El consumo masivo cayó 2,6% en los supermercados durante el mes pasado

Fuente: Archivo
Francisco Jueguen
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11 de octubre de 2019  

En medio de una recesión que se profundizó tras las primarias y el cimbronazo inflacionario posterior, el consumo masivo sigue sin mostrar síntomas de recuperación y lleva un año en caída.

La consultora especializada Nielsen informó ayer que el consumo masivo en los supermercados el mes pasado cayó 2,6% interanual. Si bien el dato sigue siendo negativo, mostró una desaceleración frente al índice que la firma había presentado en agosto (-3,3%). Según sus especialistas, esa desaceleración respondió a factores de base de comparación del año pasado (un mes de impacto significativo tras la devaluación de 2018) y no a las medidas paliativas impulsadas por el Gobierno tras las PASO.

En la firma estimaban un segundo semestre mejor que el primero con relación al consumo masivo y un fin de año con una caída en torno al 3% o 5%. Sin embargo, tras la devaluación luego de las primarias y la fuerte suba de los precios esperan que la variación negativa sea ahora de dos dígitos.

Ayer, por caso, el Instituto Estadístico de los Trabajadores (IET), organismo de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), presentó su dato mensual de inflación de septiembre. Para el IET, que conduce el economista Nicolás Trotta, referente cercano a Alberto Fernández, la suba de precios preliminar del mes pasado fue de 5,5%. Se trata de la más alta en el año. Para la UMET, acumuló un 37,7% en nueve meses.

Según Nielsen, se observó además una menor caída del consumo masivo en los supermercados en la ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires (-1,5% interanual en septiembre pasado) en comparación con el interior del país (-3%).

La consultora informó que la única categoría que reflejó un avance fue la de Almacén. En el mes mostró un crecimiento de 2,7%. Según los expertos de Nielsen, estuvo motorizado principalmente por la baja del IVA a varios productos de la canasta básica (aceites de girasol, maíz y mezcla; arroz, azúcar, conservas de frutas, hortalizas y legumbres, harina de maíz, harinas de trigo, huevos, leche fluida entera o descremada con aditivos, pan, pan rallado y rebozador, pastas secas, yerba mate, mate cocido y té, yogur entero y descremado). Esa medida fue oficializada el 16 de agosto.

Todas las demás familias de productos del índice exprés de Nielsen (solo incluye el canal de supermercados) muestran caídas. La más pronunciada es la de Frescos, Lácteos y Congelados, que se desplomó 8,4% interanual el mes pasado. En tanto, también mostraron retrocesos Limpieza (-7,5%), Bebidas (-2,9%) y Cosmética y Tocador (-0,9%).

LA NACION buscó ayer consultar a la Secretaría de Comercio Interior para conocer su opinión sobre los datos privados y además sobre el comportamiento de Precios Cuidados, Productos Esenciales y los 13 productos a los que se les eliminó el IVA, pero no tuvo respuesta.

"Hay una pequeña desaceleración de la caída del consumo, y principalmente en los frescos, lácteos y congelados, que el mes pasado habían mostrado una baja de 11,4%", afirmó a este medio Facundo Aragón, director comercial de Nielsen.

"No estamos viendo una razón puntual para la desaceleración. Puede ser que, por la quita del IVA a los alimentos, algunos consumidores hayan visitado más el supermercado, pero más bien parece que tiene que ver con la comparación estadística y la baja base del año pasado", afirmó el especialista.

La fuerte caída en la familia de productos de Frescos, Lácteos y Congelados se vincula con la inclusión en ese capítulo de productos como hamburguesas, salchichas, congelados o los quesos, según Aragón. El directivo de Nielsen advirtió, en tanto, que dentro de esta categoría hay otros alimentos que mejoraron sus ventas gracias a la eliminación del IVA, como la leche.

¿Por qué no cayó aún más el consumo teniendo en cuenta que se trata del mes en el que más golpeó la inflación?, preguntó LA NACION. "Más allá de la inflación, con los niveles de consumo que tenemos actualmente, la gente no puede seguir restringiendo sus compras. En todo caso, achica otras compras, pero todavía mantiene lo básico", explicó Aragón.

Según los números del Indec, el poder adquisitivo del salario cayó unos doce puntos en 2018. Pero algunas consultoras privadas estimaban que, para el segmento menos pudiente de la población, el retroceso del poder de compra del salario estuvo por arriba de los 16 puntos.

"Teníamos una estimación con números negativos para este año. Imaginábamos un segundo semestre que, con la comparativa con el primero y con algunas acciones, terminaba con una baja de entre un 3 y 5%", señaló Aragón, y estimó: "Con toda esta generación de inflación y otras cuestiones, con la incertidumbre que tiene el consumidor y que le hace retraer su gasto, la realidad es que seguramente el cierre esté más cercano a los dos dígitos en el total de consumo".

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