
El chip del celular tendrá múltiples aplicaciones
Una empresa alemana invierte en el país
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Una tarjeta con la historia médica personal, un pasaporte con un chip que permite realizar, además del clásico control visual, un control electrónico de la identidad, y un teléfono celular con el que se podrá programar la calefacción del hogar y pagar las compras. Estos son algunos de los adelantos tecnológicos que elabora Giesecke & Devrient (G&D), una empresa alemana que produce tarjetas inteligentes para bancos, telecomunicaciones, la industria y el comercio.
En la Argentina, la empresa provee tarjetas de crédito y débito a los bancos, como también las tarjetas con el chip SIM a los operadores de telefonía celular. La compañía también es responsable de la Subtecard, que utilizan los usuarios de subterráneos en Buenos Aires.
"En una tarjeta vas a tener toda tu billetera." Con esta frase, Klaus Vedder, vicepresidente de G&D, resume su visión acerca del futuro de las tarjetas inteligentes. Vedder, creador de la tarjeta SIM que hoy utilizan casi todos los teléfonos móviles del mundo, estuvo en Buenos Aires para hablar sobre las innovaciones que prepara la compañía y sus planes de expansión en el país.
"Vamos a emplear más persona y especialistas técnicos para desarrollar las tarjetas inteligentes y para las aplicaciones de las tarjetas SIM", comentó Vedder. La empresa posee cuatro unidades de negocios, una de las cuales tiene que ver con el desarrollo de nuevas aplicaciones para los celulares, que luego ofrecen a los operadores locales.
"En unos pocos años el teléfono móvil se va a convertir en una herramienta multipropósito que va a afectar la vida diaria de las personas", predice Vedder. En un futuro próximo los celulares podrán utilizarse para pagar las compras, acceder al lugar de trabajo o encender la calefacción realizando una llamada desde el auto.
Otra aplicación, que según Vedder ya comercializan algunos operadores europeos, permite realizar llamadas desde la zona donde uno vive a un costo similar al de la telefonía fija. "Algunos ofrecen incluso una tarifa más baja, y así ganan mercado", comenta.
La transición desde un simple teléfono móvil para realizar llamadas o enviar mensajes hasta un celular que permita cumplir los mismos fines que una llave, una credencial o una tarjeta de crédito durará dos o tres años, según Vedder. "Hay zonas más adelantadas, como Europa occidental o Escandinavia." En Finlandia, por ejemplo, existe una aplicación financiada por el gobierno para ahorrarle tiempo a la gente. Con este servicio, una persona envía por el teléfono una prueba legal de su firma para acreditar un cambio de domicilio.
G&D, que el año pasado facturó US$ 8 millones en nuestro país y más de US$ 1200 millones en el mundo, también trabaja en otros productos que hacen al día a día de la población. Dos de estos productos son un pasaporte con un chip que permite realizar un control electrónico y una tarjeta inteligente que contendrá toda la historia clínica del portador.
También estudia un sistema de pago en los colectivos similar al del subte, es decir, con una tarjeta magnética. Sin embargo, la falta de poder de inversión del sector es aún un freno para concretar el proyecto, según indicaron en la compañía.





