Janet Yellen: quién es la "paloma" que será clave para la Argentina con el Fondo

Las decisiones de Joe Biden ante la designación de un ejecutivo de Wall Street frente del Tesoro y cómo ese puesto es clave para la Argentina
Las decisiones de Joe Biden ante la designación de un ejecutivo de Wall Street frente del Tesoro y cómo ese puesto es clave para la Argentina Fuente: AFP
Rafael Mathus Ruiz
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23 de noviembre de 2020  • 15:13

WASHINGTON.- De todos los cargos que debe definir Joe Biden para su futuro gabinete en la Casa Blanca, uno reviste especial importancia para la Argentina: la Secretaría del Tesoro. Es una puerta a la cual el gobierno de Alberto Fernández deberá ir a golpear para conseguir un respaldo decisivo para cerrar la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El nombre ya trascendió: la elegida, según la prensa norteamericana, será Janet Yellen, antigua presidenta de la Reserva Federal.

El futuro del Tesoro despierta un enorme interés en Estados Unidos. El gobierno de Biden deberá hacer frente al rezago de la crisis económica que provocó la pandemia del coronavirus, aun cuando la economía norteamericana ya comenzó a recuperarse. Y Biden y su compañera de fórmula, Kamala Harris, llegan a la Casa Blanca con la intención de "reconstruir mejor" el tejido económico y social de la primera potencia global, con un mayor foco en la lucha contra el cambio climático y la igualdad.

Por último, el Tesoro es el botín más codiciado de la puja entre progresistas y moderados que domina la interna del Partido Demócrata.

Con su elección, Biden, quien planteó la campaña presidencial como un referendo al presidente, Donald Trump, y una elección entre la idiosincracia de su pueblo natal en Pensilvania, Scranton, y Park Avenue, símbolo del 1% en Nueva York, se aleja de una tradición que siguieron casi todos los últimos presidentes: colocar al frente del Tesoro a un ejecutivo de Wall Street. No será el único quiebre: al designar a Yellen, Biden colocará, por primera vez, a una mujer al frente de la primera economía global.

Yellen, quien también fue la primera mujer que llegó a presidir la Reserva Federal (Fed, en la jerga financiera) terminó por sobresalir en un grupo de candidatas que incluía a otras dos mujeres: Lael Brainard, 58 años, funcionaria de la Fed, y Elizabeth Warren, 71 años, senadora por Massachusetts, y un ícono progresista que aparecía como la candidata soñada por la izquierda demócrata. Un cuarto candidato era Raphael Bostic, 54 años, afroamericano, presidente de la Fed de Atlanta.

"Hemos tomado la decisión", había anticipado Biden en una conferencia de prensa la semana pasada en Wilmington, cuando le preguntaron quién iría al Tesoro, uno de los cargos de mayor exposición del gabinete. "Y verán que es alguien que creo que será aceptado por todos los elementos del Partido Demócrata... progresistas a las coaliciones moderadas", indicó.

Joe Biden tiene en la mira tres candidatas para dirigir la Secretaría del Tesoro
Joe Biden tiene en la mira tres candidatas para dirigir la Secretaría del Tesoro Fuente: AFP

Esa descripción ya apuntaba a Yellen. Actual investigadora en la Brookins Institution, un think tank de Washington, Yellen cultivó una reputación de "paloma" al frente de la Fed prolongando la era de dinero barato para estirar la recuperación de la crisis financiera global, y ha puesto atención en la lucha contra el cambio climático.

Warren, favorita de los progresistas, construyó una carrera política denunciando los abusos de Wall Street y el sistema capitalista, y ha colaborado con Biden en el diseño de su plan económico. Pero arrastraba una desventaja: su pliego hubiera encontrado una fuerte resistencia de los republicanos en el Senado, y la frase de Biden ya sugería que la elegida sería una figura con un respaldo más amplio. Yellen fue confirmada en el Senado al frente de la Fed con apoyo bipartidista.

Yellen timoneó a la Reserva Federal durante los últimos años de la presidencia de Obama y el inicio del gobierno de Donald Trump, cuando estiró la política de tasas de interés bajas, o una política monetaria "suave" para alargar la era de prosperidad económica y lograr mejoras sociales con un mejor desempleo y más crecimiento. Se trata de un enfoque similar al que quiere aplicar en la Argentina el gobierno de Alberto Fernández y su ministro de Economía, Martín Guzmán. Yellen además es partidaria de los planes de estímulo para reactivar la economía.

Su designación fue bienvenida en el Gobierno, justo en el inicio de la negociación con el Fondo, una cruzada que dependerá, en última instancia, del plan que logre enhebrar el oficialismo. "Tiene sensibilidad", indicó una fuente oficial.

Guzmán la felicitó a través de Twitter al republicar un saludo de su mentor, Joseph Stiglitz. "Esperamos trabajar de forma cooperativa por una economía global más estable e inclusiva", dijo Guzmán. Guzmán tiene una ruta hacia el Tesoro: el marido de Janet Yellen, George Akerlof, compartió el premio Nobel de economía con Stiglitz. Akerlof además trabajó como investigador en el FMI.

Brainard era la candidata menos conocida de las tres, pero, para quienes siguen de cerca el proceso en Washington, podría ocupar un cargo de alto perfil más adelante. Nacida en Alemania -su padre era diplomático-, economista, doctorada en Harvard, comenzó su carrera en McKinsey y enseñó en el MIT antes de comenzar su carrera como funcionaria que siempre estuvo enfocada en un área más que relevante para la Argentina: las crisis financieras. Su nombre circuló con fuerza, y ahora, tras la elección de Yellen, quedó como una eventual candidata para suceder a Jerome Powell al frente de la Fed.

Brainard es otra funcionaria heredada del gobierno de Barack Obama. En 2003, Obama la designó al frente de la Oficina de Asuntos Internacionales del Tesoro, justamente el área que maneja los vínculos con los países del Hemisferio Occidental -entre ellos, la Argentina-, el G7, el G20 y los organismos internacionales como el FMI. Brainard ocupó ese cargo durante el gobierno de Cristina Kirchner, entre 2010 y 2013, en pleno conflicto con los holdouts. Es una figura muy respetada en el FMI, al igual que Yellen.

Un dato: en 2008, en plena crisis financiera global, Brainard escribió un paper junto a David Lipton, uno de los arquitectos del fallido programa que el Fondo acordó con el gobierno de Mauricio Macri, en el que abogaron por una mayor cooperación.

"El contexto del liderazgo económico internacional de EE.UU. está cambiando, a medida que la economía mundial se vuelve más compleja y entra en un momento difícil. Sin embargo, hay buenas razones para creer que el liderazgo de EE.UU. puede tener éxito si somos reflexivos y adaptativos, dispuestos a cambiar nuestra forma de hacer las cosas y abiertos a una verdadera cooperación con otras naciones", afirmaron.

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