
El BCRA mantuvo el dólar a $ 3,10
Para evitar que subiera su precio vendió US$ 25 millones, la mayor colocación en más de tres años
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Los controles de capitales que diseñó el Gobierno para intentar aislar a la Argentina de las turbulencias en los mercados internacionales, aunque mostraron su utilidad durante la actual crisis financiera mundial al no incidir sobre el nivel local de las tasas de interés y amortiguar las oscilaciones cambiarias, no pudieron impedir que se filtrara algo de ella.
La evidencia quedó a la vista ayer cuando el Banco Central (BCRA) se desprendió de la mayor cantidad de dólares al término de una jornada en tres años y dos meses, para ponerle coto a una suba del dólar que amenazó con colocar el valor de la divisa en un nuevo máximo anual.
La entidad que conduce Martín Redrado colocó US$ 25 millones (la última vez que había vendido una cifra similar fue el 14 de marzo de 2003, con 25,3 millones) para evitar que la cotización mayorista del billete siguiera en alza y la minorista perforara el techo de $ 3,10 para el tipo vendedor. Esa cifra fue cuatro veces superior a los US$ 6 millones vendidos anteayer y 2,5 veces mayor que los 10 millones colocados la semana anterior ante una situación similar.
Lo hizo, además, para responder a una demanda de divisas estimulada por el temor que entre los inversores más profesionales origina la situación financiera internacional y evitar que las tradicionales compras de fin de mes le agreguen presión al precio de la divisa.
A la luz de los resultados obtenidos, la entidad cumplió con su objetivo de evitar que las bruscas oscilaciones que se observan en otras plazas (y causaron devaluaciones de hasta un 15% en poco más de dos semanas en las monedas de Turquía y Brasil, por citar países comparables) alteren la estructura local de precios frente a un episodio de volatilidad que se agigantó en las últimas jornadas pero, a los fines cambiarios, no deja de ser evaluado como un fenómeno meramente coyuntural que no cambia los fundamentos del mercado doméstico.
"La Argentina va a seguir teniendo excedente de dólares, por lo que la situación que estamos observando lo único que hace es colaborar con el Gobierno para que pueda mantener un tipo de cambio más elevado sin tanto costo de intervención, aunque lo afecta en su deseo de recomponer rápidamente las reservas", sostuvo ayer el economista del Banco Credicoop, Leonardo Bleger.
La mayor intervención del Central para limitar el ajuste en el dólar respondió a la necesidad de equilibrar un mercado que había cerrado la jornada previa en franco desbalance: con órdenes de compra de billetes pendientes por algo más de US$ 10 millones.
Avisado de esta situación, el BCRA se mostró activo ofreciendo dólares desde temprano, pero, una vez equilibrada la plaza, se llamó a reposo. Claro que el cambio de humor que en los mercados originó la difusión de las minutas de la Fed (ver aparte) lo obligó a volver a salir hacia el final de la rueda (se desprendió de US$ 5 millones) para demostrar que seguía de cerca el mercado.
Los operadores supieron leer el mensaje y los precios comenzaron a desinflarse. El tipo de cambio mayorista, que había arrancado el día a $ 3,087 y tocó un pico de 3,089, finalizó la jornada promediando 3,085. Así acumuló un alza de 3,7 centavos durante el mes pasado.
El minorista se mantuvo siempre a $ 3,07 para la compra y 3,10 para la venta, el mismo nivel de anteayer. De esta manera cerró el mes con un incremento de cuatro centavos para el tipo comprador y de tres centavos el vendedor, que lo posicionó, como no ocurría desde hace 40 meses, como la mejor inversión del período.
La duda es si este dato puede volver a pesar en la memoria de algunos inversores que, en los últimos años, se habían acostumbrado a recelar del dólar como valor refugio y, en consecuencia, ya no lo demandaban. Pero los agentes de cambio consultados por LA NACION no creen que este reacomodamiento estimule las compras minoristas "a menos que se prolongue durante algunos meses". Por lo pronto para hoy ya todos esperan cotizaciones en baja y un mercado en normalización, es decir, con el Central volviendo a ubicarse del lado de la demanda.





