La crisis llegó al cuerpo: se desplomó la demanda de bótox y cirugías para aumentar el busto

Crédito: Shutterstock.com
Sofía Terrile
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2 de febrero de 2019  • 00:43

El ajuste pegó en el pecho. La demanda de las cirugías estéticas -no las reparadoras, sino aquéllas que no son de primera necesidad- cayó entre un 30% y un 50% en 2018, aseguran los especialistas. El mundo de los implantes mamarios, las liposucciones y las rinoplastias se vio afectado por el dólar , que hizo saltar los precios de los insumos importados como las prótesis, y los posibles pacientes reaccionaron.

El de las cirugías plásticas es un mercado que se mide en dólares y se pesifica al tipo de cambio del día. Quienes lo conocen bien aseguran que una operación de aumento de mamas se puede conseguir a partir de los US$4000; un lifting completo, por US$10.000 y una rinoplastía (operación de nariz), a partir de los US$1500.

Todo depende, claro. En la ecuación de los costos no solo están los insumos, como la gasa y el hilo para suturar -y que en algunos casos incluyen productos importados y dolarizados como la toxina botulínica para aplicar inyecciones de bótox o las prótesis mamarias- sino también los gastos sanatoriales y los honorarios de los profesionales a cargo de la operación.

Los referentes del sector aseguran que los proveedores de prótesis venden un 30% menos y que, por la aparición de promociones agresivas por un servicio de calidad más dudosa, se está empezando a romper el mercado.

Los potenciales pacientes ya no son tantos: varias personas renunciaron a planes altos de empresas de medicina privada, los que incluyen cirugía estética, y muchos otros no cuentan con el dinero necesario ni con posibilidades de financiamiento a estas tasas, dicen los médicos.

"En una crisis se ve disminuido el caudal de pacientes, además, porque el que se tiene que operar y tiene 20 días de recuperación piensa dos veces antes de pedir una licencia en el trabajo que puede significar no gozar de un sueldo, pero también que corra peligro su puesto de trabajo", resalta Jorge Pedro, médico de planta de la División Cirugía Plástica del Hospital de Clínicas.

"Llamativamente, a pesar de que la situación económica es más difícil, se concentró el trabajo. Quizás el 80% del trabajo está focalizado en un 20% de los lugares", agrega Alberto Rancati, médico cirujano miembro de la Comisión de Cirugía Plástica de la Asociación Argentina de Cirugía.

La "masividad" de la cirugía estética se perdió en 2018 y las analogías para el público que queda son elocuentes. "Algunos consultorios son como las peluquerías top en los shoppings: a pesar de la crisis, se ven filas de mujeres que están ahí porque pueden y quieren", dice un cirujano que prefiere no ser mencionado. "Esto es como los veraneantes en Punta del Este: hay un grupo que se bajó con la devaluación, pero otro se quedó y ahí está nuestro público hoy", sostiene otro bajo las mismas condiciones.

La caída de demanda de las cirugías estéticas en el país

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El o la paciente que tenía dólares tuvo una buena oportunidad en el año devaluatorio. Alejandro Muñiz, gerente comercial de la Clínica Bazterrica, asegura que el valor de la cirugía en dólares se redujo en un 21%.

En la misma línea, Pedro, quien además es director de Comunicación de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (Sacper), afirma que hoy una intervención estética está un 30% más barata en dólares, y que la rentabilidad para los médicos bajó, porque en pesos el aumento fue del 40%, 7,6 puntos porcentuales por debajo de la inflación anual de 2018.

¿Una oportunidad para el turismo médico?

Muñiz apunta que, en valores dolarizados, a inicios de 2018 una cirugía plástica con implante mamario costaba en la Argentina un 23% menos que en el promedio de América Latina, y que luego de la devaluación, ese porcentaje llegó al 38%. "Debe tenerse en cuenta que se trata de valores promedio, que pueden variar considerablemente de acuerdo con cada país y a la calidad de cada institución y profesional", advierte.

El ejecutivo advierte "una cierta retracción en las cirugías estéticas en pacientes de la Argentina y un leve pero sostenido crecimiento de pacientes del exterior". No obstante, Rancati apunta que la mayoría de los clientes extranjeros que vienen a operarse a la Argentina son europeos o estadounidenses que ya conocen el país porque tienen familiares o amigos que viven acá. Si no, por las distancias, muchas veces eligen otros destinos de la región como Colombia o México.

Mientras tanto, los médicos cirujanos esperan que un tipo de cambio más estable en 2019 vuelva a llenar quirófanos para hacer intervenciones estéticas. Pedro deja una advertencia: "En las épocas en las que la gente busca precio, no recomendamos ir detrás de promociones de cirugías múltiples porque aumentan los riesgos y lo barato puede salir caro".

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