
Crece el subempleo y la sobreocupación
Datos: entre 1991 y 1997 los empleos de menos de 35 horas semanales casi se duplicaron; subieron los de más de 45 horas.
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Entre mayo de 1991 y octubre de 1997 la composición de la población ocupada vivió fuertes cambios: bajó el pleno empleo y crecieron la subocupación y la sobreocupación.
Los subocupados, es decir, los trabajadores que están empleados menos de 35 horas semanales y que desean trabajar más horas, casi se duplicaron y pasaron de un 8,7%, en 1991, a un 15,9 por ciento, en 1997.
También creció, en menor proporción, el número de sobreocupados (personas que trabajan más de 45 horas semanales), que aumentó de 39,8 % a 42,6 por ciento.
Mientras que el pleno empleo, es decir los que responden a la jornada laboral de entre 35 y 45 horas semanales de trabajo, cayó fuertemente. Pasaron de constituir el 51,4 por ciento de la población ocupada a ser el 40,5 por ciento, en octubre de 1997.
En números esto significa que hay 920.000 personas más en condición de subocupados que hace seis años atrás; también que, en octubre último, había 805.000 trabajadores más en condición de sobreocupación que en mayo de 1991 y que los ocupados plenos se redujeron en 507.000 casos.
Estos datos fueron adelantados a La Nación por el Ministerio de Trabajo y tratan de sustentar las últimas definiciones del jefe de la cartera laboral, Antonio Erman González. Días atrás el ministro, acusó del excesivo uso de las horas extras por parte de los empresarios como un factor responsable del estancamiento en la generación de nuevos puestos de trabajo.
Sin arriesgar
Si bien en el ministerio no se arriesgan a especificar cuáles son los sectores productivos que más uso hacen de las horas extras, una fuente del sector informó a La Nación que en orden decreciente los que más las utilizan son: transporte, comunicaciones y servicios, industria manufacturera y comercio.
Si se distingue en cantidad de horas semanales se observa que en este período de seis años, los que más crecieron fueron los empleos de pocas horas, los que pasaron de ocupar un 5,6 por ciento de la población empleada, en mayo de 1991, a un 10,3 por ciento en octubre último. Le siguen los sobreocupados que pasaron de 10,2 por ciento a un 13,5 por ciento en ese mismo período. También crecieron los que trabajan entre 20 y 29 horas y aquellos que lo hacen de 46 a 61 horas semanales, pero en menor proporción.
Por su parte, se redujeron la cantidad de empleos que ocupaban entre 30 a 45 horas semanales.





