
Cosméticos naturales argentinos que ganan terreno en el mercado chino
La firma Reino factura $ 10 millones al año; obtiene su propia materia prima
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Vislumbrar el negocio. Eso fue lo que hizo Daniel Groppa cuando, en 1989, compró un tambor de miel y comenzó a elaborar productos derivados de aquélla, desde complejos dietarios hasta cosméticos. Hoy, aquel tambor de miel creció para convertirse en la empresa Reino, la única compañía argentina de cosmética que controla todo el proceso productivo de sus artículos: desde la materia prima hasta la venta directa.
"En ese entonces mi hermano estaba desempleado y empezó con el tambor a producir varios productos de belleza. Estudió, se capacitó y para venderlos eligió la venta directa. Diez años atrás, los artículos como cremas y lociones tenían que ser sintéticos para ser buenos y nosotros elegimos un camino distinto que años después regiría el mercado. Hoy lo natural es lo que se pide", comentó Víctor Groppa, hermano de Daniel y vicepresidente de la empresa.
Víctor se sumó a la compañía a los 37 años, mientras estudiaba agronomía. Hacía poco más de un año que su hermano había empezado con el tambor y la empresa se llamaba en ese entonces Reino de la Miel. Los hermanos comenzaron a investigar y poco a poco fueron conociendo las virtudes de la naturaleza y cómo trasladarlas a un producto.
Venta directa
"La empresa creció muy rápido porque la gente descubrió algo nuevo y completamente natural que le brindó seguridad. También porque armamos un sistema de venta directa que reclutó mucha gente, ya que cobramos la comisión más baja del mercado. Nuestras expertas naturistas se llevan el 45% de lo que venden y eso, sobre todo hoy, es muy importante", detalló Víctor.
Para tener sus propias materias primas, los emprendedores compraron 500 hectáreas en San Juan y sembraron hierbas medicinales, almendros, viñedos y olivos. El campo, que es el alma mater de los productos, fue bautizado Valle de la Luna Sociedad Anónima. Desde allí, los productos son enviados a Laboratorios Helvética SA, que los hermanos crearon en Carapachay. En la planta se producen los artículos naturales, cosméticos, suplementos dietarios y medicamentos fitoterápicos.
"Con el laboratorio, el campo y la venta directa podemos decir que nos hacemos cargo de todo el proceso productivo", señaló Víctor.
Actualmente, la empresa llega a todos los rincones de la Argentina y logró cruzar las fronteras.
"Nosotros hicimos los deberes antes de la devaluación. A pocos años de creada la empresa comenzamos a exportar a Uruguay y Bolivia. Después avanzamos con ventas a Perú, el Caribe y El Salvador", contó el emprendedor.
"Cuando el peso se devaluó -agregó- teníamos una buena imagen en el exterior. Este año comenzamos a exportar a China, que es un mercado muy grande, para lo cual nos va a servir la planta que estamos por inaugurar en San Juan, que nos permitirá quintuplicar la producción."
En mercados como el chino y el Caribe, la empresa hace a un lado la venta directa y compite en los locales con las principales marcas internacionales. La planta de Buenos Aires produce 12.000.000 de unidades al año y emplea a 250 personas. La empresa factura más de $ 10 millones anuales y tiene 100.000 vendedoras y 42 líneas de productos, cada una con un principio activo diferente que proviene de la propia cosecha de Reino.
Un reino al servicio de la belleza
Orígenes: la empresa nació en 1989, cuando Daniel Groppa compró un tambor de miel y comenzó a elaborar productos derivados, como cosméticos.
Materias primas: los emprendedores compraron campos en San Juan y allí sembraron almendros, hierbas medicinales, viñedos y olivos.
Números: hoy la empresa produce, en su planta de Buenos Aires, 12.000.000 de unidades por año y emplea a 250 personas.



