
De gasoleros al GNC, los camiones también pueden ahorrar dinero
Starb convirtió seis vehículos para ofrecer servicios de transporte de larga distancia
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Los camiones de gas llegaron al mercado argentino para quedarse, de la mano de cinco emprendedores que el año último crearon Starb, la primera empresa que transforma estos vehículos para ofrecer servicios de transporte de menor costo y baja contaminación. Los ingenieros Paul Steverlynk y Lucas Pombo, su futuro colega Ignacio Braun y los administradores de empresas Andrés Scornik y Alexander Bohtlingk son los fundadores de esta empresa que desarrolló la tecnología de conversión para camiones chicos y aplicó también desarrollos externos para los vehículos grandes.
El quinteto, que contó con el apoyo del centro de emprendedores del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) y Emprear, comenzó a trabajar en el proyecto a principios del año pasado, luego de que Steverlynk transformara el primer camión a gas. "Yo trabajaba en Transportadora Gas del Sur [TGS], en donde buscamos pasar motores diésel a GNC [gas natural comprimido] para ampliar el negocio. Resultó difícil de vender por un tema cultural, ya que muchos asumían que los vehículos iban a tener menor potencia", recordó Steverlynk.
"Con Ignacio pensamos que existía una oportunidad. Entonces, él se sumó como socio capitalista. Compramos un camión de corta distancia Mercedes-Benz 1114 [que demandó 50.000 pesos y fue retirado con alquiler con opción a compra] y lo transformé. Lo ofrecimos a transportistas para que lo probaran y los resultados fueron excelentes", agregó. Luego de ese primer éxito, los socios, que no superan los 27 años, pensaron en comprar más camiones y transformarlos, pero luego de investigar el mercado descubrieron que el negocio estaba en los viajes de larga distancia y el proyecto se encareció.
"Tuvimos que sacar un leasing por 1,5 millones de pesos para poder seguir y armamos una flota de seis camiones de larga distancia. Los convertimos a todos y con la tecnología que manejamos pueden aguantar hasta ocho tanques de gas, que se colocan detrás de la cabina. El desarrollo permite tramos de hasta 600 kilómetros, pero nuestros vehículos, por el mercado en el que operan, llegan a los 250", explicó Steverlynk. A diferencia de los camiones convencionales, los de Starb no contaminan con plomo o azufre, y permiten, por el costo del combustible, ahorros del 30%. "No afectan la potencia del vehículo y mejoran el arranque y la salida."
Quince clientes
Esas características llamaron la atención de 15 compañías, que se transformaron en clientes de la empresa; entre ellas, Transmarítima. Starb, que factura $ 120.000 por mes, prevé elevar a diez el número de camiones este año e incrementar a 300.000 sus ingresos mensuales.
"Vamos a ofrecer una especie de bono para comprar camiones operados por nosotros. Queremos tener al menos cinco vehículos con este sistema en el futuro", destacó Steverlynk, quien descartó la posibilidad de que la empresa transformara vehículos para terceros. "Ese negocio no nos conviene porque hacemos el cambio y entregamos el vehículo. Es un ingreso de una vez. Operando nosotros los camiones, el beneficio se extiende", detalló el ingeniero.
El año próximo, la compañía, que emplea a 10 personas y alquila un predio en Don Torcuato, avanzará en el negocio de los servicios logísticos, pero necesita antes consolidar una flota de 20 vehículos que le permitan responder a los requisitos del sector. La empresa resalta su forma de trabajo, que considera puntualidad, contratos claros, sistemas de control satelital y personal uniformado. "Estamos en un sector bastante informal y queremos posicionarnos como una alternativa con profesionalismo", concluyó el ingeniero.
La empresa en números
Inicio de operaciones
2005
Inversión inicial
- $ 1,5 millones en calidad de leasing
Flota
Seis camiones
Empleados
Diez personas






