Cómo son los autos Borgward, la tradicional marca que vuelve a la Argentina
La marca nació en 1924 y en el país estuvo a cargo de equipar el célebre Rastrojero; llega con los modelos BX7 y BX5, dos autos premium
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Borgward, la tradicional marca de automóviles alemana, que cerró sus oficinas centrales en 1961 y retomó en 2005, anunció el retorno al mercado latinoamericano con nuevos productos destacados por su tecnología y diseño de vanguardia.
Esta marca, que confirmó su regreso a la Argentina, dejó profundas raíces en el país en la década del cincuenta. “Somos conscientes de que Borgward tiene un prestigio excepcional en la Argentina y en otros países de América del Sur. Por esto, estamos relanzando la marca en este mercado", dijo el presidente de la Junta Borgward y CEO Global, Ulrich Walker.

El apoderado de Borgward en la Argentina, Alberto García Carmona, añadió: “Borgward tiene una larga tradición en la Argentina. Hizo muchas cosas en una época de mucho movimiento en la industria del país, con lo cual dejó una huella profunda por su diseño, bondad de sus motores y estilo. Es un muy buen producto que está en el recuerdo de las personas”.
Respecto del mercado local, Carmona comentó: “Primero vamos a estudiarlo. Haremos este año clínicas de manejo con los modelos BX7 y BX5 (los nuevos modelos) que pertenecen al segmento Premium. Tenemos que ser cautos para ir por ese público que es muy exigente. Las condiciones del mercado en el país son buenas y, casi simultáneamente, desembarcaríamos en la región. Pero en la Argentina habrá una base diferente, por la percepción de los consumidores”.

“Siempre vamos a competir desde el producto. El BX7 ya se comercializa en China, y la idea es seguir con mercados emergentes como la India y luego los latinoamericanos. Nos encantaría estar en el Salón del Automóvil de Buenos Aires 2017. Esperemos en ese momento tener todo maduro para en ese ámbito dar el mensaje correcto. Pero, hoy, Borgward ha regresado a la Argentina”, aseguró el apoderado.
La historia del auto
Esta marca fue creada por Carl F. W. Borgward, ingeniero y diseñador alemán que se unió a Hansa-Lloyd para crear la marca Borgward. En 1924, diseñó y produjo el Auto Relámpago, una furgoneta de 3 ruedas. Luego, entre 1933 y 1935, lanzó los modelos Hansa 400 y 500, dos vehículos de pasajeros pequeños. Le siguieron el 1100 y 1700, producidos de 1934 a 1939, para cubrir los requerimientos del mercado. Estos modelos fueron precursores para los diseños de marcas rivales.
Luego de la Segunda Guerra Mundial, Borgward lanzó Hansa 1500, su primer sedán de posguerra, el primero en Europa que adoptó un estilo de carrocería de pontones: sin aletas sobresalientes, estribos o plataformas y líneas más constantes y redondeadas. Se produjo de 1949 a 1952.

Ante el aumento de la popularidad de los autos, Carl Borgward sostenía que habría una escasez de nafta y gasoil. Por esto, empezó a trabajar en lograr una mayor economía de combustible y en aumentar la potencia del motor. Afirmaba que “serían las tendencias del futuro”. Así, colaboró con Bosch, para desarrollar un motor de inyección directa.
En 1954 Borgward lanzó Isabella, su modelo más exitoso, considerado uno de los autos más bellos de la época por su diseño. Isabella se produjo hasta 1961. Alcanzaba una velocidad máxima de 130 km/h y tenía un bajo consumo de combustible, lo que la hizo un modelo muy popular de la época, que en toda su gama vendió más unidades que los rivales del mismo segmento, con un volumen total de más de 200.000 unidades.
El auge en la Argentina
La marca llegó a la Argentina en 1954 bajo el nombre Borgward Argentina, una empresa de Carl F. Borgward junto con Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado (IAME), cuyo objetivo fue equipar el Rastrojero, un modelo muy recordado.

El motor se fabricaba en la planta industrial Borgward, en Isidro Casanova, provincia de Buenos Aires. Tenía 800 empleados y alcanzó una producción de 20 unidades por día. En tanto, la fabricación de Isabella se hizo en la provincia de Córdoba, donde integraban los motores argentinos, los componentes locales (vidrio, baterías, neumáticos) y las partes que venían de Alemania. La producción comenzó en 1960 y el objetivo era alcanzar las 500 unidades en ese año, momento del máximo de desarrollo de la industria automotriz argentina.
Al cerrar en 1961 las oficinas centrales alemanas, la producción en la Argentina empezó a tener el control local y continuó hasta completar la fabricación de 1050 unidades de Isabella en su corta vida en el territorio argentino.
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