un compañero del equipo de ventas es Maradona, que se nos viene la ola encima o que ya se empieza a ver la luz al final del túnel. Y tampoco lo tiene que explicar: la ventaja de las metáforas es que condensan ideas, situaciones, emociones y estados de ánimo en una imagen simple y efectiva.

A veces perdemos de vista que no todas las personas de nuestro entorno están tan empapadas como nosotros en un determinado tema; que muchas no pueden "ver" lo que para nosotros es obvio, ni comprender procesos complejos que para nosotros son tan familiares. Es más probable que entiendan el por qué, el qué y el cómo a través de una historia que por la enunciación de hechos y datos duros. Como remiten a sentidos, saberes y experiencias comunes, las metáforas y analogías logran puentear la brecha entre lo conocido y lo desconocido y hacen más digerible lo complejo, especialmente en esta era sobresaturada de información.

Revelar un rollo es como cocinar un pollo

Por ejemplo, el reconocido fotógrafo Diego Ortiz Mugica explica a sus alumnos una parte del proceso de revelado mediante una analogía: "Cuando cocinamos un pollo, primero lo ponemos 15 minutos en el horno bien caliente para dorar la cáscara. Luego bajamos el fuego para que se vaya cocinando suavemente la carne pegada al hueso. Al revelar una película en blanco y negro es lo mismo. Es muy importante controlar el contraste. Para esto es muy conveniente usar distintas diluciones del revelador, para revelar primero las luces y luego, muy despacio y con precisión, los medios tonos".

Cuanto más sencilla, vívida y atractiva sea la metáfora que utilicemos, cuanto más empática con lo que nuestros interlocutores ya conocen, cuanto más conecte con sus emociones y transforme la información en experiencia, más fácil va a ser que se recuerde, se comparta, se propague y eche raíz.

Las metáforas en el lugar de trabajo

A lo largo de mi experiencia como consultora y coach he escuchado miles de metáforas y analogías. Al inicio de un proceso de cambio, las imágenes expresan, de manera a veces muy original y con gran sentido del humor, la frustración y el estrés crónico de las personas enfrentadas a los desafíos espinosos de estos tiempos inciertos. A medida que se avanza en el proceso o se logran los objetivos, las metáforas también cambian para expresar la nueva realidad.

Comparto aquí algunas de las metáforas más usadas, que por divertimento he clasificado en bizarras categorías:

BÉLICAS: estoy perdiendo la batalla / en un campo minado. Tengo una granada activada en la mano / demasiados frentes. No elijo qué batallas librar

DE ENCIERRO: estoy contra las cuerdas / arrinconado / empantanado / entre la espada y la pared / en un callejón sin salida.

DESESPERADAS: voy a mil por hora. Estamos bailando en la cubierta del Titanic.

DE DISRUPCIÓN: me corren el arco todo el tiempo. Me cambian el tablero en la mitad del vuelo.

EXPLOSIVAS: estoy a punto de reventar / al borde del estallido / sometido a un bombardeo constante.

PELICULERAS: me siento Rambo / Cenicienta / Hulk / Forrest Gump.

ÍGNEAS O ABRASADORAS: estamos en el horno. Estoy frito. Esto es un infierno. Vivo apagando incendios. Mi equipo está quemado. Tengo la cabeza quemada.

ACUÁTICAS: estoy con el agua al cuello / tratando de mantener la cabeza afuera del agua / a punto de hundirme / a la deriva / naufragando / en el medio del océano y sin salvavidas. Se nos viene la ola encima.

DESEQUILIBRADAS: estoy en la cuerda floja / al final de la cuerda / al borde del abismo / haciendo malabarismos / en una montaña rusa.

DESORIENTADAS: estoy perdido como turco en la neblina / sin brújula / sin GPS

FUTBOLERAS: perdemos por goleada. Nos vamos al descenso. Me la paso atajando penales. Si yo no hago los goles, no los hace nadie.

APLASTANTES: estoy reventado / a punto de derrumbarme / pasado por una aplanadora / estrellado.

FÚNEBRES: estoy muerto / enterrado / con la soga al cuello / fusilado.

METAMORFOSIS: pasé de ser la Cenicienta a la princesa del baile / de correr la cancha a ser el DT del equipo / de Pinocho a Gepetto / del camino provincial a la autopista.

PERCEPCIÓN AMPLIADA: antes veía en blanco y negro. Ahora veo en colores. Saqué la cabeza del caparazón. Puse a funcionar el limpiaparabrisas.

VENCER LA INERCIA: me bajé… de la ruedita del hámster / de la montaña rusa. Bajé tres cambios. Saqué las ruedas del barro. Tengo el control remoto en la mano.

APRENDIZAJE: aprendí a… ponerle el cascabel al gato / navegar haciendo zigzag para aprovechar los vientos / regular el calefón. Ya no gasto en "curitas". INTELIGENCIA: Tengo más cartas en la mano y elijo cuándo jugarlas. Recorro más kilómetros con menos nafta. Compruebo la dirección del viento antes de tirarme en parapente. Dejamos de jugar a la perinola y empezamos a jugar al ajedrez.

LIBERTAD: ahora puedo… escribir mi propio guión / dirigir mi propia película / salir de la cárcel / de la trampa /del laberinto / volver a poner el carro detrás del burro / sacarme la mochila / desprenderme la faja / soltarme el rodete.

FLEXIBILIDAD: engrasé mis articulaciones / Ahora puedo gambetear hasta el arco.

LIDERAZGO: me puse… la camiseta del 10 / la gorra de capitán / las tiras de comandante. Como decía el Bambino… el equipo stá / ¡Hay equipo! Cantamos a coro. Estamos en sintonía. Remamos juntos.

EPIFANÍAS E ILUMINACIONES SÚBITAS: ¡por fin besé al sapo encantado! ¡Vi la luz al final del túnel! ¡Me cayó la ficha! ¡Tierra a la vista! ¡Al infinito y más allá!

"Seguir" la metáfora del otro para encontrar salidas

Es muy útil reconocer y validar las metáforas que usa nuestro interlocutor, ya que a partir de ellas podemos ir tirando del ovillo, haciendo preguntas que lo ayuden a desenmarañar confusiones y encontrar salidas. Por ejemplo, la ruedita del hámster es una metáfora de un esfuerzo inútil, improductivo y estresante para quedarse siempre en el mismo lugar. Juntos podemos explorar opciones que le permitan salir de la inercia y avanzar: organizarse mejor, buscar colaboración, liderar a su jefe, restablecer prioridades y pasos, etcétera

"Seguir" la evolución de las metáforas nos da la pauta de los avances en el proceso. Por ejemplo: Venía a mil, pero ahora paré en boxes para pensar estratégicamente, o Cambié la ruedita del hámster por un velero para navegar con dirección y avanzar en zigzag de acuerdo a lo que vaya pasando.

Cambio cultural: crear una nueva historia en común

Las metáforas e historias comunes a cualquier equipo, comunidad u organización manifiestan el clima y la cultura predominante. De acuerdo con Yuvah Noah Harari, la humanidad siempre ha desarrollado historias para saber de dónde viene, dónde está y hacia dónde se dirige. Desde el emperador Augusto hasta Steve Jobs, la habilidad de "fabricar" nuevos mitos ha jugado un papel crucial para unir las consciencias de los individuos detrás de una idea.

Quienes tengan desarrollada la habilidad de interpretar las metáforas existentes y crear narrativas que simplifiquen la complejidad, sencillas de entender, serán más efectivos a la hora de persuadir e involucrar a otros a que se suban al barco y remen alineados para lograr la cultura que deseamos.

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