Desde Buenos Aires, la multinacional Clorox concentra el manejo de los asuntos legales en todo el mundo
La fabricante de artículos de limpieza eligió a la filial argentina para llevar los casos que involucran a sus marcas
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Desde hace seis meses, cuando en la filial filipina o australiana de la multinacional Clorox tienen algún problema por la falsificación de uno de sus productos o el registro de algunas de sus marcas, ya no tienen que reportarse con la casa matriz del grupo en Oakland, Estados Unidos.
El manejo del área de legales quedó en manos de un equipo de abogados de Clorox Argentina que desde las oficinas en la planta de Aldo Bonzi, en el sudoeste del conurbano bonaerense, llevan los casos judiciales que involucran al grupo en todo el mundo, con las únicas excepciones de los Estados Unidos y Canadá.
La experiencia de centralizar en la Argentina el manejo internacional del área de asuntos legales es inédita, aunque en los últimos años, especialmente después de la salida de la convertibilidad, varias multinacionales eligieron a Buenos Aires para concentrar la operación de servicios profesionales para sus filiales en el resto del mundo, impulsado básicamente por los bajos costos en dólares y la alta capacitación de los recursos humanos locales.
Juan Pablo Kexel, director de la división de Asuntos Legales y Corporativos de Clorox Argentina, igualmente destaca que el tema del costo argentino si bien de entrada jugó un papel importante en la elección de la Argentina, ya dejó de ser un factor decisivo.
"Obviamente que el costo influye y que a la compañía le sale mucho más barato trabajar con nuestro equipo en Buenos Aires, antes que contratar a un estudio de abogados en Nueva York. Pero en este tema el ahorro que se pueda hacer una multinacional pasa a ser un tema secundario, frente a la necesidad que tenía la compañía de unificar el manejo de las marcas en todo el mundo", explica Kexel, que encabeza el equipo de legales de la compañía que también está integrado por los abogados Esteban Mazzuco, Facundo Fernández de Oliveira y Susana Christensen.
"Lo que busca la compañía es unificar políticas internas y en este sentido es fundamental el criterio jurídico que se define 100% desde nuestras oficinas en Buenos Aires. Esto quiere decir que si hay un despido en la filial de México, obviamente, vamos a asesorarnos con abogados de allá para cumplir con todas las leyes del país en materia de despidos, pero desde la Argentina vamos a definir y supervisar que se cumplan con los criterios de la compañía en este tema: Clorox despide a alguien de una manera, con este paquete de condiciones y los mismos beneficios en todo el mundo", señaló Kexel.
Para Clorox -uno de los principales fabricantes de artículos de limpieza y tocador del mundo- no se trata del primer caso en el que deciden centralizar en Buenos Aires el manejo de un área de negocios. La experiencia pionera data hace ocho años cuando fue inaugurado en Buenos Aires el Centro de Investigación y Desarrollo, que desde la Argentina hoy ofrece servicios a distancia para las filiales de Clorox en los Estados Unidos, Turquía o Australia.
Piratas internacionales
En Clorox Argentina -la empresa que controla entre otras marcas a Ayudín y Poett- destacan que a pesar de tratarse de mercados y culturas completamente diferentes, los problemas que enfrentan en el día a día no difieren demasiado de un país al otro.
"Básicamente en todos los países el problema más común que encontramos es la falsificación y la copia de productos, y en muchos casos hasta los mecanismos que se utilizan son los mismos. Por ejemplo, en la Argentina descubrimos una organización que se dedicaba a recorrer las casas comprando los envases vacíos de nuestra marca Ayudín y después los rellenaban con un producto de baja calidad, pero lo vendían con nuestro nombre. Y en México otro grupo utilizaba exactamente la misma modalidad, con la única diferencia de que el producto falsificado era nuestro limpiador para autos Armor All".
Criterios compartidos
El director del departamento de legales de Clorox Argentina además explica que pese a lo que podría pensarse, manejar desde Buenos Aires los diferentes regímenes marcarios de decenas de países no es una tarea tan difícil de sobrellevar.
"El tema de las patentes y las marcas es un área del derecho que está muy internacionalizada y que se rige básicamente con dos principios. El primero es el de la territorialidad, que establece que un Estado no puede conceder un derecho de propiedad más allá de dónde llega su soberanía. Es decir, que una marca concedida en la Argentina sólo tiene valor dentro del territorio argentino. Pero este criterio tiene atenuantes, que surgen del principio de reconocibilidad, cuando la marca registrada en el extranjero es públicamente notoria, aquel principio puede ceder, reconociéndole el derecho marcario al titular extranjero", sostiene.
Kexel además destaca que existen normas internacionales de aplicación que rigen para la mayor parte de los países, como el Convenio de París, el tratado Trips y el tratado de Nairobi, y otras regionales como el Protocolo de Armonización de Normas del Mercosur.
Mercado competitivo
Competencia: Clorox es uno de los principales fabricantes de artículos de limpieza del mundo, negocio en el que compite con Unilever y Procter & Gamble.
Presencia directa: en la Argentina está presente en forma directa desde mediados de los 90, aunque es más conocida por sus marcas -Ayudín, Poett, Pinoluz, Mortimer- que por su razón social.
Plantas: en la actualidad cuenta con tres plantas industriales, en Aldo Bonzi, Pilar y San Juan, y emplea a 360 personas.
Facturación: en el último año fiscal, cerrado el 30 de junio, facturó US$ 55 millones en la Argentina y para el año en curso proyecta llegar a US$ 65 millones.





