
Compradores de autos burlados en su buena fe
Hay más de 1400 personas afectadas por adquirir vehículos que nunca recibieron en distintas concesionarias; las fábricas intentan resolver el problema.
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María Alejandra Díaz paga un crédito por un auto que nunca usará y que, alguna vez, soñó con manejar. Ella es apenas una de las más de 1400 personas que fueron víctimas de un grupo de concesionarios automotores en los últimos meses. Las firmas Maldonado (concesionario oficial Sevel-Peugeot), Maranello (Fiat) y Aba 541 (Volkswagen) cerraron sus puertas y no entregaron los autos pagados por sus clientes, que, a la vez, habían tomado créditos prendarios que ahora deberán pagar.
Las terminales automotrices, que no recibieron el dinero de las ventas, están analizando caso por caso y reconocen parte de lo pagado. Muchos otros compradores de buena fe siguen a la espera. Mientras tanto, otras agencias del mismo grupo Maldonado o de accionistas relacionados mantienen sus puertas abiertas.
El director de Asuntos Legales de Fiat Auto, Adalberto Russo, señaló: "A fines del año último empezamos a recibir una serie de quejas de clientes, relacionadas con la falta de entrega de vehículos, y comenzamos a investigar qué estaba pasando con el concesionario Maranello".
Agregó que "se verificó que los clientes en problemas eran 1060: unos 220 habían pagado íntegramente el vehículo, y el resto había aportado una seña, un certificado de Plan Canje en parte de pago o estaba negociado una financiación bancaria".
Tras comprobarse estas irregularidades, el 20 de enero pasado, Fiat decidió la separación de Maranello de la red oficial de concesionarios, con tres locales en Capital Federal. La firma italiana convocó a los damnificados a una reunión en la que se comprometieron a darles una solución dentro de los 60 días corridos.
Según Russo, la operatoria del concesionario (a la que no quiso calificar de estafa "porque eso debe hacerlo la Justicia") era "vender un auto sin habérselo comprado a la fábrica, y se quedaba con la seña de los clientes; esto constituye un incumplimiento grave a las normas de la concesión -agregó-; por eso se la revocamos".
Las entidades bancarias que concedieron créditos a los clientes damnificados fueron Citibank, Banco Río y BankBoston. Algunas ya le habían anticipado el crédito prendario a Maranello, pero ese dinero nunca ingresó en Fiat. "Maranello se lo quedó en sus bolsillos; toda esa operatoria es ajena a nosotros", agregó Russo.
Fiat está analizando iniciar acciones legales, comerciales y penales, contra Maranello, porque además le entregaron cheques sin fondos. La deuda que la concesionaria tiene con Fiat rondaría los 5 millones de dólares, y a eso se suman unos 4 millones de dólares por los autos pagados por los clientes.
El grupo Maldonado está compuesto además por las agencias Aba 541 y Maranello. Todas ellas fueron cerradas y, durante la semana última, tomadas por sus ex empleados, a los que les deben dos meses de sueldo.
Los dueños del grupo, a los que apuntan los damnificados y los trabajadores, son Alberto De Benedetic y Ricardo Adolfo Bózzola. Según datos obtenidos del mercado bancario, Benedetic es contador, vicepresidente de Maldonado (con el 10% de las acciones), accionista de Baden Automotores (en Corrientes), presidente de Maranello, vicepresidente de Aba 541 y presidente de Capri Automotores (en Chaco).
Ricardo Adolfo Bózzola figura como director de Capri Automotores, director de Maranello (con el 30% accionario), presidente de Maldonado (con el 20%), director y vicepresidente de Saba (con el 45% del paquete). Esta última firma, concesionaria de Volkswagen, sigue funcionando en Vicente López y también llegaron denuncias a la terminal automotriz con problemas en la entrega, según dijo Ronnie Frost, gerente de Relaciones Públicas de Volkswagen.
En las concesionarias mencionadas que aún siguen trabajando La Nación quiso hablar con Bózzola y Benedetic. No hubo respuesta.
Sevel, en un comunicado, desligó toda responsabilidad en lo hecho por Maldonado, también despedida de su red a fines del año último. Los damnificados en este caso serían unos 400, aunque cerca del 70% ya habría solucionado el problema "por voluntad de la terminal".
Dolor de cabeza
María Alejandra Díaz es una de las damnificadas por Maldonado. El 27 de septiembre de 1999 compró un auto 0 km (Peugeot 206 XS) en la agencia de avenida San Martín 6489. El precio de la operación fue de $ 17.900. "Lo compré porque me dijeron que estaba disponible; no quería esperar", afirmó. Sin embargo, la concesionaria, que cerró sus puertas en diciembre último, jamás le entregó el vehículo.
Hoy se encuentra entre Sevel y el Citibank, entidad con la que no pudo deshacer su vínculo, a pesar de pagar un crédito por el que nunca recibió ningún auto a cambio.
Al respecto, Citibank respondió mediante un comunicado que "es un perjudicado más en este asunto. En consecuencia, corresponde a Sevel hacerse cargo de las obligaciones asumidas por Maldonado".
Dónde recurrir
- Dirección de Protección Jurídica del Consumidor, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires: 4373-6767
- Dirección de Defensa del Consumidor de la Provincia de Buenos Aires: 4393-8415
- Consumidores Argentinos: 4951-8427
- Asociación de Defensa de los Consumidores y Usuarios de la Argentina (Adecua): 4374-5420
- Acción del Consumidor (Adelco): 4371-2662
- Unión de Usuarios y Consumidores: 4961-8153






