Deuda. Guzmán no mostró la oferta, pero dejó entrever que será hostil

Martín Guzmán, ministro de Economía
Martín Guzmán, ministro de Economía
Francisco Jueguen
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20 de marzo de 2020  • 19:22

En una presentación a través de un webcast para protegerse del coronavirus y en medio de una alta expectativa, el ministro de Economía, Martín Guzmán, no ofreció hoy detalles sobre la oferta de deuda que le hará a los acreedores privados. Sí aparecieron en el horizonte algunas nuevas pistas.

El funcionario adelantó las duras perspectivas sobre el marco en el que se desarrollará la negociación -sin incluir el impacto del coronavirus en sus números- y advirtió que las reservas son finitas para seguir pagando intereses -algo que el Estado continúa haciendo- en el actual proceso. Tal descripción anticipó una posible oferta hostil a la vista.

Unas horas antes del informe virtual que brindó el ministro a los acreedores de la Argentina, el Fondo Monetario Internacional (FMI), se animó a decir más que el Gobierno. Más precisamente, que la Argentina necesita un alivio en los pagos de la deuda de hasta US$85.000 millones , según diferentes escenarios confeccionados. La primera reacción de los mercados financieros fue una nueva caída en los bonos argentinos.

Al comienzo de su presentación, Guzmán agradeció por la "flexibilidad" a quienes los escuchaban en las actuales "difíciles circunstancias" por la pandemia.

Sobre las principales variables de la economía a futuro dio dos escenarios, uno optimista y otro pesimista. Sin embargo, no señaló la forma en la que se alcanzaría una u otra foto, por lo que es probable que los números sean debatidos por los acreedores. Sólo ofreció un indicio que ya había dado previamente. "Ya hicimos un ajuste del gasto masivo. No hay lugar para continuar con esta dinámica", explicó en un perfecto inglés.

Con relación al crecimiento, en el mejor escenario este año se registraría una caída del PBI de 1%, mientras que en 2021, la economía crecería 3%. En la visión pesimista, la retracción sería de 1,5% en 2020, mientras que el año que viene mejoraría un 2,5%. Guzmán hizo entonces una salvedad. "Este análisis de sostenibilidad es anterior a la situación del coronavirus. Todos alrededor del mundo están aprendiendo sobre el impacto global que tendrá (…) tendremos que revisar estos números", dijo.

Respecto al resultado primario, se prevé para este año un déficit de 1,1% del PBI en el mejor escenario y de -1,5% en el peor. Para 2021, será de -0,5% o de -0,9%. El equilibrio fiscal podría llegar recién en 2022 o 2023, según los escenarios oficiales que plantean un aumento en la acumulación de reservas y el mantenimiento del superávit comercial.

Guzmán comenzó su presentación describiendo la "crisis económica mayor" en la Argentina con caída de salarios y jubilaciones reales, un aumento del desempleo y la pobreza, inflación creciente y una retracción del PBI. "Es una situación dramática", avisó.

Indicó que la caída del gasto del Estado había contribuido al freno de la economía y la demanda agregada, y como consecuencia, a una baja en la recaudación de impuestos. A eso le sumó la reforma tributaria que hizo Mauricio Macri en 2018.

"La deuda de la Argentina no es sostenible", advirtió Guzmán con las mismas palabras que había utilizado horas antes el FMI. El ministro buscó entonces describir la sostenibilidad: "Es el camino al equilibrio fiscal y comercial consistentes con el crecimiento y su sostenibilidad", dijo. A eso le sumó la acumulación de reservas necesarias para que el Gobierno pueda aflojar los controles de capital (el cepo).

Guzmán describió a la deuda argentina como "infinanciable, impagable e insostenible". Fue entonces cuando el ministro recordó que, pese a esas características, con venia del Congreso y por la ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva, se siguieron pagando intereses de la deuda en dólares con reservas del Banco Central. "Eso mostró el compromiso de la Argentina", señaló. "Esto no puede durar para siempre", indicó luego.

Guzmán ratificó que tal decisión se tomó para "ganar tiempo" y comenzar ordenadamente el diálogo con los bonistas. "Pero no puede seguir pasando una vez que comience el proceso. Las reservas cayeron. Hay un límite para eso y estamos alcanzando ese límite", indicó. Las palabras del ministro sonaron a ultimátum para apurar las negociaciones.

Sobre el final, Guzmán invitó a los tenedores de bonos a participar la semana que viene en nuevas discusiones en base a la información presentada ayer. Las consultas de los mismos se harán a los emails ugs-consultas@mecon.gov.ar con copia a arg.debtholders@lazard.com. Las futuras interacciones con los acreedores -se indicó- se llevará a cabo a través de videoconferencias por las "circunstancias excepcionales".

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