Deuda. Qué dijeron los economistas sobre la nueva oferta de los acreedores y las posibilidades de un acuerdo

Los analistas consideran que para el Gobierno sería más costoso mantener el problema de la deuda abierto que otorgar una última concesión
Los analistas consideran que para el Gobierno sería más costoso mantener el problema de la deuda abierto que otorgar una última concesión
Delfina Torres Cabreros
María Filgueira
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21 de julio de 2020  • 16:30

Cuando el tiempo de la negociación sigue avanzando, ayer los tres principales grupos de acreedores de la Argentina presentaron una nueva propuesta de reestructuración de deuda tras rechazar la oferta que el equipo del ministro Martín Guzmán presentó hace algunas semanas como la última y definitiva. Sin embargo, el movimiento de los acreedores pareció reactivar la discusión. Según consideran economistas consultados por LA NACION, ambas partes han achicado tanto las diferencias que, llegado este punto, tanto para el Gobierno como para los acreedores sería más costoso mantener el problema de la deuda abierto, con default y litigio judicial, que otorgar unas últimas concesiones.

"Cuando uno mira la propuesta en términos de valor presente, no en términos de números, la verdad es que están muy cerca. Es un poco más de US$3 de diferencia promedio y tanto el Gobierno como los fondos se movieron de lo que eran sus límites previos, lo que muestra voluntad de negociación", señaló Martín Vauthier, director de la consultora EcoGo.

"Para el Gobierno el techo era de US$50 y para los fondos, sobre todo para los títulos del canje, los discount, había un umbral de US$60. Cuando uno mira el promedio, tanto el Gobierno subió por encima de su techo como los acreedores bajaron por debajo de su piso inicial", detalló.

La propuesta de los bonistas fue acercada por el Comité de Acreedores de la Argentina (ACC, según sus siglas en inglés), el Grupo Ad Hoc y el Grupo Exchange, que poseen más de un tercio de los bonos emitidos en el último canje y durante el gobierno de Mauricio Macri. Entre otros puntos, los fondos proponen los mismos bonos y plazos de la última oferta oficial, aunque con un cupón de intereses promedio mayor, del 3,4%, y con modificaciones en las cláusulas legales del contrato, o indenture, de los títulos públicos emitidos bajo legislación extranjera.

La diferencia promedio de poco más de US$3 suma un costo adicional de US$3000 millones, que se distribuyen a lo largo de diez años
La diferencia promedio de poco más de US$3 suma un costo adicional de US$3000 millones, que se distribuyen a lo largo de diez años Fuente: Archivo

En términos de debt relief -la diferencia en el perfil de vencimientos con respecto al original-, el economista considera que no hay una gran distancia. La diferencia promedio de poco más de US$3 suma un costo de US$3000 millones, que se distribuyen a lo largo de diez años. "Estando a esta distancia, me parece que el Gobierno debería tener la voluntad de acordar rápido. Es muy importante para la Argentina que se despeje esta incertidumbre de la deuda que viene comprimiendo la economía desde hace dos años y sacarse esta cuestión de encima para que la política económica se pueda concentrar en un plan de crecimiento", apuntó Vauthier.

"Una brecha de US$3 no debería complicar las negociaciones, más aún cuando la diferencia al comienzo era de más de US$20 de valor presente", coincidió Lorena Giorgio, economista principal de Econviews. Según analizó, la mayor diferencia entre las partes son los cupones del bono a 2030 que compensará a los intereses corridos, que pasan de 1% a 4,9%, pero consideró que esta diferencia está lejos de comprometer el sendero de sostenibilidad de deuda argentina en la que se apoya el discurso oficial.

"El esfuerzo adicional valdría mucho la pena para la Argentina no solo porque los fondos que rechazaron la oferta oficial estarían dejando al país sin la posibilidad de llegar a las mayorías requeridas, sino también porque destrabar rápidamente el tema de la deuda es una condición fundamental para comenzar a bajar el costo del nuevo financiamiento y volver a pensar en un sendero de crecimiento", añadió Giorgio, para quien la peor posición que podría tomar el Gobierno es la de creer que los fondos "van a recapacitar". "Dilatar los tiempos a esta altura y con tan poco diferencia solo incrementa los riesgos de fracaso", señaló.

Para Guido Lorenzo, director ejecutivo de la consultora LCG, era esperable que los fondos hicieran una contrapropuesta dado "cada vez que Argentina dijo que era la última oferta terminó cediendo". "Además, realmente tienen casi un tercio de los títulos, por lo tanto era previsible que hagan valer su poder de negociación", apuntó.

