El Banco Mundial pronosticó una caída del PBI del 3,1% para este año, y un 1,2% en 2020

Fuente: Archivo
Rafael Mathus Ruiz
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10 de octubre de 2019  • 15:30

WASHINGTON.- El Banco Mundial estimó que el producto bruto interno (PBI) de la Argentina se contraerá un 3,1% este año, profundizando la recesión que se desató el año anterior con la corrida cambiaria de fines de abril.

En 2020, el Banco Mundial estima que la economía caerá otro 1,2%, y recién volvería a crecer en 2021, con una expansión anémica del 1,4 por ciento.

Las nuevas proyecciones del organismo multilateral surgen de un informe sobre América latina, la cual "ingresó en una nueva etapa de bajo desempeño económico". La región, junto con el Caribe, y dejando de lado a Venezuela, crecerá menos del 1% este año. El Banco Mundial indicó que "una mayor integración al comercio internacional y a las cadenas de valor globales podría reavivar el crecimiento económico".

Según el informe, los acuerdos comerciales sellados por México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), y el Mercosur y la Unión Europea, que fueron negociados en el transcurso del último año, representan oportunidades hacia una mayor integración comercial y, eventualmente, un mayor dinamismo regional.

"Ambos pueden tener efectos positivos considerables sobre el crecimiento, aunque deberán abordarse los impactos ambientales y las potenciales repercusiones negativas sobre ciertas áreas", indicó el informe, titulado "¿La integración comercial como vía hacia el desarrollo?". Se trata de un trabajo de la Oficina del Economista Jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.

"Luego del rápido crecimiento derivado de los altos precios de las materias primas en la primera década del siglo XXI, la región ahora se encuentra en una etapa de bajo desempeño", dijo Martín Rama, economista jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe. "Los años de precios elevados para las materias primas quedaron claramente atrás. Ahora debemos concentrarnos en áreas como la integración comercial para impulsar la productividad de la región", agregó.

América Latina y el Caribe, sin contar a Venezuela, crecerá un 0,8% en 2019 y un 1,8% en 2020, según el informe.

Dos velocidades

El trabajo del Banco Mundial destaca que los países del Pacífico, América Central y el Caribe seguirán experimentando un crecimiento "más veloz, en promedio, que los países del Atlántico". Las economías más grandes de la región tuvieron que enfrentar recesiones, turbulencias macroeconómicas o una desaceleración en el crecimiento, apunta el informe. Brasil crecerá un 0,9%; México, 0,6%, y Colombia un 3,3 por ciento este año, según los pronósticos.

"La recesión argentina se profundizará antes de que comience la recuperación, mientras que se espera que continúe la desaceleración en México. Así mismo, un freno en la economía mundial podría hacer que estas perspectivas se deterioren aún más", advierte el informe.

A la hora de discutir el impacto de los acuerdos comerciales, el informe indicó que un análisis sovre miles de acuerdos bilaterales muestra que "los acuerdos Sur-Sur solo aumentan las tasas de crecimiento de manera marginal, mientras que los acuerdos Sur-Norte tienen un impacto significativo en el crecimiento".

Por esto, el Banco Mundial indicó que tanto el T-MEC como el acuerdo entre la UE y el Mercosur "pueden tener un efecto global positivo considerable sobre el crecimiento"."En línea con las ventajas comparativas de los países respectivos, la producción intensiva en mano de obra calificada probablemente aumente en México, así como la producción ganadera y de soja en los países del Mercosur", apuntó.

El informe señala que el alcance de la reestructuración económica entre sectores será limitado, y que, de hecho, la participación de los sectores agropecuario y manufacturero se mantendrá prácticamente sin variaciones. El principal beneficio económico vendrá del aumento previsto de la complejidad económica, dado que estos nuevos acuerdos "profundos" implican un mayor nivel de competencia interna y estándares más elevados.

El organismo advirtió también sobre posibles efectos negativos, en particular para el clima, un tema que podría llegar a trabar el avance del acuerdo luego de los focos de tensión entre Brasil y Francia por los incendios en la Amazonia.

"Es importante tener en cuenta que existen posibles efectos negativos. A nivel nacional, algunos sectores se beneficiarán más que otros. Un impacto considerable sobre el crecimiento puede derivar en mayores emisiones de dióxido de carbono (CO2). La expansión de la ganadería en Brasil puede incrementar la deforestación. Estos impactos adversos deben ser abordados a través de políticas locales y ambientales que aseguren que la integración comercial se convierta en una vía hacia el desarrollo", indicó.

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