Crece el mercado negro de los créditos
Aseguran que un artículo de la ley que regula el funcionamiento del sistema de tarjetas de crédito promueve la proliferación de las"cuevas", que prestan dinero con intereses usurarios.
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Las entidades financieras siguen su ofensiva contra la ley que regula el funcionamiento del sistema de tarjetas de crédito en la Argentina. Aseguran que el artículo 1º de la norma, promulgada parcialmente en enero último, protege y promueve el funcionamiento de las "cuevas" que prestan dinero a cambio de intereses usurarios.
Mientras que antes de la sanción de la ley operaban en el mercado negro de los créditos unas 250, en la actualidad habría más de 400, constituyendo una industria ilegal que promueve transacciones mensuales por más de US$ 20 millones, al tiempo que ocasiona perjuicios en las carteras de los bancos.
El artículo cuestionado dice textualmente que el usuario puede "efectuar operaciones de compra o locación de bienes y servicios, y obtener préstamos y anticipos de dinero del sistema, en los comercios e instituciones adheridos".
Según Raúl Fiori, gerente de Seguridad Bancaria del Banco Río y directivo de Card Club, que agrupa a los profesionales del sector, "con lo dispuesto en el artículo 1º, inciso a, la operatoria de los prestamistas queda automáticamente legalizada. De esta manera -explica- los usuarios que recurren a ellos por necesidad o insolvencia quedan a merced de los prestamistas que ejercen su actividad sin someterse a ninguna regulación, mientras evaden al fisco;y a los bancos nos perjudica porque se nos transfiere la falta de pago a los emisores de tarjetas." Según el gerente de Seguridad y Administración de Riesgos de VISA, Héctor Pelatti, "en el último trimestre la morosidad en el sistema se incrementó en un 24 %, y en gran parte por la acción de las Ôcuevas´".
Mientras que VISA estima que el 60% de los prestamistas se concentran en la Capital Federal, Gran Buenos Aires y Rosario (el resto se dispersa por el interior), fuentes próximas a la división Investigaciones Preventivas de la Policía Federal consigan que sólo en esta ciudad se realizan diariamente 600 operaciones.
Antecedentes
La modalidad de prestar dinero en el acto a los usuarios de tarjetas se promociona especialmente en el rubro 10 de los clasificados de Clarín, donde se publican a diario entre 50 y 80 anuncios. Y fue descripta por La Nación , en junio de 1998, en una investigación que derivó en la detención de una docena de cueveros por parte la Policía Federal, bajo la presunción de que se encontraban cometiendo los delitos de defraudación y estafa.
Básicamente, la operación consiste en lo siguiente: si el interesado pide un préstamo de $ 1000, se le hace firmar un cupón por $ 1900, que lo compromete a pagar 12 cuotas de $ 158,33, que se cancelan mensualmente cada vez que su banco le envía el resumen de gastos de su tarjeta de crédito.
Como pantalla para la operación, los "cueveros" cuentan con la complicidad de agencias de viajes, casas de artículos para el hogar, de computación o joyerías. De este modo, simulan ventas de tickets aéreos, televisores, computadoras o joyas, que en realidad el beneficiario del préstamo no recibe, pues a él se le entrega dinero en efectivo.
Los problemas comienzan cuando los prestamistas fraguan los cupones con cifras mayores, o cuando los supuestos beneficiarios no pueden enfrentar el compromiso asumido e incurren en mora, con el consiguiente perjuicio para los bancos, que ven dificultadas las acciones para el recupero del dinero porque las tarjetas no se consideran un título ejecutivo. No todas los fraudes perpetrados por esta vía son denunciados por las víctimas. Para que los bancos puedan recurrir a la Justicia ordinaria hace falta que el usuario que se considera estafado vaya y denuncie su caso ante la entidad financiera que emitió su plástico. Pero muchos no lo hacen por pudor o por temor a que se los involucre en una operatoria ilegal.
"Si el cliente no viene espontáneamente no podemos hacer nada, reconoce Fiori, que señala que su banco lleva adelante una denuncia por una defraudación de US$140.000. La causa, con el número 24.778 , se inició en 1994 y se tramita, a paso lento, en el Juzgado de Instrucción Nº 39 de la Capital Federal. Se trata de una denuncia por una maniobra defraudadora consumada contra la entidad y cinco usuarios de VISA que firmaron cupones cuyos montos luego fueron quintuplicados por los prestamistas.
Todos de acuerdo
El reclamos de las entidades es reconocido hasta por los legisladores que impulsan el establecimiento de un tope para las altas tasas que cobran los bancos y las tarjetas. Para Mario das Neves, del PJ, los "bancos, en esto, tienen razón. Por eso, una vez que se resuelva la discusión sobre los interéses máximos, vamos a sancionar sobre tablas una ley correctiva para limitar a los prestamistas", se comprometió.