BlackRock, el fondo de inversión más grande del mundo, realizó una firme apuesta por activos argentinos
BlackRock, el fondo de inversión más grande del mundo, realizó una firme apuesta por activos argentinos

Para el economista, el Gobierno tiene la opción de ser intransigente en su última oferta y apostar a que se rompa la alianza de los fondos o ceder y asegurarse el éxito del canje. Un "éxito" que, considera, sería relativo dado que sería tal solo en términos de adherencia. "El postulado de sostenibilidad se perdió ya en la última oferta", evaluó el economista.

"La propuesta del Gobierno terminó comprometiendo al país a pagar más de US$10.000 millones en forma constante durante 2025 y 2035, además de los compromisos con el FMI. Por otro lado, el cupón del interés en 3,4% es alto para la historia argentina", explicó Lorenzo.

A su vez, sostuvo que Daniel Heymann, asesor y mentor del ministro Guzmán, admitió que crecer al 3% sería muchísimo para el país y que la dinámica de la deuda, "para que sea virtuosa", requiere que la tasa de crecimiento sea superior a la del cupón. Si no ocurriera, eso debería compensarse con superávit fiscal, algo improbable en este contexto.

Para Matías Rajnerman, economista jefe de Ecolatina, el de los fondos es un rechazo "conciliador", que tiende puntos de encuentro con la oferta de Guzmán. Entre los puntos que destaca, señala que dejaron de reclamar un endurecimiento de las cláusulas de negociación colectiva (pasar todo a indenture 2005), para conservar los indenture 2016 quienes tengan esas series, lo que significa que es necesario un porcentaje menor de aceptación de la propuesta para hacerla extensiva a todos los acreedores.

Señaló como otro punto "esperanzador" de la nueva propuesta que los fondos hayan dejado de reclamar el pago en cash de intereses corridos para aceptar un bono a 2030, tal como propuso Guzmán, aunque sí hay una diferencia importante en la tasa de interés pretendida por cada parte.

"El otro punto es que la nueva propuesta descarta la estrategia Pac-Man de reagrupar series de bonos y convalidar un canje parcial. No obstante, como la presentaron los acreedores que parecían más duros y con tenencias muy significativas, si se aceptase esa propuesta sería probable que la estrategia Pac-Man no fuera necesaria. O sea, que el canje alcance las Cláusulas de Acción Colectiva (CACs) necesarias y sea total, no parcial", añadió.

Para Tiscornia, con la presentación de la primera oferta de Guzmán en abril "se quiso tirar demasiado de la cuerda tratando de aprovechar que el mundo se caía a pedazos financieramente"
Para Tiscornia, con la presentación de la primera oferta de Guzmán en abril "se quiso tirar demasiado de la cuerda tratando de aprovechar que el mundo se caía a pedazos financieramente" Fuente: LA NACION

Para Rajnerman es probable que el Gobierno quiera zanjar algunas diferencias en los próximos días, pero "el arreglo parece cada vez más probable". "Ir a un default por tan poca diferencia no tendría sentido para ninguna de las dos partes", apuntó.

En el mismo sentido Camilo Tiscornia, economista y director de C&T Asesores, consideró que "el Gobierno ha ido entregando mucho desde su primer oferta y las partes están muy cerca". Respecto de si hubo mala fe en las negociaciones -tal como aseguró Hans Humes, CEO del fondo Greylock, que aceptó la oferta oficial y abandonó el grupo ACC- Tiscornia señaló que "las negociaciones no son procesos lineales", sino "tires y aflojes, donde es difícil detectar cuánto hay de impericia o de mala fe". "En cualquier caso, el tema estuvo muy mal manejado porque se tardó mucho tiempo en resolverlo", apuntó.

Para Tiscornia, con la presentación de la primera oferta de Guzmán en abril "se quiso tirar demasiado de la cuerda tratando de aprovechar que el mundo se caía a pedazos financieramente". "Los acreedores no pisaron el palito y a la larga terminó siendo beneficioso para ellos -continuó-. Ahora, con tantos meses de cuarentena y tanto descontento interno, el Gobierno está tratando de resolver el problema para pasar a otra cosa y usar esto como una herramienta para cortar el mal clima y dar un puntapié para la recuperación post pandemia. Ahora está más apurado por cerrar el Gobierno que los acreedores".

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